Herri Gorri y la participación comunista en K17

A continuación ofrecemos tanto la carta que nos hizo llegar K17 como nuestra respuesta a la participación en dicha asamblea.

Desde Herri Gorri invitamos a las organizaciones de clase a trabajar a nuestro lado en el centenario de la Revolución rusa, así como a las personas que, pese a no estar organizadas, quieran colaborar en esta coyuntura.

Herri Gorri y la participación comunista en K17

Camaradas,

Hemos leído atentamente vuestra carta. Os agradecemos que nos hayáis tenido en cuenta y nos la hayáis hecho llegar, especialmente cuando en su momento decidimos dejar de ser parte de K17. Consideramos que os honra el que hayáis tenido a bien escribirnos, al igual que habéis escrito a otras organizaciones.

Queremos responderlos con la profundidad que merecéis, aun cuando sabemos que algunas/os de vosotras/os no tendréis interés en nuestra posición política y la resumiréis en “no participan y ya está, ¿no?”.

Vuestra carta comienza afirmando:

“En su centenario, la reivindicación de Octubre propicia y exige la unión del Movimiento Comunista de Euskal Herria”.

Camaradas, estamos de acuerdo con dicha afirmación: no sólo porque la unión del movimiento comunista sea una de las aspiraciones de Herri Gorri sino, porque ciertamente, la Revolución rusa fue y es, hasta la fecha, la mayor conquista de la clase trabajadora. La memoria bolchevique exige que estemos a la altura de los hitos históricos de, quienes antes que nosotras/os, han enarbolado la bandera del comunismo.

Sin embargo, consideramos que cometéis un error al situaros en la abstracción de “la unión”.

Para Herri Gorri el centenario de la Revolución rusa era un momento histórico para redoblar esfuerzos en la unidad bolchevique y en la creación del partido de la clase trabajadora en Euskal Herria. Sin embargo, lo práctico, el aniversario de la Revolución rusa, anuló el trabajo por la unidad comunista.

Para Herri Gorri la construcción de la unión del “Movimiento Comunista de Euskal Herria” es una cuestión de principios que no puede estar subordinada a coyunturas, aún sea la importante coyuntura de la revolución comunista de 1917. Es cierto que la construcción de la unidad tampoco puede impedir que se hagan los actos oportunos y, por supuesto, que quede de lado la merecida reivindicación de 1917. Es por ello que desde Herri Gorri siempre defendimos mantener de forma paralela las mesas de la unidad comunista y de la reivindicación de la Revolución rusa. Teníamos una magnífica oportunidad de compaginar teoría y práctica: de construir el partido de la clase trabajadora en Euskal Herria al tiempo que organizábamos actos que pusieran en valor la experiencia rusa.

Sin embargo, no fuimos capaces de mantener la unión del “Movimiento Comunista de Euskal Herria”. Sólo existía el centenario. Camaradas, ese fue un fracaso de Herri Gorri.

Prosigue vuestra carta diciendo:

“Octubre es, sin ningún género de dudas el acto fundante para los y las comunistas, el hito en el que todos y todas nos reconocemos y en el que no debería de haber motivos para una celebración y reivindicación fragmentaria. Desde K17 pensamos que esa reivindicación unitaria es, más que una liturgia cuestionable, conditio sine qua non para poder hacer un trabajo político concreto que resultaría casi inalcanzable de ser abordado descoordinadamente. Es también una oportunidad de oro para, en el proceso de una aglutinación a todas luces necesaria, poder atraer a sectores obreros hacia una referencia revolucionaria y netamente socialista”.

Camaradas: la historia del movimiento comunista es la historia de la fragmentación de las organizaciones de la clase trabajadora. Nos gustaría que fuese de otra forma, pero sería negar la realidad. Además, a las distintas interpretaciones del marxismo en nuestro país se une la división que provoca el llamado “hecho nacional”. Es evidente que organizaciones que forman parte de K17 han renunciado, de facto, a construir el partido de la clase trabajadora en Euskal Herria y vuelven a caer en los errores históricos en los que se ha caído negando la necesidad de la construcción del partido y reduciendo su existencia a la participación más o menos testimonial dentro del movimiento popular vasco. Ahora se diluyen, principalmente, en Herritar Batasuna como antes se diluyeron en otras organizaciones interclasistas. Nosotras/os no negamos formar parte de frentes más amplios, pero es, a nuestro modo de ver, incompatible el trabajar como bolcheviques en frentes amplios cuando no tenemos una organización bolchevique. Camaradas, es necesario construir el partido para, después, poder participar con unas determinadas posturas en un frente interclasista, si se considera necesario hacerlo.

Camaradas, cuando afirmáis:

“Es también una oportunidad de oro para, en el proceso de una aglutinación a todas luces necesaria, poder atraer a sectores obreros hacia una referencia revolucionaria y netamente socialista”

Nosotras/os no podemos sino preguntarnos a qué “referencia revolucionaria y netamente socialista” queréis “atraer a sectores obreros”. Camaradas, vosotras/os renunciasteis a construir la referencia revolucionaria cuando quedó postergado el trabajo en la unión del “Movimiento Comunista de Euskal Herria”. Camaradas: el partido no es una abstracción, el partido se construye y se forja en la práctica. El partido podría estar construyéndose al calor del centenario de Octubre. Pero el partido es una teoría de la revolución, hacer por hacer no crea el partido. El partido, camaradas, es dialéctico, y si se renuncia a su construcción teórica porque la práctica apremia, o si se renuncia a su construcción práctica porque la teoría inmoviliza, el partido no se construye. Vosotras/os podéis construir otra cosa, pero no será el partido de la clase trabajadora de Euskal Herria. Cuando pase la reivindicación de la Revolución rusa no tendréis ninguna herramienta con la que trabajar, y si conseguís un mínimo será para comenzar desde cero, porque estáis obviando el trabajo necesario que conlleva la construcción de la referencia revolucionaria: estáis limitando el trabajo al centenario. Cuando pase nada quedará. Al menos, nada orgánico quedará.

Camaradas, varias de las personas que participan en K17 apuestan por Herritar Batasuna, y esta organización no es ninguna referencia revolucionaria. Sobre ello ya hemos escrito en otras ocasiones. Camaradas, Herri Gorri tiene como un principio incondicional la independencia: la independencia de la clase trabajadora, la construcción de la organización de la clase trabajadora, la única herramienta que puede servir a esta para su emancipación. No habrá revolución en Euskal Herria sin una herramienta de clase consecuentemente revolucionaria. Y sólo la organización de clase puede ser consecuentemente revolucionaria. Hay otras apuestas además de Herritar Batasuna, aunque focalicemos en esta porque parece ser la que, hoy por hoy, aglutina a la mayoría del pasado: camaradas, la reconstrucción de la vieja vía hacia la revolución está agotada, y el hecho de que las organizaciones insistan en el error en lugar de hacer autocrítica honesta y cambiar los parámetros en los que actúa sobre la lucha de clases no hará sino llevar más desánimo y desmovilización a la clase trabajadora.

Camaradas, continuáis vuestra carta afirmando:

“Entre otras iniciativas, desde K17 queremos que los meses de octubre o noviembre una Bandera Roja ondee en el mayor número de Ayuntamientos de este país, tarea que, a riesgo de no realizarse, o de ser realizada malamente, recae en el Movimiento Comunista de Euskal Herria”.

Camaradas, como bolcheviques no entendemos que queráis que ondeen banderas rojas en los ayuntamientos de nuestro país. No hay ningún ayuntamiento revolucionario en nuestro país: ninguna bandera roja ondeará para orientar a nuestra clase. Tampoco existe un movimiento que pueda plantearse la toma de los ayuntamientos y la imposición de la bandera del poder obrero en los ayuntamientos. Por lo tanto, que ondeen banderas rojas será una concesión de la burguesía y sus distintas expresiones con representación institucional. Camaradas, eso confunde al movimiento obrero y a nuestra clase porque sitúa la iniciativa en el terreno de la burguesía: será ella y sus instituciones quienes decidan en qué ayuntamientos ondea y en qué ayuntamientos no ondea la bandera roja. Camaradas, ciertamente pueden obtenerse fotos muy bonitas, pero no serán más que fotografías de un montaje. No representarán ningún avance de la correlación de fuerzas de la clase trabajadora.

Camaradas, continuáis de la siguiente manera:

“Ciertamente, nos gustaría poder brindar medidas más combativas, pero, la situación real del Movimiento Comunista de Euskal Herria en lo que se refiere a iniciativas de acción política no da para mucho más, y de ser alumbradas, será, sin duda en un contexto de reflexión en común en el que se puedan articular acciones más consistentes. Sin embargo, tampoco queremos dejar de explorar los escenarios (de debate ideológico en el seno del MCEH y en seno de la clase obrera, de confrontación con la socialdemocracia, de retomar, aun testimonialmente la iniciativa) que puede posibilitar una dinámica así”.

Camaradas, nosotras/os estábamos elaborando un programa cuando nos vimos obligadas/os a dejar de participar en K17. Un programa esbozado en líneas generales y cuyos borradores parecieron bien a quienes en un principio formaban K17. Nosotras/os vamos a llevar adelante el programa de las/os comunistas de Euskal Herria en la medida de nuestras posibilidades. Nosotras/os seguimos trabajando: nosotras/os somos bolcheviques. Junto a otras organizaciones –y estamos abiertos a la participación de quienes quieran sumarse- llevaremos a cabo la reivindicación del centenario de la Revolución rusa en Euskal Herria.

Camaradas, confrontar con la socialdemocracia exige, a nuestro modo de ver, confrontar con las múltiples expresiones de la izquierda abertzale que, pese a su derrota histórica, y adoptando un lenguaje para encandilar a la clase trabajadora la llevan, una y otra vez, a un callejón sin salida. Camaradas, confrontar con la socialdemocracia exige, por ejemplo, enfrentar el institucionalismo burgués que se esconde tras vuestra propuesta de que ondeen banderas rojas en los ayuntamientos de nuestro país. Camaradas, os decimos esto porque sabemos que vosotras/os hacéis la propuesta de buena fe, pero la herida que provoca la falta de una organización de clase en Euskal Herria hace que la desorientación sea profunda incluso en personas como vosotras/os: ese no es el camino.

Camaradas, es por todo ello que nosotras/os llamamos a las organizaciones de la clase trabajadora y a la misma clase a participar del centenario que Herri Gorri llevará a cabo conjuntamente con otras organizaciones. Herri Gorri, en los parámetros actuales, no puede participar en K17, máxime cuando, aparentemente, desde que nos fuimos la deriva nacionalista y socialdemócrata parece cristalizar.

Además, vosotras/os hoy llamáis a participar a organizaciones como la nuestra: camaradas, este debate ya lo llevamos al seno de K17. Este debate lo perdimos en el pasado: K17 eran personas, no había hueco para organizaciones. Camaradas, en un momento de derrota como el que vive la izquierda abertzale y, lo que es peor, en un momento de derrota de la clase trabajadora vasca, es más importante que nunca que haya nombres y siglas bajo los cuales pueda reorganizarse nuestra clase, por ello el nombre de K17 no puede ser una herramienta para ocultar organizaciones, pues sería un instrumento de quienes nunca han querido que la clase trabajadora tenga una organización independiente que defendiese sus intereses en el seno del movimiento popular. Es necesario que las organizaciones bolcheviques se visibilicen. Y es necesario que se visibilicen en el centenario de la Revolución rusa: ¿puede haber un momento más propicio?

Camaradas, el sectarismo no es algo propio de la clase trabajadora ni de sus organizaciones, y estaremos atentas/os a todo aquello que, con motivo de la reivindicación del centenario tendrá lugar en Euskal Herria. Esperamos, sinceramente, que se lleven a cabo acciones por todas las partes que profundicen en la construcción del sujeto revolucionario, aun cuando consideramos que en vuestro caso estéis equivocándoos. Puede que nos estemos equivocando nosotras/os. Sea como sea, esperamos que este año al calor de la Revolución rusa se den pasos decisivos en la construcción del partido de la clase trabajadora en Euskal Herria.

Herri Gorri

Agosto de 2017

A continuación la carta que nos hizo llegar K17, excluído el orden del día:

Una Bandera Roja en nuestros pueblos

En su centenario, la reivindicación de Octubre propicia y exige la unión del Movimiento Comunista de Euskal Herria

Octubre es, sin ningún género de dudas el acto fundante para los y las comunistas, el hito en el que todos y todas nos reconocemos y en el que no debería de haber motivos para una celebración y reivindicación fragmentaria. Desde K17 pensamos que esa reivindicación unitaria es, más que una liturgia cuestionable, conditio sine qua non para poder hacer un trabajo político concreto que resultaría casi inalcanzable de ser abordado descoordinadamente. Es también una oportunidad de oro para, en el proceso de una aglutinación a todas luces necesaria, poder atraer a sectores obreros hacia una referencia revolucionaria y netamente socialista.

Entre otras iniciativas, desde K17 queremos que los meses de octubre o noviembre una Bandera Roja ondee en el mayor número de Ayuntamientos de este país, tarea que, a riesgo de no realizarse, o de ser realizada malamente, recae en el Movimiento Comunista de Euskal Herria.

Ciertamente, nos gustaría poder brindar medidas más combativas, pero, la situación real del Movimiento Comunista de Euskal Herria en lo que se refiere a iniciativas de acción política no da para mucho más, y de ser alumbradas, será, sin duda en un contexto de reflexión en común en el que se puedan articular acciones más consistentes. Sin embargo, tampoco queremos dejar de explorar los escenarios (de debate ideológico en el seno del MCEH y en seno de la clase obrera, de confrontación con la socialdemocracia, de retomar, aun testimonialmente la iniciativa) que puede posibilitar una dinámica así.

Por todo lo anterior, K17 quiere brindar a las personas, agrupaciones, colectivos, organizaciones y partidos que conforman el MCEH la posibilidad de articular de modo conjunto esta iniciativa. Para ello, extiende la invitación a la reunión que se celebrará a tal efecto el sábado 12 a las 12:00 en el local Ametsgorri de Olabeaga, Bilbo. El orden del día propuesto, pero abierto a las aportaciones y enmiendas de los y las presentes, es el siguiente (…).

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