BREVES APUNTES SOBRE CONTEXTO Y COYUNTURA (2ªPARTE)

4.-SORTU: ESPERANZAS Y DECEPCIONES EN MITAD DE LA OFENSIVA DEL CAPITAL

La gestación del “bloque de izquierdas abertzale y soberanista” y su consolidación electoral en EH BILDU, había sido realizado sin la presencia de una organización política propia de la Izquierda Abertzale. La militancia y la base social no tuvieron cauces donde expresar el creciente malestar, sin duda minoritario -eso es cierto- pero real, en relación al nuevo proceso político. Por ello, cuando fue anunciado el debate “constituyente” de SORTU, fue acogido con un alto grado de satisfacción y de expectativas.

El formato que se quiso dar al proceso constituyente de SORTU, fue el de una oficina de registro de hechos consumados, lo que sus promotores no lograron. Desde Zutik Euskal Herria, no había existido debate que mereciera tal nombre, por lo que los sectores más críticos con lo que estaba sucediendo, quisieron encontrar en la constitución de SORTU, el marco para expresarse. La primera jornada de debate, se caracterizó por un alto nivel de participación, pero enseguida se confirmó lo que muchos temían. Más allá de la fraseología socialista y revolucionaria, SORTU estaba ya decidido lo que debía ser. Una organización que acababa con el concepto de unidad popular, para convertirse en un partido al uso, subordinado a una estrategia reformista, culturalista y nacionalista, con muy poco margen de maniobra, y en la que los sectores comunistas, no tenían cabida, salvo como meras comparsas.

Hoy es el día, prácticamente dos años después del congreso constituyente, que no han sido publicados los documentos oficiales de la organización SORTU, con las enmiendas que fueron presentadas. Con el debate SORTU, se generó una ruptura muy importante. Las bases sociales con menor nivel de compromiso militante y conciencia nacional y/o de clase, apostaron por la nueva línea política, por el proceso y valoraban positivamente la situación creada. De otra parte, entre los sectores con mayor compromiso militante y formación política, se asumió que SORTU no era bajo ningún concepto lo que se esperaba. Comenzaron a gestarse pequeños grupos que mostraban su crítica. Pequeños grupos de características muy heterogéneas, dispersos, que no querían irse a sus casas y dilapidar todo el compromiso militante. Este hecho tuvo importantes consecuencias en el movimiento popular, donde muchos y muchas militantes de la Izquierda Abertzale, de pronto descubrían que si no estaban en SORTU, no eran de la izquierda Abertzale.

De existir un momento crítico fue ese, en el que muchos comunistas hicimos una autocrítica y tomamos una decisión firme de crear una organización al margen de las estructuras de la Izquierda Abertzale. El debate sobre la necesidad de una organización marxista-leninista en Euskal Herria, se tornó en imperativo, en mitad de una guerra declarada por el capital sobre un Pueblo Trabajador Vasco de pronto sin instrumentos para su organización y defensa de sus intereses de clase.

5.-EUSKAL HERRIA BIDEAN, PUNTO DE NO RETORNO

El documento político “Euskal Herria Bidean”, presentado desde la dirigencia de SORTU a principios de 2014, sin debate, ni posibilidad de cuestionamiento alguno, certifica y explicita la hegemonía en el seno de la Izquierda Abertzale, de una línea política culturalista/identitaria, interclasista y transversal. Se busca en el “derecho a decidir”, nuevo concepto postmoderno para referirse a algo que suponemos que es la autodeterminación, la plasmación nacionalista de un programa nacional-democrático, en el que la Independencia adquiere una centralidad absoluta que, de facto, implica una reconstrucción política e ideológica de la Izquierda Abertzale en particular, y de la soberanista en general.

En realidad, el abandono efectivo del socialismo y la lucha de clases como elementos centrales de una teoría, un discurso y una praxis, fue anterior a la elaboración de dicho documento, sin embargo dadas las características brutales de la ofensiva del capital, se evidencia con más claridad el desajuste político entre las necesidades del Pueblo Trabajador Vasco y los sectores pequeñoburgueses y burgueses acumulados en torno al polo soberanista.

El proyecto de país, asumiendo Euskal Herria la función de sujeto ideológico nacionalista, responde a un proyecto de acumulación de fuerzas soberanistas y progresistas, en torno al “derecho a decidir”, alterar las correlaciones de fuerzas, y llegar a una hipotética independencia, en la que ni la opresión del capital, ni la objetividad de las clases sociales, ni las identidades nacionales y sus conciencias diversas, son tenidas en consideración.

La crisis del capitalismo, además de dar paso a una ofensiva contra el Pueblo Trabajador Vasco, por parte del bloque capitalista en el poder, con el firme objetivo de reestructurar las bases de la opresión y la explotación, extenderla, intensificarla  y justificarla, con el objetivo de producir plusvalor y fuerza de trabajo desvalorizada, ha generado además determinadas contradicciones en el seno del campo capitalista. La tendencia inherente del capitalismo en su proceso de valorización, ha sido la de avanzar en la concentración y centralización del capital. Esta tendencia contrapone la necesidad de los grandes capitales como fracción dominante, cuyo proceso de valorización se encuentra sometido al ámbito global, frente a las fracciones capitalistas subordinadas, pequeñoburguesas y de la mediana burguesía, con ámbitos de valorización predominantemente ligados al marco local de Euskal Herria.

Esta contradicción intra-capitalista, no antagónica respecto al sustrato de valorización del capital, fundado sobre la explotación del trabajo asalariado, ha conducido a las fracciones subordinadas del capital, a buscar mecanismos que posibiliten defender su “nicho de mercado”, para lo que el nacionalismo, y cierta fraseología reformista, resultan útiles a su causa.

El espacio EH BILDU, en tanto que no antagónico con el capital, ofrece la trasversalidad del proyecto nacionalista, a dichos sectores pequeñoburgueses y burguesía media para la defensa de sus intereses, utilizando de manera subsidiaria y electoral, el potencial del extinto MLNV. Esta reestructuración del proyecto de independentismo y socialismo, hacia un nacionalismo democrático y “ciudadanista”, ofrece a las fracciones pequeño burguesas, burguesía media y del cooperativismo toyotista del Grupo Mondragón, margen de maniobra frente a dos posibles situaciones.

 

La primera hipótesis, es de imposibilidad real de la Independencia. El “derecho a decidir”, como base de la consecución de la Independencia, se enfrenta con una correlación de fuerzas desfavorable. El gran capital, la fracción dominante del mismo, y sus aparatos ideológico-políticos, sean del nacionalismo reaccionario vasco, del navarrismo ultramontano de UPN, como del estatalismo PSOE-PP, imposibilitan dicha opción. Además, la caracterización del “derecho a decidir”, no representan de cara al Pueblo Trabajador Vasco, una superación del actual marco de opresión capitalista y sometimiento al marco imperialista de la Unión Europea. Esta hipótesis, ofrece al culturalismo nacionalista progresista, la base de una dinámica de independentismo sistémico, como “otra” opción electoral más, ligada al juego político, al institucionalismo y la gestión del marco legal, como representante de los “sectores productivos” del pequeño y medio capital, frente a la “ruina que ofrece España” y los excesos del neoliberalismo. Esta vía vasca, incluso posibilita concesiones reformistas, que colmarán los deseos del keynesianismo socialdemócrata, o de los socialistas identitarios, que legitimarán incluso pactos con la “izquierda” del PSOE sobre política fiscal, o mejoras presupuestarias para el desarrollo del euskera con el PNV, bajo la premisa, claro está, de no cuestionar la presencia en “Europa”, es decir, la Unión Europea.

La segunda hipótesis, sería la de impulsar la Independencia o gestionar sus condiciones de posibilidad, desde la premisa de un Estado vasco capitalista, homologado por el imperialismo europeo, y con plenas garantías de ingreso en el marco del euro, que contaría incluso con la posibilidad de construir un Frente con el PNV y, quién sabe si con otras fuerzas, para lograr una reubicación en la división internacional de los procesos de valorización, al margen de España,  con lo que en apariencia, el “conflicto político” sería resuelto, y la libertad del 90% de los vascos, que representan al Pueblo Trabajador Vasco, se apagaría bajo la acción de los aparatos ideológicos y represivos del nuevo Estado vasco.

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