PARA IR AVANZANDO

 PARA IR AVANZANDO

-La lucha de clases, producto en el modo de producción capitalista, de la contradicción antagónica entre capital y trabajo, articula y da forma, de manera directa o indirecta, la dinámica entre opresión/liberación en los ámbitos de la realidad política, económica, ideológica y cultural.

La lucha de clases, encuentra en el marxismo-leninismo el instrumento necesario para que la clase trabajadora y los sectores populares aliados a ésta, impulse la transición hacia el socialismo-comunismo. La lucha de clases y el marxismo-leninismo requieren de la organización de la clase trabajadora, como instrumento fundamental para constituirse en sujeto consciente de su propia liberación. Los comunistas tenemos como tarea fundamental contribuir de manera decisiva, en la creación, desarrollo e impulso de instrumentos organizativos que contribuyan al desarrollo de la clase trabajadora como sujeto de la construcción socialista, en el ámbito político, en el movimiento sindical y en el movimiento popular.

-El marxismo-leninismo, constituye la base fundamental de la teoría y de la praxis revolucionaria de la clase trabajadora en el proyecto de construcción socialista. La construcción socialista, implica la lucha por la emancipación de la clase trabajadora, en el que la dictadura del capital, se transforma en democracia y poder popular, la opresión nacional, en libertad de los pueblos y naciones para desarrollar sus propias vías hacia el socialismo, y el patriarcado, en igualdad real entre hombres y mujeres libres. El marxismo-leninismo se enriquece, actualiza y desarrolla nuevas formas de lucha contra el capital, el imperialismo y el patriarcado, integrando de manera crítica y constructiva, las experiencias de los diferentes procesos revolucionarios y de construcción socialista desarrollados a escala mundial, desde la premisa básica del internacionalismo y la lucha por extender el socialismo a escala mundial.

Como comunistas de Euskalherria, nuestro proyecto es nacional internacionalista  y de clase, en tanto que Euskalherria refleja una realidad nacional, con una historia propia que configura un marco cultural, político, económico y social específico y concreto y heterogéneo respecto a otros marcos nacionales y/o estatales. Un marco nacional-histórico que dota a la lucha de clases de unas características diferenciadas, propias y la necesidad, por ello, de una vía específica, nacional, hacia el socialismo-comunismo.

La realidad nacional de Euskalherria, no puede ser abstraída de su situación de fragmentación, entre dos Estados, español y francés, y la división político-administrativa entre Euskadi y Navarra e Iparralde. Euskalherria es objeto de una opresión nacional por parte de los estados, en tanto que ha existido -y existe- una negación de su realidad nacional e histórica y de la posibilidad de ejercer su autodeterminación, como proceso soberano, colectivo y de clase, para constituirse política, económica y socialmente.

Euskalherria es por ello un MARCO ESPECIFICO DE LUCHA DE CLASES, en el que la contradicción fundamental y antagónica existente entre capital y trabajo, cobra forma desde la contradicción entre su realidad nacional y la negación de su autodeterminación por parte de los estados en los que se encuentra integrada administrativamente. La articulación de ambas contradicciones, generan un proceso de lucha de clases con características autónomas, diferenciadas y no subsumibles a otros procesos de lucha de clases, que no sea desde el internacionalismo de clase. La lucha por el socialismo en Euskalherria es nacional y es desde esta premisa, desde la cual la clase trabajadora vasca y sus organizaciones revolucionarias, marxistas-leninistas, establecen  relaciones de solidaridad internacionalista, en la lucha contra el capital y el imperialismo.

UN POCO DE HISTORIA

INICIOS DEL MOVIMIENTO OBRERO Y PRIMEROS COMUNISTAS VASCOS

La revolución industrial que tiene su origen con el fin de la 2ª guerra carlista y que había concluido con la destrucción del viejo sistema foral y  que incidiría sobre los nuevos rumbos de la sociedad vasca. Así será en Bizkaia en la que, a partir de la libre circulación del mineral de hierro, junto a los avances siderúrgicos, se  disparará, con su explotación, la nueva fase de acumulación y la  situaran  a  la cabeza del estado. Así se inicia la revolución industrial en Bizkaia, que más tarde se complementará con Gipuzkoa y tendrá en función de la nueva burguesía tractora su despliegue por la península.

Aquella Oligarquía con los Chávarri , Ibarra, Gandarias, Sota, Echevarria, Martinez Riva, Aznar…que salvo Sota (nacionalista) y Echevarrieta (republicano), coincidían en la doble pertenencia a la Liga Vizcaina de Productores (patronal) y a la “Liga Monarquica” (Política).

Frente a la nueva situación nacida en 1876 y en oposición a la naciente oligarquía vasca surge el nuevo movimiento fuerista alimentado por la nostalgia de un pasado barrido por la nueva clase que necesita el marco español para su desarrollo, en pocos años Sabino Arana dará alternativa al pesimismo con aquel “Bizkaia por su independencia”. Nace el moderno nacionalismo vasco.

La otra fuerza que en poco tiempo se convertirá en mortal enemigo de la oligarquía vasca y que se manifestará con  la huelga general de 1890, es un nuevo movimiento obrero integrado por un campesinado autóctono proletarizado y por emigrantes llegados desde otros puntos del Estado.

Entre 1890 y 1910 se produjeron en la zona minera más de 30 huelgas parciales y 5 huelgas generales. Fueron huelgas por reivindicaciones laborales. No fueron huelgas revolucionarias. Pero la dureza del movimiento obrero que siempre confrontó antes de negociar marcó definitivamente la identidad movimiento obrero de Bizkaia.

El debate interior entre las posiciones de clase y las de alianzas interclasistas marca a partir de 1903 las sensibilidades internas en un partido socialista que no es ajeno a las nuevas tendencias reformistas llegadas desde Europa. Decididamente Perezagua con sus firmes posiciones de clase y finalmente Indalecio Prieto que une a su nacionalismo español a sus posiciones interclasistas marcarán la línea divisoria que concluirá con la ruptura de 1921.

Las posiciones liquidacionistas alentadas por el virus determinista introducido por Bernstein en la socialdemocracia contagian a esta desde finales de siglo con dos ideas:

  • Que la revolución era imposible e innecesaria.
  • La construcción del socialismo mediante reformas parciales y mejoras sucesivas conseguidas mediante la lucha parlamentaria y sindical.

La desviación reformista, teorizada desde Bernstein, en el socialismo europeo no es ajena a un PSOE que pese a sus limitaciones teóricas cuenta con bases revolucionarias, con militantes críticos y jóvenes socialistas que ya en 1919 plantean frente a la monarquía la instalación inmediata de una “Confederación de Repúblicas Socialistas Ibericas”a la vez que hablan de “democracia popular”. Pese al desconocimiento en aquellos momentos de la Revolución Rusa surge entre la militancia un sector claramente enfrentado con las posiciones reformistas que conducen la lucha por otro mundo al juego alternante dentro de las instituciones corrigiéndo el sistema desde adentro.

Los primeros comunistas y patriotas vascos organizados como Federación Vasco Navarra de la S.E. 3ª Internacional,  reunidos en Iruñea el 1 de Mayo; saltaron a las calles con el lema “Frente al Estatuto de la claudicación por un Gobierno Vasco de obreros y campesinos”. Y frente al socialchauvinismo socialista  que entonces denunciaban como “traición completa a la revolución y al internacionalismo”.

En 1935 nacería el Partido de los comunistas vascos, de carácter nacional y de clase que continuó su lucha revolucionaria, con las armas en la mano, resistiendo al fascismo en la guerra, organizados en aquellos 17 batallones de gudaris comunistas, en los campos de batalla de E.H. luego en España, y organizados más tarde como guerrilleros (“makis”) por toda Europa. Lucharon contra el nazismo, para volver a seguir luchando por la libertad en la clandestinidad de la dictadura.

También en 1936 ANV evoluciona rapidamente  hacia un posicionamiento anticapitalista, aunque no llega a asumir el marxismo .Postulados anticapitalistas que la guerra y la posterior represión frustraron  su evolución ideológica.

MLNV

El Pueblo Trabajador Vasco, como objeto de múltiples opresiones y constituido por fracciones diferenciadas, existe de manera previa a su definición como sujeto de la “revolución socialista vasca”, por parte del nacionalismo revolucionario en la fundamental Vª Asamblea de ETA.

El abertzalismo y el marxismo confluyeron en una teoría y una praxis revolucionaria, mediante la cual, dentro del Pueblo Trabajador Vasco, los sectores con conciencia nacional y de clase, se convirtieron en un sujeto revolucionario, en torno a los objetivos de la independencia y el socialismo.

En Euskal Herria el nacionalismo revolucionario generó un espacio político e ideológico antagónico respecto a los estados español y francés y el capital. Independencia y Socialismo, como objetivos y la conciencia nacional de clase como base de un proyecto revolucionario, generaron en el seno del Pueblo Trabajador Vasco, un sujeto bajo la forma de Movimiento de Liberación Nacional Vasco que articuló un bloque sociopolítico popular en el que las diferentes contradicciones existentes en Euskal Herria, generaron respuestas sectoriales de resistencia, de lucha, con los objetivos del independentismo y el socialismo y la existencia de una vanguardia que confería unidad política, ideológica y de objetivos, a la diversidad que representaba el MLNV.

Este ciclo de lucha por la independencia y el socialismo, abierto por el nacionalismo revolucionario, fue capaz de articular un sujeto revolucionario, en el que diferentes grados de compromiso, formas de conciencia abertzales y socialistas y prácticas políticas e ideológicas sectoriales, fueron unificadas en el movimiento antisistema más potente de Europa Occidental.

TRANSICIÓN

Con la muerte de Franco en 1975, la oligarquía española inició un proceso de reformas en el régimen fascista, con el objetivo de preservar las bases de la dominación y la opresión, estableciendo un régimen de libertades formales, incluso con elecciones constituyentes en el año 1977, frente a la posibilidad de una ruptura democrática, que hubiera supuesto una verdadera depuración del fascismo. Para ello, la oligarquía española, reconstruyó un nuevo bloque político cooptando a las organizaciones principales de la izquierda, esencialmente al PSOE y al PCE, que se transformaron en verdaderos aparatos ideológicos del nuevo régimen. El EPK, afrontó la reforma postfranquista, sometida a los planteamientos reformistas, liquidacionistas y oportunistas del PCE, convirtiéndose de facto en agente de la consolidación del nuevo régimen. La derecha que, aún ligada a la ideología fascista y nacional-católica, asumió la necesidad de una reforma del régimen, para poder afrontar con éxito la integración del Estado español en el marco del Mercado Común Europeo, antecedente de la actual UE.

La opción de una ruptura democrática que purgara por completo el entramado institucional, político y represivo del fascismo, se convirtió en una opción minoritaria en el Estado español. Con la integración del PSOE y del PCE en el nuevo régimen homologado internacionalmente, las opciones rupturistas perdieron fuerza política y social y las elecciones de 1977 confirmaron la consolidación del proceso de reforma vigilada por el ejército, el capital y las instituciones europeas.

En Euskal Herria, el nacionalismo revolucionario, organizado en KAS (Koordinadora Abertzale Sozialista) y el MLNV, representó la fuerza que, de manera más consecuente, se posicionó a favor de una ruptura con el fascismo, con un programa independentista fuertemente ligado a planteamientos socialistas. Su boicot a las elecciones de 1977, fue producto de una estrategia en la que se planteó la creación de un amplio Frente Nacional junto al nacionalismo reaccionario del PNV, aprovechando la coyuntura para forzar un proceso democrático de autodeterminación nacional. La negativa del PNV a formar parte de esta estrategia, resultaba lógica, puesto que tenía una función esencial en Hegoalde, asegurando la consolidación de la reforma, frenando al independentismo revolucionario y construyendo un marco económico con el concierto económico y el estatuto que garantizara la pertenencia al marco de acumulación estatal, y sustanciosos beneficios ligados al autogobierno y la autonomía fiscal.

En el seno del comunismo de Euskal Herria, existieron diferentes organizaciones socialistas que de manera consecuente apostaron por la ruptura y el socialismo, pero el ultraizquierdismo, el dogmatismo y el oportunismo, fueron acabando con ellas.

Otras en cambio se desarrollaron como parte del  MLNV, del que HASI fue su expresión organizativa más acabada.

La sociedad vasca no aceptó la Constitución (únicamente el 34,9% dijo si) que fundamenta el marco jurídico-político vigente en nuestro pueblo durante los últimos 30 años. Tampoco se aceptó la Constitución europea que sólo fue apoyada por el 23´9% de votos vascos y Hego Euskalherria votó No a la OTAN. En resumen, ni el Estado, ni la Europa blindada por la OTAN, que tanto nos pesan, tienen la mínima aceptación por los vascos. El 25 de octubre de 1979 se votó el Estatuto de Gernika. El MLNV solicitó la abstención. Sólo participó el 53% del censo, la abstención fue del 47% (644.000). En todo caso, como fueron más quienes dijeron sí (831.000) que no (47.000), se dio por aprobado el Estatuto. En Nafarroa (nuclear) el “amejoramiento del fuero” se dictó sin consultar al pueblo navarro.

Los pactos de la Moncloa, la amnistía del 77 (1448 presos en el 78),  el estatuto de los trabajadores, los grupos  parapoliciales (ATE, BVE, GAL) , sindicatos reformistas,  la laminación del movimiento obrero,  el PLAN ZEN; la reconversión y desmantelamiento industrial, el Pacto de Ajuria Enea, las sucesivas reformas laborales,  las diferentes leyes ¨antiterroristas¨,  cierres de periódicos, ilegalizaciones ………. el actual PACTO DE ESTADO (PP(upn)-PSOE…)  confirma  su “estrategia de defensa preventiva” y la verdadera naturaleza policial y fascista del estado español

…..

LUCHA DE CLASES Y CRISIS

La crisis del modelo de acumulación capitalista que estallara en el año 2007, abrió una fase, en la cual aún nos encontramos, de transformación de los mecanismos de la acumulación capitalista. Esta reestructuración, se concreta en un programa en el que las fuerzas del capital recomponen las tasas de ganancia, ampliando las bases de la explotación de la fuerza de trabajo y la expoliación imperialista de recursos a escala mundial. Derechos sociales y laborales conqistados por parte de la clase trabajadora y los sectores populares, están en proceso de desaparición, en un intento por parte del capital, de recomponer sus tasas de ganancia, incrementando la producción de plusvalor absoluto, aumentando y desarrollando las bases de la explotación, y transformando las instituciones del Estado del Bienestar, en ámbitos de negocio, tal como sucede con la sanidad, las pensiones, o la educación.

La contradicción capital-trabajo, determina el campo antagónico de lucha de clases en el plano productivo, de donde surge su núcleo en las relaciones de producción, en el político y en el ideológico cultural. La lucha de clases como efecto del antagonismo capital-trabajo, se extiende más allá del ámbito económico aún siendo su “infraestructura”, y asume forma política e ideológico/cultural. Estos tres ámbitos fundamentales, mantienen, de una parte, dinámicas internas de carácter autónomo, “económicas”, “políticas”, “ideológicas”, pero es su articulación, sus mutuas interacciones, las que generan las condiciones generales, sociales, de una determinada Formación Económico-Social, como producto histórico en el que existirá un determinado sistema de contradicciones propio y específico, que lo diferenciarán de otras Formaciones económico sociales.

A pesar de las resistencias a este programa de ajuste neoliberal, si bien la agudización de la lucha de clases ha sido y es un hecho incontestable, lo cierto es  se ha desarrollado en un contexto en el que la correlación de fuerzas ha mostrado la fortaleza del capital y sus fuerzas políticas y sociales, y la extraordinaria debilidad del movimiento obrero y de la Izquierda Revolucionaria.

Las características de una determinada Formación económico-social, su especificidad histórica como producción social, económica, política e ideológico/cultural, configuran otros elementos de diferenciación social, (nacional, sexual, étnica…) que implican relaciones de dominación y sometimiento y dotan a la lucha de clases y la construcción del socialismo-comunismo de características autónomas. Pero eso sí, siempre teniendo presente que es la contradicción capital-trabajo, la fundamental y determinante “pues se puede demostrar que la supresión de las clases trae consigo siempre el cambio de las demás contradicciones, pero no lo contrario. La suspensión de las otras contradicciones, no comporta la disolución de las clases” como bien apuntaba Horkheimer.

En Euskal Herria, como en cualquier Formación Económico-Social capitalista, la clase trabajadora es un producto del desarrollo del capitalismo. Tenga o no conciencia de sí misma, se considere “clase media”, o su conciencia no rebase la del “tradeunionismo”, su objetividad es la de su ser social, no la de su conciencia. Como Marx apunta:

“El proceso de producción capitalista, enfocado en su conjunto, o como proceso de reproducción, no produce sólo mercancías, no produce sólo plusvalía, sino que produce y reproduce el mismo régimen de capital: de una parte al capitalista, de la otra al obrero asalariado”

“…desde el punto de vista social, la clase obrera, aún fuera del proceso directo de trabajo es un atributo dependiente del capital, ni más ni menos que los instrumentos inanimados. Hasta su consumo individual es, dentro de ciertos límites, un mero factor del proceso de reproducción del capital”

Por lo tanto, las clases y la lucha de clases, se constituye desde una dinámica estructural, en el sentido de que es ajena a las motivaciones individuales y que reproduce y es reproducida, por el proceso de valorización del capital. Capital y trabajo, por ello, son elementos centrales del análisis marxista y su antagonismo radical, es el elemento que establece las condiciones de posibilidad de la superación del capitalismo hacia el socialismo-comunismo.

La existencia real de la clase trabajadora, sus diferentes fracciones, niveles de conciencia, incluso su disposición a ser cooptadas por el sistema, auto-despojándose de su condición de clase oprimida, han llevado a ciertas izquierdas, a cuestionar el esquema marxista, con la “evidencia” de que la clase trabajadora, no es ya un sujeto válido, operativo, dentro de un esquema de superación del capitalismo. A lo sumo, confieren a las clases sociales un carácter teórico, abstracto, pero sin operatividad en las dinámicas sociales, buscando nuevos sujetos en los “movimientos ciudadanos”, en los “indignados” o, en contextos como el nuestro, sujetos nacionales-nacionalistas.

Como la clase trabajadora no desarrolla su conciencia de clase, se vende al sistema y al consumismo, carece de capacidad de constituirse en sujeto, por lo que se apuesta por sujetos amorfos, interclasistas, democráticos, cuya propia naturaleza, les impide constituirse en alternativas revolucionarias, en tanto que no adoptan un posicionamiento antagónico frente al capital. La alternativa socialista, es convertida por esta izquierda en posibilismo, oportunismo reformista, centrado en la denuncia de los excesos del sistema, en criticar al neoliberalismo, no al capitalismo, y en afrontar políticas de corrección de las desigualdades e injusticias del sistema.

La renuncia teórica y práctica al marxismo, entendiendo marxismo, claro está, no como tertulia de café, sino como la base de una teoría y una praxis que conduce al socialismo-comunismo, implica el abandono de una línea estratégica de clase, desde la que en la lucha económica, política e ideológica, se plantee, precisamente, la reconstrucción de un sujeto antagónico frente al capital.

El trabajo de fondo, desarrollado durante décadas de neoliberalismo, mediante la acción de los aparatos ideológicos del capital, deslegitimando el socialismo, el comunismo, la alternativa, unido a los errores cometidos por la propia Izquierda Revolucionaria, explican la correlación de fuerzas tan favorable al capital. Como bien dijo el jerarca de las finanzas Warren Buffet: “Por supuesto que hay lucha de clases, y los ricos la estamos ganado”.

INDEPENDENCIA – SOCIALISMO AUTODETERMINACIÓN – INSURRECCIÓN

Solamente desde la independencia de clase y nacional podremos construir el socialismo y la independencia en E.H. y aportar solidariamente con internacionalismo de clase la construcción de un mundo alternativo.   Internacionalismo es la necesaria unidad de los pueblos sin estado, de los países colonizados por el imperio, y de los pueblos empobrecidos por la crisis que instala un cuarto mundo de desesperados dentro de Europa .Internacionalismo es consecuencia de la autodeterminación de las clases oprimidas.

Autodeterminación nacional es un proceso por el que  el pueblo trabajador vasco realiza de manera unilateral  la construcción integral  social, cultural, jurídica, económica, política de su espacio, en tiempo real. Hoy aquí es una necesidad urgente.

¿Cómo construir la sociedad libre en medio de un mundo dominado por la violencia social, económica, cultural, jurídica, política y militar?  La autodeterminación y la salida de la crisis sólo son posibles rompiendo con el sistema (independencia frente al capital).

El proceso de autodeterminación es auto organización hasta la ruptura.

PODER POPULAR

Nuestro marco de lucha son todos los espacios en que exista dominación; las empresas como lugares básicos de explotación en que todo trabajador entrega  la  parte de su vida, la calle, los barrios, los pueblos….allí donde mujeres y hombres comunican sus preocupaciones, indignaciones y alternativas que confluyen en protesta originando movimientos espontáneos. Nuestro trabajo a través de los taldes integrados en el movimiento popular es aprender, sentir, analizar y dar alternativas que enlacen soluciones coyunturales y parciales con soluciones generales para el pueblo trabajador que concluyan   en la alternativa al sistema.

-En Euskalherria el movimiento popular y el movimiento obrero han confluido mayoritariamente, en los últimos 40 años  en el MLNV. Quedan por recoger las aportaciones de otros  grandes sectores del movimiento obrero y de los nuevos movimientos surgidos de la marginación, la corrupción y la creciente deriva fascista institucional.

En este sentido, la lucha antipatriarcal (feminista) es una componente que atraviesa consustancialmente todas las luchas.

De igual forma, la integración de la emigración, en su día desde otras naciones o regiones del Estado español y de la más reciente y actual proviniente de diversas partes del mundo exploliadas por el capitalismo internacional, también por el “nuestro”, adquiere una importancia capital en el proceso de unidad del pueblo trabajador desde una perspectiva solodaria e internacionalista.

Hablamos siempre de Pueblo Trabajador de quienes solo poseen la fuerza de trabajo. No consideramos pueblo  a quienes viven de la dominación y del robo del trabajo ajeno.

LA LUCHA DEL PTV. CONSTRUYENDO PODER POPULAR pasa por:

-Eliminación en E.H. de los restos de viejo fascismo, empezando por la AMNISTIA total y construyendo órganos anti represivos populares.

-Organización de todos los trabajadores, parados, autónomos y sectores progresivamente marginados contra la oligarquía y contra los estados sumisos del sistema.

-Organización para iniciar cambios radicales por el control de la producción, de las inversiones, la energía, transportes, comunicaciones, mercados e infraestructuras, bancos , gasto y propiedad social controlados y progresivamente dirigidos por el poder popular hacia una racional planificación integral.

-Euskalherria  que votó NO a la OTAN tiene que convertirse en referencia internacionalista frente al Imperio pidiendo la dexanexsión a la OTAN impuesta por el Estado y celebrada por nuestra burguesía proimperialista.

-Euskalherria tiene que iniciar la insumisión a pagar la criminal deuda financiera que pretenden los estados de España y Francia en obediencia a la UE como paso a la ruptura con el euro, recuperando la independencia frente a  la Europa capitalista e imperialista y estrechando la solidaridad entre los pueblos y naciones que la integran.

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