DOCUMENTO “BERPIZTU” (EN CASTELLANO)

hg1-copia1-EUSKAL HERRIA, MARCO NACIONAL DE LUCHA DE CLASES

Euskal Herria es producto de una historia propia y de un desarrollo del modo de producción capitalista específico, que la definen como nación. El antagonismo entre capital y trabajo, contradicción principal y determinante de cualquier sociedad capitalista, asume en Euskal Herria unas características heterogéneas respecto a otras realidades nacionales y/o estatales.

La propia estructura de clases, con sus fracciones y grupos, las correlaciones de fuerzas existentes, la presencia de diferentes formas de conciencia nacional, de identidad y la realidad institucional de Euskal Herria, integrada en dos marcos estatales, configuran las formas de desarrollo de la lucha de clases y, por ello, la forma en la que debe ser reconstruida la alternativa socialista en Euskal Herria y la estrategia revolucionaria para la consecución de la República Socialista Vasca.

2- LA REPUBLICA SOCIALISTA, OBJETIVO REVOLUCIONARIO

La República Socialista Vasca es el régimen político en el que el poder popular se organizará institucionalmente en el ámbito de Euskal Herria, tras una fase en la que la clase trabajadora vasca asume su condición de sujeto político hegemónico para impulsar una transformación política, económica e ideológica hacia el socialismo.

La República Socialista Vasca es la forma en la que la clase trabajadora, en alianza con los sectores populares, definen soberanamente su organización institucional para construir el socialismo y la relación con otros marcos nacionales/estatales, bajo el principio de la autodeterminación de la clase trabajadora.

3-EL SOCIALISMO, ES LA UNICA ALTERNATIVA

No hay más alternativa al capitalismo y al patriarcado que el socialismo. Sólo en el socialismo es posible superar el conjunto de opresiones existentes. Sólo con un régimen socialista, la democracia puede asumir su verdadera condición de poder popular e impulsar medidas de plena igualdad entre hombres y mujeres. Sólo con el socialismo puede tener cabida un sistema económico en el que no exista el desempleo y la precariedad laboral y que el desarrollo de las fuerzas productivas sea planificado racionalmente, tanto para preservar el equilibrio ecológico, como para una repartición equitativa de la riqueza. Sólo con el socialismo, pueden ser garantizados derechos sociales fundamentales como derecho a un empleo digno, a una vivienda, a una educación, a una sanidad gratuitas, universales y de calidad.

4-SIN REFERENTE COMUNISTA, EL SOCIALISMO NO PUEDE SER ALTERNATIVA

La clase trabajadora tiene que tomar conciencia de que sólo el socialismo es una alternativa liberadora; la clase trabajadora debe reconocerse en el socialismo como sujeto político e ideológico. Sin esta fusión no es posible transformar las correlaciones de fuerzas e impulsar una transformación social que supere el marco explotador, opresor y dominador del capitalismo y el patriarcado.

El marxismo-leninismo es la forma en la que el movimiento comunista, desarrolla una relación dialéctica con las masas, mediante una teoría y una praxis adecuadas a cada contexto y coyuntura concretas. Esta relación se desarrolla interviniendo en los diferentes ámbitos donde las contradicciones entre capital y trabajo se manifiestan, dotando de unidad y coherencia a las diferentes luchas, desarrollando organizativa, ideológica y políticamente a la clase trabajadora.

De manera simultánea, el movimiento comunista se refuerza organizativa y políticamente, interviniendo y aplicando su línea política en el frente de masas, alcanzando el mayor grado de consenso y de legitimidad entre la clase trabajadora, reconstruyendo críticamente la memoria histórica de lucha de los comunistas, con sus errores y aciertos.

5- RECONSTRUIR EL MOVIMIENTO COMUNISTA, TAREA PRIORITARIA

Desde que HERRI GORRI se constituyó como organización intentó, con mayor o menor éxito, pero siempre desde la honestidad y la transparencia, promover un proceso de convergencia entre los diferentes colectivos y organizaciones comunistas presentes en Euskal Herria.

Si, sabemos que el Movimiento Comunista es débil, se encuentra fragmentado, sumido en el sectarismo y acosado por el ultraizquierdismo. En el caso de Euskal Herria tenemos además el problema del nacionalismo, que sostiene y alienta la fragmentación de la clase trabajadora y ha infectado al socialismo con las enfermedades del interclasismo, “conciencias nacionales de clase” y de independentismo incondicional.

Pero el problema fundamental del Movimiento Comunista es la ausencia de una línea política coherente bajo la forma de un programa con unos objetivos y unos planteamientos con los que las masas puedan identificarse y que de manera simultánea, posibiliten en torno a su definición y gestión, un proceso de convergencia entre los diferentes colectivos comunistas, que tengan voluntad real de reconstruir un movimiento revolucionario, en la línea de construcción del Partido Comunista de Euskal Herria.

6- EL REGIMEN DEL 78 COMO CONTEXTO Y COYUNTURA

El Régimen del 78 configura la estructura política, económica, ideológica e institucional que somete al conjunto del Estado español, a la lógica del capitalismo y el imperialismo. Definirlo como un “régimen fascista”, no consideramos que sea analítica y conceptualmente correcto, pues aún manteniendo un hilo de continuidad con el régimen fascista, fue desarrollada una reforma que desembocaría en una democracia formal burguesa. Lo que por supuesto, no significa que no se hayan aplicado medidas y actuaciones propias de estados fascistas, como terrorismo de estado, “guerra sucia”, legislaciones autoritarias y recortes de derechos y libertades fundamentales.

Los regímenes políticos son producto de la lucha de clases, de las correlaciones de fuerzas existentes y de la combinación de la actuación de los aparatos represivos e ideológicos, para establecer unas condiciones sociales necesarias para la reproducción del capitalismo. Aún reconociendo que la democracia formal surgida de la reforma del franquismo, era de base una democracia restringida con, para empezar, una jefatura monárquica del estado impuesta, lo cierto es que logró estabilizar un sistema de amplios consensos y un bloque histórico de fuerzas políticas y sociales.

La crisis del modelo de acumulación del 2008, abrió una fase en la que el bloque en el poder, puso en marcha los mecanismos que tradicionalmente ha utilizado el capital para recomponer las tasas de ganancia tras los períodos de crisis: desvalorizar la fuerza de trabajo y el capital, aumentar la explotación, concentración y centralización de los capitales y utilizar el desempleo como factor de contención de los salarios. Los recortes de derechos sociales y laborales, la progresiva precarización del empleo, los recortes en la sanidad, la educación… generaron una agudización de la lucha de clases, frente a la cual el Régimen del 78 tuvo que blindarse política, represiva e ideológicamente, asumiendo unas características cada vez más autoritarias, con leyes contra la libertad de expresión, manifestación y la oposición al sistema, con actuaciones represivas limitadas, pero que instauraron el miedo como recurso político por parte del poder. De igual forma, la ideología dominante ha impulsado el individualismo, la atomización y la ruptura de los más básicos mecanismos de solidaridad social, como estrategia de consolidación del poder.

El aumento de la pobreza relativa y absoluta entre amplios sectores sociales, altos niveles de desempleo, incremento de las desigualdades sociales, en un contexto de crisis en el que la depauperización de la clase trabajadora, era inversamente proporcional a los beneficios de la oligarquía, generaron importantes contradicciones de clase, con movilizaciones populares cuantitativa y cualitativamente significativas. Pero el Régimen del 78 gestionó y estabilizó la situación, ante la ausencia de una estrategia de transformación social con capacidad de presentar una alternativa política, económica e ideológica de ruptura democrática. Podemos señalar el año 2014, como el momento en el que las movilizaciones populares, comienzan a experimentar un reflujo, provocado tanto por la ausencia de victorias significativas, aunque fueran parciales y sobretodo, por el encauzamiento del malestar social existente hacia el institucionalismo y la socialdemocracia.

En el caso de Euskal Herria sur, la crisis y la posterior ofensiva del capital, no tuvieron un efecto tan acusado como en el resto del Estado español. Aumentó el desempleo, la pobreza relativa y absoluta, la precarización y los recortes de diverso tipo, pero en un grado mucho menor, lo que de facto significó para el PNV, una legitimidad adicional a su gestión y cumpliendo con su función de aparato político-institucional en el ámbito de la Comunidad Autónoma Vasca del Régimen del 78. La combatividad del movimiento obrero en Euskal Herria y su capacidad para mantener unas correlaciones de fuerzas más favorables frente al capital, han sido los que han contribuido a que la ofensiva del capital no haya podido aplicar su programa máximo contra la clase trabajadora estos años. Esta memoria de lucha, de resistencia y de combatividad obrera, no debe perderse ni dejar que el nacionalismo reaccionario la borre de la conciencia colectiva obrera. La organización y la lucha, es la que determina las correlaciones de fuerzas entre opresores y oprimidos.

7- EL MARCO NACIONAL Y COMO PLANTEAMOS LOS AMBITOS DE INTERVENCION

En HERRI GORRI, hace tiempo que abandonamos el concepto de “Marco Autónomo de lucha de clases” para definir la realidad nacional de Euskal Herria. Es un marco de lucha de clases, es nacional, pero desde luego no autónomo, ni mucho menos. Tampoco hemos comulgado con la caracterización de Euskal Herria como una “colonia”, algo absolutamente alejado de la realidad.

A efectos de clarificación, presentaremos algunas premisas que se tendrán en consideración en nuestra línea política:

a) El marco nacional de Euskal Herria, se encuentra integrado en dos marcos estatales (español y francés) que sobredeterminan la dinámica política, económica, ideológica e institucional y la propia caracterización de Euskal Herria como marco de lucha de clases.

b) Consideramos que en el contexto en el que nos encontramos, Iparralde y Hegoalde, tienen realidades políticas y sociales diferenciadas, como para plantear una línea política común efectiva, de avance hacia el socialismo y la autodeterminación. El marco nacional vasco integrado en el Estado español (Hegoalde) es el ámbito de intervención política del Movimiento Comunista de Euskal Herria, en la presente coyuntura.

c) Por tanto, el objetivo de la República Socialista Vasca, tiene como anclaje territorial Hegoalde, lo que implica de manera necesaria asumir que el Régimen del 78 es la estructura de poder capitalista y patriarcal que somete al proletariado de Hegoalde.

d) El Régimen del 78 es el vigente en Hegoalde, estando sus instituciones integradas en su legalidad constitucional y reproduciendo el sistema de capitalismo, de integración en el marco imperialista de la Unión Europea y de la OTAN.

e) Frente al nacionalismo revolucionario y sus derivaciones más o menos marxistas, definimos el marco estatal, como necesario ámbito de intervención política frente al Régimen del 78, bajo la premisa de que cualquier avance democrático y de reconstrucción de la alternativa socialista en el Estado español, repercutirá positivamente en la dinámica revolucionaria en Euskal Herria y, de manera simultánea, cualquier avance en Euskal Herria, generará en el conjunto del Estado español también un avance de las posiciones de clase.

f) Frente al nacionalismo reaccionario español y sus derivaciones más o menos marxistas, consideramos que el proceso revolucionario vasco es soberano y el principio de la autodeterminación irrenunciable. El futuro Partido Comunista de Euskal Herria, no lo concebimos de otra forma que no sea soberano para desarrollar su línea política, su política de alianzas y cualquier tipo de coordinación estatal, sería en condiciones de igualdad y bilateralidad. En este sentido deseamos remarcar la experiencia histórica del PSUC de Catalunya, cuya estructura de funcionamiento soberana le llevó incluso a mantener representación propia en el seno de la Komintern.

8- DOS MARCOS DE INTERVENCION Y UN OBJETIVO: LA REPUBLICA SOCIALISTA

La República Socialista Vasca como objetivo revolucionario del proletariado vasco, puede ser alcanzado mediante dos vías que no consideramos antagónicas. De hecho se refuerzan dialécticamente.

En Euskal Herria, puede desarrollarse un proceso soberanista, en el que la clase trabajadora vasca, erigiéndose en sujeto político hegemónico y dirigente, articule un bloque de fuerzas políticas y sociales en torno a una ruptura democrática y un programa de transformación social.

En el marco del Estado español, la quiebra del Régimen del 78, puede dar lugar a un proceso constituyente, en el que la ruptura democrática y un programa de transformación social, asuma de manera inequívoca y democrática, el derecho de los diferentes marcos nacionales del Estado español, a la autodeterminación y promover un proceso de unidad estatal en torno a un Estado socialista confederado.

En cualquiera de los dos casos, el Movimiento Comunista de Euskal Herria tiene ante sí su propio proceso de reconstrucción organizativa y de impulsar una transformación de las correlaciones de fuerzas existentes, en lucha contra los diferentes nacionalismos, afirmando la unidad y la independencia de la clase trabajadora en la construcción del socialismo, para lo que la referencialidad de un Parido Comunista de Euskal Herria, asume una centralidad absoluta.

El Régimen del 78 es la estructura política, económica e ideológica que imposibilita la emancipación de la clase trabajadora y de los sectores populares de Euskal Herria en el socialismo y su forma nacional vasca de República socialista.

Por ello, HERRI GORRI afirma la necesaria articulación del marco nacional vasco y el marco estatal, como espacios de intervención político, ideológico y organizativos, preservando la soberanía del Movimiento Comunista de Euskal Herria organizativa y política, pero buscando espacios de convergencia y unidad con otras organizaciones comunistas del Estado español, mediante una sólida política de alianzas.

9- EL INDEPENDENTISMO ES UNA ESTRATEGIA, NO UN PRINCIPIO INCONDICIONAL

La lucha por el socialismo es la que garantiza la independencia y no al contrario.El proceso soberanista catalán, ha demostrado con toda su crudeza, la imposibilidad de afrontar en el marco el Régimen del 78 y de la Unión Europea, procesos de autodeterminación en condiciones y garantías democráticas, y menos aún independencias nacionales, cuya estatalidad sea reconocida efectivamente. Ya no se trata de cuestionar, para qué o a quién beneficia la independencia, quién lo dirige y si la clase trabajadora se posiciona como clase, y no como “sujeto nacional” de uno u otro lado del nacionalismo, sino de confirmar que se trata de una vía muerta.

Los riesgos que planteábamos en el proceso soberanista de Catalunya, las incertidumbres que nos impedían posicionarnos de manera clara, pese a defender el derecho de autodeterminación y el referéndum del 1 de octubre, se han aproximado bastante a la realidad. El mito, también presente en Euskal Herria entre los sectores independentistas, de que la Unión Europea podría dotar de legitimidad y de legalidad a nuevos estados, imponiéndose incluso al Régimen del 78, ha caído. Incluso bajo la premisa de que el nuevo estado, asumiera los compromisos políticos y económicos con el imperialismo, la Unión Europea y la “comunidad internacional”, implicaría abrir un precedente que supondría la apertura de decenas conflictos nacionales.

De facto la consigna “Independencia y Socialismo”, como caras de una misma moneda, en la que al arrojarla al aire, siempre terminaba saliendo “Independencia”, ha perdido su vigencia, no en un debate teórico-político, sino por la realidad.

La independencia en este contexto, sólo puede ser viable con una ruptura revolucionaria con el imperialismo y con los sectores que dentro del marco nacional amparan, gestionan y representan al capitalismo y al imperialismo. Es decir, la independencia sólo puede asumir la forma de una autodeterminación socialista, en la que de manera previa, se hayan transformado radicalmente las correlaciones de fuerzas.

Otra cuestión importante es determinar si un marco nacional como Euskal Herria sur, incluso con unas correlaciones de fuerzas a favor de la construcción del socialismo, sería sostenible económica y financieramente.

10- CONDICIONES PARA UN PROGRAMA POLITICO

En la coyuntura en la que nos encontramos, cualquier propuesta de transformación política, sea en Euskal Herria, como en el resto del Estado español, tiene al Régimen post-franquista en frente. Por ello:

a) En Euskal Herria, no hay un proceso soberanista en marcha, ni unas condiciones políticas que, respecto al resto del Estado español, impliquen un avance de posiciones de ruptura democrática, ni una dinámica de lucha de clases, potencialmente revolucionaria. En Euskal Herria, la clase trabajadora, con conciencia abertzale o sin ella, son objeto de una misma opresión por parte del Régimen del 78, como estructura de poder del capital.

b) Por ello, las propuestas programáticas tienen esencialmente como antagonista al Régimen del 78, y sus aparatos políticos, ideológicos y represivos en Euskal Herria, pero necesariamente también en el ámbito del Estado español.

c) La reconstrucción del movimiento comunista y la formación de un espacio ideológico-político a la izquierda de la socialdemocracia, en cualquiera de sus variantes, son dos procesos que se refuerzan dialécticamente.

d) El programa que planteamos, lógicamente no es el denominado “programa máximo”, para el que no hay condiciones, sino un programa de ruptura democrática y de consolidación de un bloque revolucionario en el marco del Estado español y en Euskal Herria. Este programa, no asume carácter electoral, ni planteamos la formación de este bloque de fuerzas sociales y políticas, como una opción electoralista. El espacio institucional, puede llegar a convertirse en un frente de lucha de clases, pero no en este momento.

11-PROPUESTAS PROGRAMATICAS

1º PROCESO CONSTITUYENTE REPUBLICANO Y CONFEDERAL

Afirmar la necesidad de una ruptura democrática en el Estado español, implica un proceso constituyente para dar forma a un nuevo régimen democrático popular, que necesariamente será republicano y confederal.

Republicano, porque la monarquía, además de ser una supervivencia anti-democrática precapitalista, en el Estado español representa el hilo de continuidad entre el fascismo y el Régimen del 78, sin haber sido en ningún momento refrendado democráticamente.

Confederal, porque el nuevo régimen democrático republicano, reconoce la soberanía de las naciones históricas que lo integran y será decisión de las mismas, decidir el grado de soberanía que cederán en el proceso constituyente y el derecho de autodeterminación será reconocido de manera constitucional. La unidad del Estado español será fundada en la libre unión de las naciones que lo integran.

2º PODER POPULAR, COMO FUNDAMENTO LEGAL Y LEGITIMO DE LA REPUBLICA CONFEDERAL

La República Popular Confederal afronta un proceso constituyente con los objetivos fundamentales de instaurar una democracia basada en el poder popular y desarrollar los instrumentos políticos, económicos e ideológicos necesarios para una transformación socialista, en la que la clase trabajadora y los sectores populares progresistas, mejoren sus condiciones de vida, el bienestar individual y colectivo y las libertades fundamentales. De manera simultánea, a la oligarquía explotadora y opresora postfranquista, se le despojará de su poder político y económico, teniendo los mismos derechos y deberes que el resto de la ciudadanía.

El poder popular se institucionalizará mediante un sistema electoral que sustituirá la representación , por la delegación y todos y cada uno de los cargos del nuevo poder podrán ser revocados.

Se considera necesario crear un Tribunal especial para juzgar los crímenes del franquismo, y desarrollar una recuperación de la memoria histórica a todos los niveles, incluido el educativo.

Las diferentes formas de entender el socialismo, su gestión y su desarrollo, serán garantizadas mediante un poder popular pluripartidista, integrado por aquellas organizaciones políticas que hayan participado en el proceso constituyente, y hayan acatado la nueva legalidad republicana. Las organizaciones y asociaciones enemigas de la construcción socialista, contrarevolucionarias y antidemocráticas, serán perseguidas.

La República Popular asumirá el laicismo como política de estado, eliminando cualquier privilegio confesional y, de manera simultánea, promocionará en el ámbito educativo e ideológico-cultural, el pensamiento racional, científico y materialista, combatiendo el oscurantismo y la superstición religiosos.

La amnistía de los represaliados y prisioneros políticos del Régimen del 78, formará parte del proceso constituyente, que eliminará de raíz las causas estructurales que los llevaron a ser presos políticos.

Refundación de unas fuerzas armadas sometidas al nuevo poder constituyente, y creación de un sistema militar, en el que un núcleo profesional de las fuerzas armadas coexistirá con formas de milicia popular, en el que se garantizará el derecho de la ciudadanía a participar en la defensa del poder popular, de forma que se consolide un proceso de depuración de las fuerzas armadas, de sectores reaccionarios y contrarevolucionarios.

3º LA CONDICION DE CIUDADANIA, CON DERECHOS Y LIBERTADES POLITICAS, IDEOLOGICAS Y SOCIALES.

La República Popular Confederal obtiene su legitimidad y el más amplio consenso de la ciudadanía, eliminando de raíz la pobreza relativa y absoluta, el desempleo y la explotación laboral y convirtiendo los derechos sociales de la ciudadanía, no en mera retórica, como sucede en el capitalismo y las democracias formales burguesas, sino en derechos inalienables.

Sin soberanía política y económica, lo que es lo mismo que afirmar que, sin una ruptura con el imperialismo y la lógica del capitalismo, la República Popular no puede desarrollar los objetivos de emancipación del proletariado y los sectores populares. El bloque en el poder del Régimen del 78, debe ser aplastado por el poder popular constituyente y ser despojados de su poder político, económico e ideológico para asumir su condición de ciudadanos, con los mismos derechos y deberes y las mismas libertades que el resto de la ciudadanía.

-Derechos sociales constitutivos de la condición de ciudadanía

1-Derecho a una vivienda digna, para lo que se creará un parque de viviendas sociales, expropiando el suelo y los inmuebles en manos de inmobiliarias, fondos de inversión o promotoras.

2- Derecho y deber al trabajo, en condiciones que permitan el bienestar material y personal y con la posibilidad de reducir la jornada laboral en función de los incrementos de la productividad generados por el desarrollo técnico-científico. Integración laboral de los ciudadanos con discapacidades, en función de sus capacidades personales. El desempleo será un recuerdo del pasado y el trabajo un proceso de socialización necesario.

3-Medidas legislativas que afirmen el principio de igualdad salarial entre hombres y mujeres.

4-Legislación para posibilitar la conciliación entre vida laboral y vida familiar y ocio, priorizando la igualdad entre hombres y mujeres y estableciendo las condiciones necesarias para que la mujer pueda ejercer con libertad su derecho a la maternidad, sin renunciar a su desarrollo profesional.

5-Reducción de la edad de jubilación a los 60 años y un sistema de pensiones que garantice como mínimo similar nivel adquisitivo y de bienestar material que en la vida laboral.

6-Derecho a una educación gratuita, de calidad y pública, eliminándose la educación privada concertada y dotando a las diferentes naciones del Estado, de libertad para organizar su sistema educativo, dentro de un plan general estatal.

7-Derecho a una sanidad gratuita, de calidad y pública, eliminándose la sanidad privada y convirtiendo la atención médica y los medicamentos como derechos fundamentales ajenos a la lógica del beneficio.

8-Derecho fundamental a los servicios de agua, electricidad, gas, garantizados al margen de lalógica del beneficio.

4ºTRANSFORMACION DEL SISTEMA ECONOMICO AL SERVICIO DEL PODER POPULAR.

No hay posibilidad de desarrollar un sistema democrático, con derechos sociales garantizados, sin pobreza, ni desempleo, en el marco de la Unión Europea y del capitalismo. De manera simultánea, somos conscientes de que alcanzar el socialismo, es un proceso histórico, una nueva fase de lucha de clases, de consolidación de poder popular, en el que la implantación de medidas socialistas, de transformación de la propiedad y de control por parte de la clase trabajadora del sistema económico, coexistirá de manera contradictoria con el capitalismo. Corresponde al poder popular y a la planificación económico-financiera, articular las bases de un sistema viable, soberano y encaminado hacia la consecución del socialismo.

La soberanía política y económica del poder popular constituyente, sólo puede ser ejercida poniendo en marcha un programa de medidas del control y nacionalización del sistema económico financiero, acompañado de una negativa a afrontar el pago de la deuda ilegítima asumida por el Régimen del 78 en el rescate del sistema bancario. Sin un estricto control de capitales y de los activos financieros, integrándolos de manera planificada en un programa de estabilización económica, la viabilidad de la República Democrática se verá seriamente comprometida.

1-Nacionalización del sistema bancario y creación de un banco central soberano. Inmediata salida del marco del euro y puesta en circulación de una nueva moneda nacional con un sistema de paridad respecto al euro.

2-Nacionalización de los sectores económicos estratégicos (energía, transportes, armamento…) y de las grandes empresas, sean de capital estatal o extranjero, con capacidad de establecer precios de transferencia, por su situación oligopólica o monopólica e integración de las mismas en un plan de reestructuración económica.

3-Plan general de reindustrialización, mediante una política de sustitución de importaciones, en el que asumirán importancia estratégica la soberanía energética y la soberanía alimentaria. Una reindustrialización, basada en el desarrollo de las fuerzas productivas en sectores de alto valor añadido como plan de choque para combatir el desempleo y armonizar el desarrollo económico y social en el conjunto del Estado.

4-Consolidación de un sistema económico-financiero mixto, integrando en el mismo a sectores capitalistas que asuman las nuevas condiciones de control y sometimiento a la planificación económica y promoviendo la creación de nuevos sectores de actividad económica, con empresas cooperativas bajo control y gestión de la clase trabajadora y un mercado intervenido con precios mínimos y máximos y control sobre las plusvalías generadas.

5-Derecho y obligación al trabajo y establecimiento de mecanismos de productividad, innovación, eficiencia y racionalización de la actividad económica, mediante mecanismos económicos y extraeconómicos y superación del asistencialismo, como forma de justicia social.

6-Plan general de desarrollo de los entornos rurales, promoviendo la repoblación y la produción agraria, con el objetivo de establecer las condiciones para segurar la soberanía alimentaria, recurriendo a políticas de expropiación de tierras y promoviendo un sistema de cooperativas de producción de la clase trabajadora rural.

7-Desarrollo de un plan de investigación y desarrollo en sistemas de obtención de energía ecológicamente sostenible, con el objetivo de alcanzar la soberanía energética y expansión de las energías renovables.

8-Las relaciones económicas y comerciales con el exterior estarán sometidas al criterio estratégico de la soberanía económica y política del nuevo poder popular. De manera simultánea, los compromisos financieros legítimos con las instituciones internacionales, estarán subordinados a la prioridad de los compromisos de la democracia y los derechos sociales de la República Popular.

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