CIRCO MEDIATICO Y TOKOMOTXO POLITICO-El porquero de Agamenon, militante de HERRI GORRI

AHORASerá difícil encontrar a un número significativo de ciudadanos que hayan podido sustraerse a la monserga reiterada sobre los amores y desamores entre los partidos políticos clásicos en el bipartidismo del Reino de España (PP PSOE) y en su relación con los de nueva factura (por si hubiera que cambiar alguna sigla en el reparto de papeles). Los de “toda la vida”, ya bastante ajados por el complementario intercambio de papeles que han llevado a los trabajadores del conjunto del Estado español a la actual situación que no repetiremos por manoseada y justificada por los medios de desinformación al uso, se encuentran en la situación de tener que bregar con recién llegados. Podemos y Ciudadanos han recogido los réditos del hartazgo de amplios sectores del electorado con la situación de crisis, con la corrupción dicen que descubierta ahora aunque empiezan a soltarse las lenguas de algunos mercenarios de Falsimedia que empiezan a reconocer que es algo que viene de lejos.
Los números malabares no tienen desperdicio por su variedad y machaqueo. Así por ejemplo, el Presidente en funciones estaría siendo considerado como amortizado por los que mandan de verdad (multinacionales, bancos, algunas embajadas…) que podría poner en cuestión el liderazgo del PP en la derecha española. A su vez los desmanes descubiertos del PSOE podrían aconsejar barajar nuevas alternativas en el campo de la respetable ”izquierda” española. Es así que los enredos se publicitan o simplemente se inventan. El caso es tener entretenido al personal mientras se consulta con Berlín, Washington o el Fondo Monetario Internacional, si viene a cuento, y se elaboran nuevas leyes de represión preventiva por si acaso.
Mientras tanto, los “nuevos” se afanan en demostrar su escrupuloso respeto a las instituciones nacidas de la Transición
.Los unos (CIUDADANOS) se esfuerzan por asegurar a las “Instituciones europeas” la fidelidad absoluta a las medidas impuestas por esa multinacional del saqueo que gobierna las vidas de los pueblos del mundo. Respeto a las REFORMAS laborales en curso (la de Zapatero y la de Rajoy) y más si hiciera falta. También la devolución de la DEUDA contraída en el juego de la ruleta rusa por la Banca que deberá ser pagada por todos los sufridos trabajadores del Estado. Mientras, hacen coro con los patriotas de los Paraísos fiscales y los de la evasión de impuestos por otros medios en el rasgarse las vestiduras ante la sugerencia de resolver el “Problema nacional” del Estado español por la vía del ejercicio de autodeterminación por parte de la nacionalidades que lo demandan.
Mientras, los otros (PODEMOS), pugnan por demostrar, aunque de manera tibia, la corresponsabilidad del PSOE en la actual situación. Se esfuerzan, a la vez, por ofrecer un programa electoral que resolvería en su aplicación los problemas del País devolviéndonos a ese Estado del bienestar del que tanto se habla y tan desconocido es en sus consecuencias vitales para millones de trabajadores. El problema se presenta cuando ese programa ha tenido tantos cambios en su fondo y en su forma que ya no es reconocible.
Pero la incertidumbre que hay con esta formación política se consolida al percibirse cómo se intenta convencernos sobre la forma en que se llevaría a cabo la aplicación del Programa cuando se ven forzados a explicarlo. La misma inquietud que nos provocaría aquel que nos prometiera hacernos una tortilla sin romper los huevos.
¿De dónde saldrá el dinero necesario para recomponer una Sanidad Pública que hace aguas, o la Enseñanza Pública en proceso de privatización por distintas formas, resolver puntualmente la situación de miseria y de hambre (sí de hambre) que asola el Reino de España en todas sus latitudes o hacer recuperar mínimamente salarios, pensiones, etc.?
Acosada por los plumíferos en nómina del Régimen en un programa “especial” de una de las cadenas de la Telabasura que nos adoctrina, Carolina Bescansa (Podemos), que había sido interpelada en relación a su posición sobre los “presos políticos” de la Oposición de Venezuela y a la que respondió yéndose por los cerros de Úbeda, no tuvo más remedio que explicar cuál sería el procedimiento que seguiría Podemos para obtener el dinero suficiente con el que hacer frente a las promesas electorales. La solución, según ella, estaría en recuperar la parte de los impuestos de las empresas que no llegan a las arcas del Estado debido a las exenciones, bonificaciones… con las que son beneficiadas aquellas.
La pregunta tenía su miga maliciosa puesto que Podemos en las primeras declaraciones sobre el alcance de su programa había manifestado la necesidad de obtener los fondos necesarios a través del impago de la deuda ilegítima asumida por el Estado. Pero ya a la altura en que nos encontramos en el proceso de revisión del proyecto inicial, las lanzas se volvieron cañas y de esa contundente propuesta (la única viable) se ha llegado, después de continuas modificaciones, a la respuesta que comentamos. Pero el alcance de esa medida resultaría nulo dadas las condiciones políticas (sin movilizaciones, con unos sindicatos dispuestos a aceptar las propuestas más lesivas para la clase trabajadora que reiteradamente han protagonizado y sin una organización de los trabajadores dispuestos a pelear)
El continuo rebaje en el programa y en los objetivos de Podemos ha sido una constante desde la celebración del 20-D. Hasta el extremo que ya empieza a hablarse con claridad, por parte de Pablo Iglesias, de la disposición de su formación política a suavizar algunas reivindicaciones sociales de importancia en aras a conseguir llegar a acuerdos para posibilitar un gobierno de izquierdas (?) con el PSOE
Pero, por otra parte, también es cierto que Podemos ha suscitado un primer sentimientos de esperanza en amplísimos sectores de la clase trabajadora que confían que una participación de esta formación en el Gobierno posibilitaría una recuperación de la situación económica anterior a la “crisis”.
Más allá de las esperanzas y de la recuperación de la confianza en la acción política, no es posible ignorar que la posibilidad de cambiar sustancialmente la situación social no está al alcance de una formación política o de un combinado de ellas sin enfrentarse de manera consecuente con los poderes económicos de las multinacionales y de la Oligarquía española.
Un enfrentamiento de este tipo requiere de una sociedad organizada y movilizada (de los trabajadores fundamentalmente) con unos objetivos claros a corto y medio plazo.
El reconocimiento de la realidad nos muestra que tal situación no existe. Precisamente Podemos, que nació en torno a las movilizaciones del 15-M que fueron las que marcaron un comienzo de la resistencia a las medidas de carácter económico, social y político, transformó el proceso de movilización y de auto organización en un movimiento de carácter electoralista, en el que las movilizaciones quedaron supeditadas al señuelo del “cambio de progreso” desde las instituciones.
El régimen español, diseñado y construido para la continuidad en el poder de la Oligarquía, atado por una Constitución que mantiene el poder y los privilegios de los de siempre, que deja intactos los crímenes y desmanes de la Dictadura y es vigilado de cerca por los intereses económicos y geoestratégicos del Imperialismo USA y de las potencias capitalistas europeas, no es algo al que se le pueda derrotar desde una política de reformas cosméticas a través de Instituciones políticas blindadas por la Constitución y la identificación con ésta de organizaciones políticas y sindicales que si alguna vez propugnaron rupturas o cambios radicales, hace tiempo que dejaron de hacerlo .
Ni siquiera es suficiente la buena voluntad y el entusiasmo, aunque sean elementos necesarios en todo proceso de transformación radical. Es necesario plantear como un elemento nuclear del proceso político la abolición de la Constitución continuista que está en la base de la explotación, de la opresión de los pueblos, de la corrupción intrínseca al Régimen y al capitalismo en el que se apoya, a la represión creciente de las manifestaciones de descontento y al silenciamiento de la creciente disidencia.
La negativa al pago de la Deuda, la insumisión a las condiciones impuestas por la UE y la recuperación de la soberanía de los pueblos son elementos esenciales que, ya desde ahora, hay que plantear sin temor a que no sean comprendidos por amplios sectores de las clases populares desde un principio. Negarse a esto por pragmatismo oportunista es sentar las bases para una derrota anunciada.
EUSKALHERRIA
En las líneas precedentes insistimos sobre la ausencia de una oposición social organizada. Aunque el grado de contestación espontanea haya iniciado en los últimos tiempos una tímida recuperación en relación a la situación de rebelión muy generalizada de finales de los sesenta y de los setenta. Estamos lejos aún de alcanzar el grado necesario en la acumulación de fuerzas para forzar un cambio significativo en la correlación de poder entre nosotros y el enemigo.
Pero es aquí, en nuestra tierra, en Euskalherria, donde las posibilidades de un avance de las posiciones populares podría materializarse a corto plazo. No en vano, hasta hace dos días, como quién dice, el panorama de huelgas, de manifestaciones, de organización popular eran una referencia en una Europa sumida en el sopor de un falso consumismo de las masas y en la resignación y el derrotismo de las minorías combatientes.
Sin embargo, en el breve intervalo de tiempo de los últimos años (póngase la cifra que se considere oportuna) el cambio producido en la sociedad vasca ha sido aparentemente desolador. Precisamente, cuando las condiciones sociales y políticas desenmascaraban las limitaciones de origen de una pretendida democracia que nunca lo fue, cuando el saqueo de los recursos públicos propiciaban un empobrecimiento creciente de amplísimos sectores de la clase trabajadora, cuando miles de hogares pasaban a la consideración estadística de pobreza severa es cuando se produce un reflujo sin precedentes, por la magnitud y por el espacio de tiempo en que se produce.
Una cierta explicación empieza a abrirse camino. El colapso del sector cuantitativamente más combativo (la histórica Izquierda abertzale) es un hecho. Las motivaciones vinculadas a la represión, a las contradicciones internas y a las “soluciones” propuestas para la superación de la crisis están, sin duda, en el origen del fenómeno. Pero también, es necesario tener en cuenta el desafío del imperialismo a los pueblos del mundo, el cinismo con el que perpetra las agresiones en países soberanos que no controla suficientemente con el fin de despojarles de sus recursos, o de provocar devastaciones suficientes para destruir los elementos esenciales constitutivos de las sociedades a las que se agrede.
Las luchas nacionales e incluso las de los estados, están hoy estrechamente vinculadas a la lucha contra el imperialismo en el terreno político y económico, pero también en el militar, como se puede comprobar a diario. Una lucha que demanda de una unidad en los objetivos estratégicos y de una coordinación lo suficientemente sólida para, en primera instancia, los trabajadores podamos defendernos de la creciente agresividad del imperialismo y de los estados lacayos que le apoyan.
Parece que en Euskalherria la situación brevemente descrita no ha sido tenida en cuenta, al menos, por quienes en el pasado basaron una parte del discurso político en el alcance internacional de la lucha por la conquista de las libertades nacionales. El contundente rechazo a la integración en la OTAN fue una manifestación muy clara de tal posicionamiento antiimperialista.
Hoy, el silencio cómplice del PNV, la vergonzosa actitud del PSOE en la justificación de agresiones del imperialismo a terceros países, en el acompañamiento a señalar como organizaciones criminales a movimientos de resistencia antiimperialista o el acoso a regímenes políticos de carácter popular y antiimperialista, manifiesta la total servidumbre de estos partidos al posicionamiento de la Oligarquía española en cuanto a su alineamiento sin reservas con el Imperialismo USA , en primer término, y del imperialismo europeo, haciendo buenos los slogans de las manifestaciones en otros puntos del Estado español al considerar al PSOE y al PP como coprotagonistas políticos en la aplicación de las medidas económicas, sociales y políticas aplicadas en el Reino de España.
La división de la clase trabajadora vasca, no sólo en el grado de conciencia política de clase sino también en la percepción de su identidad nacional, forma parte importante en la explicación del desplome del nivel de lucha que se ha producido.
El nacionalismo cerril e hipócrita de carácter centralista ha sido utilizado sin reservas contra las aspiraciones nacionales de una parte muy importante de las nacionalidades históricas. A través de la intoxicación “informativa”, de la extensión del miedo y de burdas mentiras, mantienen aunque no convencidos si desconcertados a una parte muy importante de la clase obrera vasca.
El nacionalismo vasco de carácter burgués, creador de mitos y aplicado alumno en la sustitución de la Historia por historietas apañadas, ha actuado en su cruzada particular para impedir la unidad de la clase trabajadora vasca. La actitud sistemática desde su nacimiento por señalar a la parte de la clase trabajadora no autóctona como responsable principal de la pérdida de ”la esencia vasca” ya señalaba su posicionamiento de clase, declarativamente interclasista y popular pero realmente defensor a ultranza de la explotación capitalista y de la defensa sin rubor de las medidas que, “aún procedentes de Madrid”, justificaban como necesarias o imposibles de no aplicar para no atraer males mayores hacia el pueblo vasco.
El PNV, como representante privilegiado de este tipo de nacionalismo, ha sido a lo largo de su historia el cómplice necesario en la explotación de ayer y de hoy de la clase trabajadora vasca en su conjunto. También el intrigante permanente en los procesos de nacimiento y desarrollo de otras alternativas de izquierdas y progresistas. La larga mano del PNV ha actuado en todas las situaciones que le ha sido posible para neutralizar o reconducir las ”veleidades izquierdistas” de los nuevos movimientos en cada época: Jagi-Jagi, ANV en su momento, nacimiento y desarrollo de ETA, más recientemente. Que en la actualidad el partido jeltzale ha tenido algo que ver con el cambio de rumbo de la IA oficial hacia la derecha y el nacionalismo etnicista no está en documentos conocidos, pero sí en el runrún de la calle.
La lucha contra la ofensiva capitalista e imperialista requiere de la unidad de todos los trabajadores. La división por banderas nacionales, sean centralistas o “soberanistas” no está a la orden del día. Deberían estudiarse con rigor los resultados de las últimas elecciones, como una gran encuesta, muy representativa del sentir de los trabajadores. La conquista de la libertad nacional del pueblo vasco pasa inexorablemente por la unidad de clase y el avance hacia el socialismo. Lo demás son vías muertas que no llevan a ninguna parte que no sea la derrota o la decepción.
Firmeza de principios, programas claros y operativos y unidad de clase es la receta en Euskalherria, En Catalunya, Galicia, en Murcia, en Grecia o la República Checa, por no decir en todas partes.

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