POR DEBAJO DEL VALOR DE LA REPRODUCCION DE SU FUERZA DE TRABAJO-Jon Ibaia, militante de HERRI GORRI

pobrezaHace unos de días, el presidente del Círculo de Empresarios ofreció una nueva idea para superar el problema del empleo juvenil en el Estado español. Ni más ni menos, reducir el salario mínimo interprofesional en un 20% para jóvenes, con la condición de que los empresarios los “compensen” mediante formación. De manera paralela, el Fondo Monetario Internacional, se congratula de la “recuperación” económica del Estado español; más aún, lleva las perspectivas de crecimiento de la economía hasta el 3,1%, pero apunta también la necesidad de acometer nuevas reformas estructurales, para consolidar dicha tendencia. Por reformas estructurales, el FMI mantiene una posición que poco ha variado desde los años 80. Su dogmatismo y esquematismo de manual neoliberal de primero de ciencias económicas, es abrumador; es “conciencia de clase” en estado puro.
El Fondo Monetario representa, en definitiva, los intereses de los acreedores internacionales, y sus reformas estructurales tienen como fundamento, garantizar las condiciones necesarias para que puedan ser afrontados los pagos a los acreedores. Sobre el cumplimiento de estas garantías se erige toda la arquitectura de los mercados financieros, verdaderos castillos de naipes de capital ficticio.
El Banco de España, en su último informe de esta semana pasada, “recomienda” subir el IVA, instaurar de manera definitiva el copago sanitario, la contención salarial y la desregulación del mercado de trabajo. Curiosamente, su cúpula dirigente, se ha auto-incrementado de paso su estipendio en un 5,6%, en un ejercicio de verdadera coherencia capitalista.
Resulta pueril afirmar que las políticas del gobierno de Rajoy, son erróneas o que las patronales desarrollan sus análisis y previsiones, de manera inmoral, poco ética y sin pensar en las consecuencias que implican para las clases trabajadoras. En realidad, son políticas y planteamientos sometidos a la lógica de la clase capitalista y a sus fracciones dominantes y la plasmación de las mismas es producto de la lucha de clases y de la correlación de fuerzas favorable al capital y a sus secuaces.
La deflación salarial, como mecanismo de ajuste competitivo, es la única variable que puede ser utilizada en una Formación Económico Social de baja productividad y con sectores productivos sometidos a “dumping social” y a la amenaza permanente de la deslocalización. Tengamos presente que en un contexto de sobreproducción y estancamiento de la demanda, la oferta presenta una situación parecida a la de un juego de “suma cero”, en el que los incrementos de la producción y de la productividad en unos determinados marcos de valorización del capital, se realizan en detrimento de otros marcos de valorización menos competitivos. Para entendernos, sería inviable que en las condiciones actuales de la Unión Europea, un gobierno español, portugués o griego, pudiera plantear una reestructuración económica y social, por ejemplo en los parámetros de incrementar el peso de sectores productivos de alto y medio-alto valor e intensidad tecnológica, que pudiera amenazar al centro de la Unión Europea. Existe una rígida jerarquización en el sistema capitalista internacional, establecido y defendido por el imperialismo, cuya configuración ha sido determinada en función del propio centro capitalista y las fracciones dominantes del capital globalizado.
Volviendo al “problema” del alto desempleo juvenil y las soluciones que las patronales aportan, entran dentro de la lógica general de desvalorizar la fuerza de trabajo, aprovechando precisamente la situación general de desempleo. El desajuste estructural entre una juventud con una alta formación académica y un sistema económico que no precisa esa sobre-formación, adquiere sentido si ese “excedente” de fuerza de trabajo, puede ser exportado hacia el centro capitalista promoviendo de esta forma, una desvalorización generalizada de la fuerza de trabajo incluso en los sectores de alto valor añadido.
Pero el mayor impacto sobre la juventud, será el que afrontará dentro de diez o quince años, cuando amplias fracciones de la misma, sometidas al permanente subempleo y desempleo, consolidarán la formación de amplios núcleos de pobreza relativa y absoluta, sin posibilidades de cualquier ascenso social, ni para ellos, ni para sus descendientes.
Sin duda, el contexto y la coyuntura puede ser definido como “potencialmente revolucionario”. En el Estado español y en Euskal Herria, están surgiendo núcleos de jóvenes muy concienciados, movilizados y politizados, que están redescubriendo la herramienta del marxismo-leninismo como teoría, praxis y camino necesario hacia el socialismo, pero esta reconstrucción se encuentra aún en ciernes. La primera fase de toma de conciencia, de deslegitimación del sistema, de una ruptura entre expectativas y demandas sociales y la imposibilidad de su realización, se ha concretado en el surgimiento de movimientos populares y un reformismo aún contenido en los límites del sistema, lo que es objetivamente positivo. Pero el peligro de que amplias capas de una juventud que no está ni tan siquiera en condiciones de vender su fuerza de trabajo, se deslicen hacia la lumpen-proletarización, está presente también, no lo olvidemos. El tiempo se agota, la arena sigue cayendo, ya es hora de dar vuelta al reloj y abrir un nuevo tiempo.

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