ELEMENTOS ECONOMICOS (3ª PARTE)- Jon Ibaia – militante de Herri Gorri

5.-LA NECESIDAD DEL PROGRAMA MINIMO Y SU IMPORTANCIA EN NUESTROS OBJETIVOS
“Es … ridículo descarta11r el programa mínimo, que es indispensable, mientras todavía vivamos en el marco de la sociedad burguesa, mientras que todavía no hayamos destruido ese marco, construido los requisitos básicos para una transición al socialismo, ni aplastado al enemigo (la burguesía ), e incluso aunque la hayamos derrotado aún no la hemos aniquilado … Descartar el programa mínimo sería lo mismo que declarar, proclamar (presumir, en un lenguaje sencillo) de que ya hemos ganado”
V.I. Lenin “La revisión del programa del partido” 1917

La configuración de un programa mínimo, resulta esencial como mecanismo de lucha política e ideológica contra el poder del capital y sus apéndices políticos, sociales y sindicales. La propia gestión del programa mínimo, su adecuación a la realidad concreta, desde el análisis concreto, establece la forma en la que el Pueblo Trabajador Vasco tome un grado de conciencia suficiente como para legitimar, apoyar y conducir una confrontación con el marco legal existente, su saturación, y la creación de una masa crítica necesaria.
El programa mínimo, no constituye una mera declaración de principios, sino un conjunto articulado de medidas, procedimientos y actuaciones, con las cuales, la clase obrera y el conjunto del Pueblo Trabajador Vasco debe ser interpelado, con el objetivo de activar una toma de conciencia y el surgimiento en su interior de una masa crítica que refuerce la organización comunista, el movimiento popular y la lucha de clases.
El pilar central que debe articular el programa mínimo, es la ruptura con la Unión Europea y el euro, como consigna y estrategia derivada de la misma, única garantía para poder desarrollar políticas económicas y sociales, que puedan revertir los efectos de la ofensiva neoliberal. La consigna de la ruptura con la Unión europea y el euro, ligada a la plasmación de un programa económico subordinado a la ley del valor, pero con importantes transformaciones estructurales de la propiedad, la gestión y el control de los procesos económicos, unido al desarrollo de mecanismos de democracia popular, establecen las condiciones de posibilidad para el ejercicio de la Autodeterminación.
Las características de este programa mínimo, no son las de un mero programa electoral. Los comunistas no tienen como aspiración participar, gestionar o establecer alianzas contenidas en el marco político-institucional del poder burgués, en cualquiera de sus escalas administrativas. La hipotética presencia en las instituciones burguesas, constituirá la apertura de un nuevo frente de lucha, al servicio de la denuncia, la agitación y propaganda y, en todo caso, la puesta en marcha de medidas que “saturen” la legalidad vigente, bajo la amplia legitimidad de las masas.
Pongamos el ejemplo de un ayuntamiento, en el que una candidatura de orientación comunista, ponga en marcha una asamblea popular, a la que se le asigne poder legislativo, por encima de la legalidad existente y a instancias de los recursos públicos, se pongan en marcha cooperativas de producción de bienes y/o de servicios, bajo orientación democrática y bajo control obrero, que se convierta en proveedor de servicios para la administración y/o para una hipotética cooperativa de consumidores. Pongamos por caso que estas medidas, se desarrollan en diversos ayuntamientos, se establecen redes de producción, distribución y consumo; siguiente paso, la necesidad de una coordinación y una planificación, la propia creación de cooperativas de ahorro popular, que canalicen la circulación de dinero…
¿Y qué decir de las posibilidades que ofrece una diputación en el seno de la Comunidad Autónoma Vasca? Sin duda las suficientes como para que los apéndices del poder burgués, reaccionaran a la mera posibilidad, lo que desencadenaría una confrontación “democrática” entre las aspiraciones populares y el entramado institucional, provocando una saturación del sistema.
Lo importante, lo que debe tenerse en cuenta, es que el programa mínimo, debe conducir a una transformación en las correlaciones de fuerzas, en la que la autodeterminación, asuma para los sectores del Pueblo Trabajador Vasco, con diferentes elementos constitutivos identitarios una orientación de clase, como elemento de unidad y de transformación revolucionaria, en el que la soberanía política y económica es la condición de posibilidad, en primera instancia, para desarrollar el contenido del programa mínimo y, en lo sucesivo, para proseguir en la construcción socialista.
Incluso el programa mínimo, dadas las condiciones de hegemonía ideológica y política del capital y la posibilidad del recurso a medidas coactivas y represivas, concitará entre amplios sectores del Pueblo Trabajador Vasco, desconfianza, inseguridad, simpatía por su utopismo… y se nos exigirá a los comunistas, bases firmes para la viabilidad de nuestras iniciativas. Más aún, el resultado de las mismas, serán férreamente combatidas por el capital y sus recursos políticos, ideológicos y represivos.
La línea de demarcación entre el marco legal que ampara la realidad capitalista de la explotación, la opresión y la dominación y un poder popular organizado y soberano en transición hacia el socialismo, sólo puede ser cruzada por un Pueblo Trabajador Vasco convertido en sujeto que ejerce su autodeterminación. Los comunistas, no podemos conformarnos con una defensa de las ruinas de un Estado de Bienestar y tomar como datos inevitables, un 25% de pobreza, un aumento de las desigualdades sociales y un desempleo estructural, para hacer de zipaios del capital entre las masas, esperando tiempos mejores.

6.-ALGUNAS PROPUESTAS DE CARÁCTER ECONOMICO PARA EL PROGRAMA MINIMO

Los requisitos de cualquier programa de mínimos económicos, no puede ser abstraído de la necesidad de una previa creación en el seno del Pueblo Trabajador Vasco, de un bloque mayoritario que de legitimidad y fuerza social a un proceso de transformación social.
Planificación-mercado-democracia popular, son los instrumentos que un poder soberano requiere para resolver la contradicción entre la vigencia de la ley del valor y el avance hacia el socialismo. La superación de la ley del valor, resulta inviable en tanto que cualquier avance de transformación social y económico en Euskal Herria, se dará en unas condiciones en las que la coexistencia de elementos fundamentales del modo de producción capitalista, será inevitable. Más aún, la propia estructura económica de Euskal Herria, con un importante déficit de recursos naturales y energéticos, así como un sector productivo que, ante las insuficiencias de un mercado interno de reducidas dimensiones, está obligado a tener en cuenta el mercado internacional, así como los precios de producción vigentes a escala europea e incluso mundial.
La ruptura con el marco de la Unión Europea, sin entrar en consideraciones acerca de la posibilidad de intervenciones por parte del imperialismo, el boicot o el bloqueo económico, generan incertidumbres que, si los comunistas no somos capaces de desentrañar, aclarar y resolver, caeremos en una parálisis política y en una delegitimación entre las masas. Este escrito, así como las capacidades de su autor, no aspiran más que a ofrecer algunas líneas, intuiciones e ideas, de lo que, en realidad debiera ser un ingente trabajo de economía política.
La contradicción entre ley del valor y transición socialista, sería permanente hasta que a escala internacional, no avanzara el socialismo y pudiera generarse un verdadero bloque internacional que posibilitara alguna forma de superación del trabajo asalariado. A la espera de ese momento –e insistimos en ello, no entrando en hipótesis de intervenciones imperialistas-, el sistema económico debiera acometer transformaciones estructurales:

1º La necesidad de una moneda propia, tras la salida del marco del euro, surge como una de las medidas más evidentes. Ahora bien, una moneda nacional vasca, no tendría validez como medio de intercambio internacional, por lo que, en realidad el euro debiera seguir siendo un elemento fundamental en la dinámica económica, siendo uno de los requisitos fundamentales, una balanza comercial con superávit como condición básica para sostener unas importaciones que debieran ser realizadas en euros.

2º El desarrollo de las fuerzas productivas, la necesidad en inversiones en I+D+I, serían consustanciales a un sistema económico en el que la productividad y la competitividad serían una exigencia tanto en la reducción del tiempo de trabajo social, como en la presencia en los mercados internacionales.
La integración horizontal y vertical del tejido empresarial interno, así como el sometimiento a una planificación, puede ser una vía para iniciar un proceso de sustitución de importaciones y de creación de empleo, combinando en un primera fase, el desarrollo de empresas de carácter cooperativista, con empresas privadas reguladas y sometidas a un control sobre los beneficios, las inversiones y las condiciones laborales.

3º La economía estatalizada, debiera centrarse en la gestión de servicios públicos fundamentales, tales como sanidad, educación y transporte, así como en los sectores que, por su capacidad para establecer precios de transferencia sobre los costes de producción (energía, reciclaje…), fueran un elemento esencial para la competitividad. El resto de la economía, estaría esencialmente vinculada a unidades autogestionadas y empresas privadas en las que la propiedad de las mismas, será compartida entre el sector público, los y las trabajadores y capital privado.
El sistema financiero-bancario, debiera construirse en torno a dos elementos fundamentales. El primero, una autoridad central con capacidad de desarrollar políticas monetarias soberanas, una banca pública que controle todos los resortes financieros y el segundo, el desarrollo de cooperativas de ahorro popular, donde será captado el capital susceptible de ser invertido.

4º La ley del valor, como elemento central del programa mínimo económico y en una fase de duración indeterminada, seguirá vigente, y por lo tanto la explotación del trabajo asalariado y la producción de plusvalor. La diferencia fundamental reside en la gestión de la plusvalía generada, que podría ser revertida en reducciones de la jornada laboral, en el sostenimiento y mejora de los sistemas educativo y sanitario, el desarrollo cultural y de un ocio desmercantilizado, o medidas de fuerte impacto social, como generar las condiciones necesarias para revertir la baja tasa de natalidad existente en Euskal Herria. Y claro está, en el desarrollo de las fuerzas productivas, para liberar aún más del trabajo y racionalizar el impacto sobre el entorno ecológico.
La presencia de un sector económico bajo predominio capitalista, es una condición fundamental tanto para la estabilidad política, en un marco como el de Euskal Herria, de sobre-representación política y social de la pequeña y mediana burguesía y como referente interno del establecimiento de precios de producción . Este sector privado, estará subordinado a una regulación tanto en su funcionamiento, como en los beneficios que asumirán carácter privado, en tanto que se encontrará suboordinado a la hegemonía y a la legalidad del poder popular.

5ºEl mercado, como ámbito de confluencia entre la oferta y la demanda, constituye además el procedimiento en el que la planificación podrá contrastar sus previsiones y resultados y las correcciones necesarias para la propia mejora de la capacidad de planificación y regulación del sistema económico. El mercado además, estará subordinado a la democracia popular y a la legitimación de la misma, asegurando la mejora de las condiciones materiales, culturales y de ocio del Pueblo Trabajador Vasco. Por otra parte, la vigencia de la ley del valor y la necesidad de establecer relaciones económicas con el capitalismo, requieren del mercado como mecanismo más eficiente de asignación de recursos.

6ºLa salida del marco de la Unión Europea y el euro, tiene que ser valorada por el impacto que tendría para un sistema económico estructuralmente tan externalizado como el de Hegoalde. En la actualidad, los principales mercados de importación y de exportación son el Estado español y la Unión Europea, con lo que una salida de dicho entono, llevaría aparejada la necesidad de sumar a los precios de producción, los incrementos que supondría el retorno a una situación en la que las tasas arancelarias volverían a estar vigentes. Acuerdos comerciales con el Estado español y la Unión Europea, supondrían agudizar las contradicciones entre la construcción socialista y la ley del valor, que debieran ser valorados en su justa medida.
En términos generales, la sustentabilidad económica de Euskal Herria, sólo podría ser garantizada con el desarrollo de una política de sustitución de importaciones que, incluso bajo la posibilidad de no ser internacionalmente competitivo y funcionar con unos precios de producción superiores a los internacionales, generarían empleo, aliviarían la balanza comercial, pero, de manera simultánea, debieran ser equilibrados con el desarrollo de sectores estratégicos que, gracias a las inversiones en I+D+I, fueran capaces de exportar productos y servicios de alto valor añadido, cuyas ganancias extraordinarias fueran revertidas en la viabilidad de esos sectores de sustitución de importaciones.

7ºEl programa mínimo, no prevé el desarrollo de políticas reformistas basadas en la subvención, sino en el principio de “cada cuál según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, en una dinámica en la que la población activa debiera ser incrementada fundamentalmente en sectores de creación de valor y de valorización de bienes y servicios.

Ni hemos sido exhaustivos, ni hemos dado soluciones. Nuestra aspiración ha sido la de promover un debate que parta de lo concreto y rebase el marco de discusiones marxistas, más centradas en el análisis histórico que en dar cuenta de la necesidad de iniciar una vía hacia el socialismo. Estos siete puntos que hemos apuntado a modo de introducción a un debate, podrían ser ampliados al doble o triple, pero las familias explotadas, con hijos e hijas con un futuro incierto, sin conciencia de clase, sin sentimiento colectivo, debemos comenzar a dejarles claro que el comunismo es la vía hacia su liberación. Un elemento fundamental es que el Pueblo Trabajador Vasco, debe considerar que sólo tiene unas cadenas que perder y un futuro que ganar, pero no vendemos humo. Sin resistencia, sin lucha y sin organización, no hay más futuro que la opresión y la esclavización por parte del capital.

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3 respuestas a ELEMENTOS ECONOMICOS (3ª PARTE)- Jon Ibaia – militante de Herri Gorri

  1. Aupa compis:

    Excelente comenzar este tipo de análisis, la crítica excede de mis capacidades pues entra de lleno en la economía política y no soy ducho.
    Espero poder contribuir pronto, me estaís animando, después de tanto tiempo de desanimo, en un pequeño análisis de antagonismo y confrontación política, donde creo, sin ser nada del otro mundo, quizás pueda decir algo.

    Gracias por la labor, esto va tomando forma y me gusta!

    Castaño Gorri

    Me gusta

  2. Pingback: ELEMENTOS ECONOMICOS (3ª PARTE)- Jon Ibaia – militante de Herri Gorri | hysnik

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