EL ETERNO RETORNO DE LO IDENTICO-Jon Ibaia-Militante de HERRI GORRI

bucle bilaketarekin bat datozen irudiakEl independentismo de izquierdas, como campo ideológico-político, nos sorprende con alguna aportación en la que el independentismo sólo es concebible como socialista y por tanto ligado a la centralidad de la lucha de clases, siendo el sujeto político dirigente la clase obrera. De pronto leemos otra aportación y el independentismo “en sí mismo” adquiere características revolucionarias y “necesarias”, apostando por una estrategia de acumulación de fuerzas necesariamente transversal, democrática y ajena a cualquier estrategia socialista de poder popular.
Como en un bucle, el independentismo de izquierdas se encuentra encerrado entre los márgenes de la imposibilidad real de articular Independencia y Socialismo en un proyecto liberador para el Pueblo Trabajador-Proletariado. La conciencia nacional necesariamente es transversal. Los elementos objetivos que alimentan una toma de conciencia sobre la opresión nacional ejercida sobre una colectividad constituyen un factor que adquiere significación, ciertamente, para el proletariado pero también para la pequeña burguesía, la aristocracia obrera e incluso para la propia clase capitalista. La conciencia de clase, necesariamente ligada a la superación del capitalismo y a la instauración de un sistema político, económico y cultural alternativo que acompañe esa transición post-capitalista, es propia y pertenece a un sector muy determinado de una determinada colectividad: el Pueblo Trabajador-Proletariado.
La conciencia nacional de clase indudablemente fue un muy valorable intento teórico y político para tratar de unificar ambos vectores ideológicos, pero inmediatamente surge la metáfora del agua y del aceite. Por mucho que traten de mezclarse al cabo del tiempo tienden a estabilizarse en realidades como las de Euskal Herria, en las que el Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco no es identitariamente homogéneo.
Los intentos de “apellidar” socialista a la estrategia independentista en contextos de reactivación de la lucha de clases son lógicos en tanto que el campo ideológico-político del independentismo de izquierdas se encuentra sometido a la lógica de la lucha de clases y a la lucha entre tendencias. Sin embargo, llevar hasta sus últimas consecuencias la estrategia socialista desde el independentismo requeriría dar cuenta de problemas que, por lo menos hasta la fecha, no han podido ser resueltos de una forma efectiva. Uno es asumir que en Euskal Herria la conciencia de clase -elemento unificador del Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco- se materializa, cobra forma real en diferentes formas de sentir, vivir y gestionar la identidad nacional-cultural. Es muy diferente afirmar como objetivo estratégico la diversidad identitaria en Euskal Herria, fundada sobre la centralidad de la identidad euskaldun, que afirmar la identidad euskaldun como elemento central en la definición del sujeto político socialista en el contexto actual.

Dicho a la inversa, las diferentes formas de sentir la conciencia nacional en el seno del Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco sólo pueden encontrar en la conciencia de clase las bases para la unificación en torno a un vector socialista. Solamente purgando a elementos nacionalistas pequeñoburgueses de carácter esencialista e incluso a sectores directamente reaccionarios, dispuestos a renunciar a la unidad del Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco por sostener “estrategias nacionales” con sectores del bloque en el poder, puede ser creado un vector socialista.
Una vez gestado ese vector socialista en Euskal Herria en la que el Pueblo Trabajador-Proletariado hubiera asumido su función hegemónica y dirigente, y en función de la evolución de la lucha de clases en otros marcos (español, francés, europeo…), llegaríamos a otra fase cualitativamente diferenciada. Es decir, en el proceso de su propia autodeterminación, instituyéndose en un bloque revolucionario socialista, el Pueblo Trabajador-Proletariado en la consecución de la República Socialista en Euskal Herria definiría la necesidad de un Estado soberano o la integración como nación confederada, federada o integrada en un marco más amplio sobre la base de estar constituido como tal sujeto revolucionario.
Un Estado español “rojo” indudablemente será un Estado construido sobre la libre unidad de los Pueblos Trabajadores de las naciones que lo integran, con la premisa de la libre autodeterminación y a la secesión.

La soberanía política y económica de Euskal Herria más que un “Estado decente” precisa de una ruptura con las políticas económicas impuestas por la Unión Europea. Este objetivo esencial, central y determinante para cualquier proyecto de poder popular y construcción socialista establece las condiciones para una unidad internacional de la lucha por el socialismo, sea en el ámbito estatal español, francés o europeo.
Un socialismo que contiene en su definición, en sus bases programáticas y en su materialización la única alternativa relevante al patriarcado, a la depredación ecológica del planeta, a la opresión de las naciones y a la explotación de sus Pueblos trabajadores.

El “independentismo socialista” ante la imposibilidad de articular de manera efectiva un “sujeto nacional y de clase” se agota ante sus propias contradicciones que terminan tratando de resolverse en clave independentista y nacional. El comunismo en Euskal Herria sólo puede ser fundamentado desde la construcción del sujeto socialista que ejerce su autodeterminación como liberación social del Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco. Si en la profundización de su liberación social su autodeterminación se concreta en la forma Estado socialista, o si el desarrollo de la lucha de clases internacional -y más específicamente estatal- abre otras formas de ejercer soberanamente la vía de consolidación socialista mediante fórmulas confederales o federales, el objetivo siempre será la República Socialista Vasca. Y la República Socialista Vasca es el objetivo en el que se condensan la superación del capitalismo, el patriarcado, la depredación ecológica y cualquier tipo de opresión nacional.

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