POSICIONES POLITICAS: DEFINICIONES DE CONTEXTO Y TACTICA POLITICA

cropped-hg1-copia.jpgPOSICIONES POLITICAS: DEFINICIONES DE CONTEXTO Y TACTICA POLITICA

1-MARCO ESTATAL ESPAÑOL: ELEMENTOS DE ANALISIS Y POSICIONAMIENTOS.

En el marco estatal español el triunfo electoral del bloque progresista-democrático y la conformación de un gobierno de coalición PSOE-UNIDAS PODEMOS este pasado mes de enero, ha significado cerrar el paso al bloque reaccionario y lo que hubiera significado un retroceso histórico en derechos y libertades fundamentales, así como una nueva ofensiva neoliberal contra el proletariado.
Hemos asistido a la consolidación de dos bloques socio-políticos ni mucho menos homogéneos, pero que podemos identificar, uno articulado en torno a un vector democrático-progresista y otro en torno a un vector reaccionario y de ultraderecha, con evidentes y sustanciales diferencias ideológicas y políticas entre ambos. Conscientes de estas diferencias y con las experiencias de gobierno y de gestión del bloque de ultraderecha en comunidades autónomas y ayuntamientos, valoramos como correcta nuestra posición favorable en el caso de Nafarroa, a un gobierno liderado por el PSN y de cara a la repetición electoral del 10 de noviembre, analizando el contexto general, entendimos que la lógica electoral en la que se haya inserto el proletariado, debía ser orientada hacia las candidaturas de la “izquierda sistémica” socialdemócrata, en su variante abertzale y no abertzale.
Este contexto y la fase abierta tras la investidura del gobierno de coalición entre PSOE y UNIDAS-PODEMOS y el propio debate interno que comenzamos a desarrollar en HERRI GORRI desde principios del pasado año 2019, nos obligan a una toma de posiciones y a la puesta en marcha de una línea política adecuada y congruente con esta polarización en torno a dos bloques, a las correlaciones de fuerzas existentes y a la necesidad de dotarnos de una proyección táctica para desarrollar un trabajo político efectivo, concreto y con capacidad de articular los objetivos en el corto, medio y largo plazo con una orientación estratégica clara y firme.

2- AUTOCRITICA, NUEVA ORIENTACION TACTICA Y PERSPECTIVAS

Señalar las diferencias sustanciales entre ambos bloques, el alto grado de consenso y de legitimidad mostrado por la mayoría del proletariado al participar en las elecciones y las correlaciones de fuerzas existentes entre el bloque en el poder y el campo popular e incluso dentro del mismo campo popular, donde las opciones socialdemócratas y de izquierdas son minoritarias y las revolucionarias insignificantes, necesariamente nos conducen a la necesidad de una reorientación de nuestra línea política desde una fuerte autocrítica y el reconocimiento de errores sustanciales que deben ser corregidos. Algunas de las tesis fundamentales producto de la reflexión y de la autocrítica son las siguientes.

1-Una línea política se define como “revolucionaria”, no por enarbolar un programa político “revolucionario” de ruptura, con consignas y un discurso en los que no se reconoce el proletariado, sino interviniendo tácticamente en las luchas, reivindicaciones y movilizaciones para crear organización, construir referencialidad y, celebrando “pequeñas victorias”, estar en condiciones para abordar nuevas fases de lucha, reivindicación y movilización, desde la perspectiva de la unidad de clase y la independencia política del proletariado. Análisis concreto de la realidad concreta, táctica política y orientación estratégica hacia el socialismo. La organización marxista-leninista es en esta dinámica donde adquiere su verdadera potencia política, dirigiendo la intervención táctica subordinada a los principios generales y a la estrategia hacia el socialismo, transformando las correlaciones de fuerzas, identificando al enemigo principal y los secundarios, analizando los límites de lo”factible” para posicionarse un paso por delante, gestionando las victorias y derrotas al servicio del proletariado, estableciendo políticas de alianzas y preservando la independencia de clase.

2- La elevación de la conciencia política del proletariado, no puede fundamentarse en una visión idealista en la que “de pronto”, mediante la agitación y propaganda, asuma principios y un programa revolucionario de ruptura, a modo de epifanía ante la “verdad revelada” de la organización comunista de turno.
El terreno de las reformas, de los avances parciales, de la reconstrucción de solidaridades básicas y de organización, es el ámbito en el que en contextos con unas correlaciones de fuerzas muy favorables para el bloque en el poder, el movimiento comunista debe desarrollar una línea de intervención en el que táctica y estrategia, principios generales y “análisis concreto de la realidad concreta” deben articularse de manera eficaz y productiva, con el objetivo de establecer una relación con los sectores del proletariado hoy sometidos al reformismo y transformar las correlaciones de fuerzas.

3- En el marco estatal español, no existen condiciones para desarrollar un espacio político revolucionario de acumulación de fuerzas, fijando una línea de demarcación y de ruptura respecto a los reformismos. El testimonialismo, el irredentismo y la “pureza revolucionaria”, carecen de proyección política entre las masas y no contribuyen a construir “una izquierda a la izquierda”,sino al aislacionismo, sectarismo y un elitismo peligrosamente academicista y libresco. Desde nuestra pespectiva, construir una izquierda “a la izquierda” de la socialdemocracia y el reformismo, implica una lucha dentro del bloque democrático-progresista por configurar un polo de izquierdas, bajo la perspectiva de disputar la dirección política y la hegemonía al reformismo en el terreno de las reformas, las luchas y reivindicaciones parciales, pero desde nuestra orientación estratégica socialista, el principio de la unidad de clase y el ejercicio de la independencia política del proletariado. La base sobre la que el movimiento comunista debe hacer pie, no es la de un “nuevo” espacio político antagónico con el reformismo y la socialdemocracia, integrado por unos centenares de militantes, sino que estos centenares de militantes deben hacer política dentro del bloque democrático/progresista con programa y línea propia, teniendo a la dirección política del bloque reaccionario y de ultraderecha, su enemigo principal.

4- El carácter dominante de la contradicción antagónica entre ambos bloques en este contexto, y sus evidentes diferencias ideológicas, son más evidentes en el terreno de la defensa y posibilidad de avance en derechos y libertades democráticos fundamentales que en el de las políticas económicas, de eso no tenemos ninguna duda. Siendo plenamente conscientes de las diferencias, también lo somos de que ambos vectores político-electorales y los bloques que articulan, tienen al Régimen del 78 como marco de referencia y de actuación. Efectivamente el Régimen del 78, aún posibilitando políticas de diferente signo, impone límites insalvables “a derecha” y “a izquierda”, que pondrían en cuestión la estabilidad y la reproducción del Régimen. Desde esta perspectiva, consideramos que sin avances políticos, organizativos e ideológicos, sin que el proletariado no “agote” los límites y márgenes del Régimen del 78 por la izquierda, no será alcanzada una verdadera crisis de legitimidad y la posibilidad de rebasar los márgenes del Régimen y de la Unión Europea. Por ello el Régimen del 78, es un campo de batalla en sí mismo,en tanto que no hay condiciones para crear un campo de batalla entre el Régimen del 78 y una alternativa social y política amparada por un proletariado como poder constituyente en condiciones de articular un bloque histórico hacia la ruptura y el socialismo.

Desde esta perspectiva, HERRI GORRI valora la formación de un gobierno democrático-progresista, no como “un mal menor”, sino como un avance del campo popular, habiendo sido consolidado un marco democrático cuyas limitaciones y restricciones, aún siendo obvias, posibilitan una línea política de avance y consolidación como comunistas.
Valoraremos positivamente cualquier medida que implique una mejora en las condiciones de vida del proletariado, de los derechos democráticos y libertades fundamentales, en la igualdad entre hombres y mujeres y en la necesaria transición ecológica. HERRI GORRI asume las limitaciones de este gobierno democrático-progresista y no realiza pueriles emplazamientos a acometer “nacionalizaciones”, al impago de la deuda ilegítima o a la ruptura con el marco de la Unión Europea o el euro. Lo que si estamos en condiciones de EXIGIR a este gobierno es el cumplimiento íntegro de los elementos democráticos y progresistas de su programa, entre los que no son menores la derogación de la denominada “Ley Mordaza” y de la última reforma laboral en el corto plazo, así como abordar la realidad del marco estatal español como espacio de coexistencia de diferentes identidades nacionales y la articulación de las soberanías. Los elementos programáticos más avanzados, precisan de manera previa de una reconstrucción del polo “a la izquierda de la izquierda”, y el movimiento comunista tiene la máxima responsabilidad.

La subida del SMI a 950 euros por parte del gobierno de coalición, no puede ser confrontada con un discurso centrado en que es un mero parche, o señalando que el problema y la solución pasan por la ruptura con la Unión Europea o el impago de la deuda ilegítima, ya que nos ubicarían en un plano externo del campo popular y de lo que es hoy entendido por “medidas de izquierdas factibles”. Ante medidas de este tipo, nuestra posición será señalar su carácter positivo, simultáneamente su insuficiencia incluso dentro de los márgenes del propio sistema y generar un vector de acumulación de fuerzas que nos posicione, no contra “los odiados reformistas”, sino con sus propias contradicciones e incumplimientos. Siguiendo con el ejemplo del Salario Mínimo, la posición debe ser la de presionar al reformismo para que no considere que esta subida es final de etapa, sino aprovechar la oportunidad para señalar que el límite establecido por la propia Unión Europea se encuentra en 1200 y organizar, ganar posiciones y avanzar en la independencia y unidad de clase para incluso poder abordar otros escenarios en los que el propio proletariado comience a percibir y a tomar conciencia de la necesidad de una ruptura.

3- EUSKAL HERRIA SUR: HUELGA DEL 30 DE ENERO Y TAMBORES ELECTORALES QUE SUENAN YA

En HERRI GORRI felicitamos al movimiento de pensionistas, jubiladas y jubilados de Bizkaia, núcleo duro del movimiento en Hegoalde, por el ejemplo práctico de lo que significa unidad e independencia de clase proletaria. Tomando la iniciativa y desbordando a sindicatos y organizaciones políticas, superando las “politiquerías” y los intereses burocráticos, consolidaron una línea de acumulación de fuerzas, de legitimación social y de movilización en la que de manera natural, la problemática de las pensiones, su indexación con los aumentos del IPC y la defensa de su carácter público, dejó de ser “sectorial” o “sólo de pensionistas y sus pensiones” para abrir un frente mucho más amplio.
Hablar de pensiones, implicaba hablar de las futuras generaciones y el blindaje del carácter público de las pensiones en el futuro; hablar de las pensiones, inmediatamente condujo a sancionar una reforma laboral que precarizaba a amplios sectores de la clase obrera, con insuficientes cotizaciones para garantizar ni la financiación a largo plazo del sistema, ni unas pensiones dignas para jóvenes con salarios miserables y con un alto nivel de desempleo; hablar de pensiones inmediatamente llevó al tema de la financiación del sistema, a impulsar un debate sobre instrumentos de recaudación fiscal a la banca, a la gran patronal… que inmediatamente generó una reacción por parte del bloque en el poder. En definitiva, el movimiento de pensionistas configuró un vector político de clase, integrado por gente muy veterana, bregada en lucha de clases y con verdadera conciencia de lo que significan, no en los libros y panfletos, sino en la realidad, los conceptos de “unidad e independencia de clase”.

La Huelga del pasado 30 de enero es mérito suyo y los aplausos y aclamaciones que recibieron en las manifestaciones, fueron el consciente y emotivo reconocimiento a su movilización por parte de todas y todos. La resurrección del cadáver de la denominada “Carta de derechos sociales de Euskal Herria”, como burdo intento por parte de la denominada “mayoría sindical vasca” y del reformismo de patrimonializar y rentabilizar políticamente la huelga, entra dentro del terreno de lo impresentable. También impresentable y previsible, fue la posición del aparato de estado sindical UGT-CCOO, tratando de boicotearla, como no podía ser de otra forma.

La huelga del 30 de enero, al margen del mayor o menor éxito conseguido paralizando la actividad productiva y las guerras de cifras típicas, HERRI GORRI la valora de manera muy positiva en tanto que:

1- Las manifestaciones fueron numerosas, potentes tanto en las capitales de los Herrialdes como en pueblos y ciudades, destacándose la presencia de gente MUY joven, lo que confirma el creciente grado de politización de la juventud. Que más de tres mil jóvenes se organizaran en columnas proletarias llamando a la unidad e independencia de clase, constituye un éxito organizativo y político de un movimiento juvenil que comienza a reconocerse de nuevo en el socialismo.

2- Las movilizaciones y manifestaciones en muchas ciudades y pueblos del Estado español, apoyando y solidarizándose con la huelga, tuvieron una importancia política esencial, al fijar posiciones de cara al gobierno de coalición progresista. Existen bases para la presión hacia los incumplimientos del gobierno de coalición y para dar forma a un polo de izquierdas.

3- La jornada de huelga en Navarra y la CAV explicitó de manera muy clara, las contradicciones en el seno del campo popular y las condiciones concretas de “nuestro” marco nacional de lucha de clases, con unas características heterogéneas respecto a las vigentes en el marco estatal español.

Suenan tambores electorales en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y si bien en la Comunidad Foral Navarra, la dinámica de bloques antagónicos opera de forma parecida a la del resto del Estado español, con un bloque reaccionario representado por UPN, frente al que se configura -más por posicionamiento antagónico que por confluencia de intereses- una bloque democrático-progresista, no podemos decir lo mismo en la CAV. Con un Partido Nacionalista Vasco, como derecha “atípica” ligada a la estabilidad del gobierno de coalición PSOE-UNIDAS PODEMOS, al que dieron su apoyo explícito en el proceso de investidura; sin un bloque reaccionario y de ultraderecha efectivo, debido a su fragmentación y al retroceso político y electoral del bloque; un PSOE que recupera fuelle electoral; con un reformismo abertzale representado por EH-BILDU, mucho más nacionalista que de “izquierdas” y un ELKARREKIN-PODEMOS en franco retroceso, con una línea conciliadora con el PNV y una estructura podrida por la presencia de arribistas y de oportunistas sin principios, tenemos un escenario ciertamente complejo ante el cual posicionarnos y plantear una línea política efectiva.

El movimiento comunista en Euskal Herria, necesariamente debe reconstruirse en relación con los espacios socio-político-electorales del reformismo, en su variante abertzale y no abertzale, teniendo en cuenta las especificidades de nuestro marco nacional y las condiciones en el que la lucha de clases “concretamente” se desarrolla. Coincidimos con los análisis que inciden en la existencia de una fracción del proletariado que hoy podríamos definir como hegemónica, integrada por sectores del funcionariado medio y de ámbitos empresariales de grandes y medianas empresas con convenios, condiciones salariales y laborales comparativamente “privilegiadas”, con unos intereses “de fracción de clase” muy claros. Estos sectores, sin otros referentes políticos efectivos, de manera natural confluyen con la pequeña burguesía, formando un bloque “defensivo” estrictamente ligado al mantenimiento de sus condiciones de vida y a un Estado de Bienestar aún en retroceso, para lo que usan su relativamente fuerte posición política y electoral.

Dentro del proletariado más precarizado, con condiciones laborales y salariales al límite o por debajo de los umbrales objetivos de pobreza, con el desempleo real o potencial como vivencia cotidiana, o sectores del proletariado más joven, hoy aún en el sistema educativo, con unas perspectivas de vida inciertas, comienza a generarse una brecha objetiva respecto a la fracción alta del proletariado. Una brecha que podríamos definir incluso “generacional” como es obvio, pues es la juventud la que se mantiene en un 35% de desempleo, y con peores condiciones salariales que compañeras y compañeros con las que trabajan codo con codo.
La furibunda reacción de algún que otro vocero del reformismo abertzale, ante la presencia de las columnas de jóvenes organizadas al margen del sindicalismo oficial, son indicativas de esta brecha, que no podemos permitir que se alimente. El desarrollo de una orientación socialista dentro de sectores de la juventud proletaria es algo fundamental, normal y saludable, incluso meritoria en tanto que se desarrolla al margen de organizaciones consolidadas.

Hablar de unidad e independencia política del proletariado implica precisamente asumir la existencia de diferentes fracciones dentro del proletariado, en función de las diferentes realidades sociales e históricas concretas y establecer los instrumentos políticos y organizacionales necesarios para la unidad e independencia política. Sin estos instrumentos organizativos, en cuyo centro está el Partido del proletariado, no hay posibilidad de avance.

Y volviendo a las próximas elecciones en la Comunidad Autónoma Vasca, ¿cómo posicionarse?. Todo apunta a que el PNV volverá a ganar las elecciones y muy probablemente aumentará su voto, ya que su defensa del Estatuto, de los “intereses de Euskadi”, su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez y su antagonismo frente al bloque reaccionario y de ultraderecha, posicionan a esta “derecha inteligente” en una posición de centralidad en el tablero político. Una centralidad que le posibilitará gobernar con un Partido Socialista de Euskadi en alza y acuerdos concretos con EH BILDU y con ELKARREKIN-PODEMOS, que garantizarán una legislatura estable y productiva para el bloque en el poder.

El voto a las candidaturas reformistas abertzale y no abertzale, no cumplen en esta coyuntura la función de frenar a un insignificante bloque reaccionario y de ultraderecha españolista, pero es precisamente el reformismo donde tenemos la obligación de desarrollar una línea de intervención efectiva. Tengamos presente que los procesos electorales, son la principal forma de participación política entre los sectores del proletariado con un autoposicionamiento de izquierdas que vota al reformismo de manera mayoritaria; tengamos presente que son estos sectores genéricamente de izquierdas, los que participan y militan en los movimientos populares y son los que de manera más clara están en condiciones de reconocerse en un discurso y una praxis comunista que quiera ir más allá de los reducidos y endógenos conciliábulos para iniciados y convencidos.

En HERRI GORRI definimos al Partido Nacionalista Vasco (PNV) como el enemigo principal del proletariado en la Comunidad Autónoma Vasca. Su estructura de gobierno, gestión, su capacidad de conformar un bloque de apoyo interclasista y de desarrollar políticas de alianzas incluso con el propio reformismo abertzale y no abertzale, lo convierten en el principal pilar de la reproducción del sistema. Desde esta perspectiva y bajo la premisa de que votar es la principal forma de intervención política en el contexto actual, si estamos en condiciones de reconocer que el reformismo es el único medio de control democrático y de contrapeso político en las instituciones frente al PNV.
Dicho esto, entendemos que, como comunistas, nuestra principal tarea se encuentra en nuestra reconstrucción organizativa ganando posiciones en el movimiento popular, extendiendo nuestra capacidad de hacernos presentes en las luchas cotidianas y creando una referencialidad política en barrios y pueblos, bajo la consigna de “servir al pueblo para construir unidad de clase”.

HERRI GORRI, A PRINCIPIOS DE FEBRERO DE 2020

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