REFORMA LABORAL Y FLEXIBILIDAD- por Jon IBaia, militante de HERRI GORRI

eskoria

Es un verdadero clásico de las patronales y sus apéndices políticos e ideológicos, quejarse de las denominadas”rigideces del mercado laboral”. Con ello, tratan de explicar que no se crea empleo en la suficiente cantidad y calidad, debido a que el despido es “demasiado caro” y, por esa razón, los empresarios se piensan -y mucho- realizar contrataciones, ya que al tener que pagar indemnizaciones gravosas, no pueden reaccionar con dinamismo a las fluctuaciones del ciclo económico.

Es decir, si en una fase ascendente de la oferta, un empresario X estaría en condiciones de contratar pongamos que a diez trabajadores, sólo contrata a cinco, ya que deshacerse de los diez cuando la situación económica cambia, le arruinaría al tener que pagar indemnizaciones en una coyuntura de reflujo económico que además es negativo. Sin embargo, si los costes de despido tendieran a cero, el empresario contrataría a los diez trabajadores que “en realidad” necesita. Por supuesto, la condición sine quanom es que esta flexibilidad se encuentre acompañada de facilidades para la contratación temporal, ya que con contratos indefinidos, tampoco se puede responder a las dinámicas impuestas por las fluctuaciones de la oferta y la demanda. El empresario de turno dirá desde su lógica, que es ilógico que tenga que “cargarse” con diez trabajadores con contratos indefinidos, si resulta que dentro de quince días la demanda baja y no hay suficiente carga de trabajo…

En fin, ¿para qué abundar en un discurso que demasiado bien conocemos y que ha sido el sustrato de las diferentes reformas laborales, siendo la última del año 2012 impulsada por el gobierno del Partido Popular, la que en mayor medida a cumplido con los requerimientos de las patronales del Estado español en materia de flexibilización del mercado laboral?.

Ya existían diferentes estudios al respecto que negaban los supuestos efectos positivos de una extrema flexibilización del mercado laboral, pero deseamos remitirnos a un estudio realizado recientemente por el Departamento de Economía Aplicada V de la UPV, junto a la Universidad de Cambridge (1) en el que se llegan a conclusiones que desmontan el argumentario neoliberal de las patronales y sus voceros.

En este estudio se contemplan las economías de 11 estados de la Unión Europea -incluyendo el Estado español- y las diferentes reformas laborales realizadas desde el año 1988 y 2012 buscando la “flexibilización” de los mercados laborales y nos encontramos con la evidencia de que no se ha creado más empleo neto, ni de mayor calidad.

Según las evidencias empíricas aportadas en este estudio, la creación y destrucción del empleo, ha estado determinado por las características del ciclo económico, sea ascendente o descendente. Dicho de otro modo, cuando ha habido una fase de decrecimiento económico, se ha destruido empleo y en una fase de crecimiento económico se ha creado, lo que por otra parte resulta lógico incluso sin tener grandes conocimientos de economía. Pero este estudio al que nos referimos, subraya dos cuestiones esenciales:

La primera de ellas, es que en términos de empleo, las reformas laborales no han promovido un crecimiento neto de los empleos.

La segunda es que se han aprovechado las condiciones de abaratamiento de los despidos y la promoción de la temporalidad de los contratos, para sustituir clase trabajadora con contratos fijos y condiciones salariales y laborales “dignas”, por contratos temporales, con salarios más bajos y menos derechos laborales. En palabras de uno de los autores del estudio en una entrevista, afirma que los resultados han sido mucho más claros de lo esperado y que “los cambios introducidos para reducir la protección al empleo, es decir, el abaratamiento de los despidos, y a la vez la promoción de los contratos temporales, no han tenido ningún efecto en la tasa total de empleo, porque lo que ha ocurrido es que ha aumentado mucho el empleo temporal, pero ha caído mucho el empleo indefinido. La evolución del empleo depende únicamente del crecimiento económico, y solo un mayor ritmo de crecimiento económico genera un aumento del empleo” (2).

Centrándonos en el Estado español, la reforma laboral impulsada en el 2012 por el gobierno del Partido Popular, con los apoyos de la extinta y reconvertida CiU, Foro Asturiano y UPN, cambió por completo el marco de relaciones laborales español. Por supuesto, no se creó ni más empleo, ni mucho menos de calidad y simple y llanamente es mentira que la fuerte expansión económica iniciada en el año 2014, fuera producto de la reforma laboral, uno de los mitos de la derecha y de sus patronales, que nos tratan de vender la fuerte creación de empleo y la recuperación económica, como producto de su reforma laboral y la imposición de un despido casi libre en la práctica.

Efectivamente a partir del año 2012, con las sucesivas inyecciones de liquidez monetaria por parte del Banco Central Europeo y la tendencia a la baja en el precio del petróleo, se generaron las condiciones para el crecimiento económico tras las fallidas políticas de austeridad y recortes. Así en el año 2014, la economía recupera la senda del crecimiento, lo que en el modelo económico español supuso un inmediato y fuerte incremento del empleo. Ahora bien tengamos presente que en el año 2012, se destruyen más de 700.000 empleos con contratos indefinidos y en el 2013, casi 500.000, y el empleo temporal pasa de representar en el 2013 un 23,1% al 26,8% en el 2018 (3).

El empleo crece desde el 2012 hasta el 2018, un 4,3%, pero simultáneamente, las horas de trabajo por persona se vieron reducidas un 0,9%, lo que confirma el incremento de la rotación en los empleos. Si en el año 2006 los contratos de hasta 7 días de vigencia suponían un 15% del total, en el año 2011 ya alcanzaban un 20% y para el 2018 el 27%.

La tesis a la que nos adherimos es que la expansión económica iniciada en el 2014, no fue producto de la reforma laboral del gobierno Rajoy, sino que ésta fue un instrumento del bloque en el poder para conducir la ofensiva sobre el proletariado y asegurar unas mejores condiciones para la acumulación y la explotación. Como dato importante, retengamos que entre el año 2013 y el 2018, los salarios reales retrocedieron un 6,8% y se incrementaron exponencialmente los márgenes de ganancia del capital.

Cierto es que la reforma laboral del 2012, no tocó los salarios, pero si posicionó a los empresarios de manera muy favorable, pudiendo despedir de forma barata a trabajadores y trabajadoras con contratos fijos y derechos salariales y laborales mejores, para ser sustituidos en un contexto de alto desempleo y presión a la baja de los salarios por trabajadores y trabajadoras en condiciones de precariedad y con la capacidad de los empresarios de utilizar las facilidades para el despido, para afirmar su poder de negociación y doblegar a las y los trabajadores que, incluso con contratos indefinidos, podían ser despedidos de manera rápida y barata. El empresariado del Estado español, aprovechó la fase de expansión económica, no para mejorar la productividad y la competitividad impulsando políticas de I+D+I e inversión en mejorar el tejido económico y productivo, sino que instrumentalizó la reforma laboral para acometer una devaluación salarial e impulsar una recomposición de la estructura de rentas, cayendo las rentas del trabajo, frente a las del capital de manera notable y, por ello, estrangulando aún más la demanda y el mercado interno.

Apuntemos también la importancia esencial que posee un empleo estable y de calidad para el sostenimiento de unas cotizaciones a la seguridad social, como base para la financiación del sistema de pensiones.

Apunta también el estudio de la UPV y la Universidad de Cambridge que otro de los efectos, sean buscados o no de las reformas laborales, ha sido una creciente dualización del mercado laboral y de la clase trabajadora, con una fracción de la misma con contratos indefinidos y derechos salariales y laborales en condiciones -entiéndase bien en qué sentido lo decimos- de “privilegio” y otra fracción sumida en la precariedad, que alterna fases de desempleo con contratos temporales, con salarios más bajos y con los derechos laborales no reconocidos o mermados gravemente, por la indefensión provocada por la disyuntiva entre un trabajo precario o el desempleo y la exclusión laboral y social.

La derogación de la reforma laboral del 2012 es un objetivo fundamental de nuestra lucha y una victoria a nuestro alcance, que sentaría las bases para afrontar nuevas luchas ante problemas que van mucho más allá. Vencer el discurso del neoliberalismo sobre “las rigideces del mercado laboral” es un paso importante y la lucha contra la precarización una necesidad imperativa para los sectores del proletariado más vulnerables.

La segmentación del mercado laboral tiene importantes implicaciones en los objetivos comunistas de avanzar en la unidad y en la independencia política del proletariado. Las diferentes fracciones del proletariado -no lo olvidemos- comparten posición frente al capital en tanto que de manera directa o indirecta, contribuyen al proceso de acumulación capitalista generando una plusvalía a cambio de un salario que no corresponde al trabajo realmente realizado, sino al valor de la reproducción de dicho trabajo, según unos parámetros social e históricamente determinados. Existen importantes desigualdades reales dentro del proletariado, derivadas de las condiciones en las que la explotación es realizada y que implican importantes diferencias entre salarios, condiciones laborales y la capacidad de desarrollar modelos de vida y de consumo que implican mejores y peores condiciones de bienestar material y social. La capacidad de desarrollar un proyecto de vida, está determinado por estas condiciones y si, no nos engañemos, generan contradicciones dentro del proletariado que dificultan su unidad efectiva.

En esta coyuntura, acumular fuerzas en torno a la idea de derogar la reforma laboral del Partido Popular es el camino a seguir, no hay otro y el movimiento comunista debe ejercer de punta de lanza en esta lucha, frente a los titubeos de los reformismos y el amarillismo sindical. No nos sirven medias tintas que hablan de limitaciones de los “aspectos más lesivos” de la reforma laboral, como si no fuera toda ella lesiva para los intereses de la clase trabajadora. El proletariado precisa de esta victoria y rompiendo este frente, podremos avanzar hacia otras cuestiones como la necesaria reducción de la jornada de trabajo, repartiendo el empleo preservando los salarios, frente a debates en torno a Rentas Universales… Paso a paso, pero sin pausa.

(1)Philip Arestis, Jesus Ferreiro, Carmen Gómez.Quality of employment and employment protection. Effects of employment protection on temporary and permanent employmentStructural Change and Economic Dynamics (2020)DOI: 10.1016/j.strueco.2020.02.008

(2)https://www.ehu.eus/es/web/guest/-/la-promocion-de-contratos-temporales-no-provoca-un-aumento-del-empleo

(3)https://www.ugt.es/sites/default/files/danyos-de-la-reforma-laboral-de-2012-ugt_0.pdf

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