¿QUIEN GANA EN LAS ELECCIONES DE LA COMUNIDAD AUTONOMA VASCA?

ELECCIONESEsta es la clásica pregunta que se hacen los medios de comunicación el día después de unas elecciones. La respuesta de los partidos por lo general tiende a ser parecida, y es que si escuchamos a la mayoría de ellos parece ser que ninguno pierde. Incluso vemos como el acordeonista Iturgaiz hacía gala el domingo, una vez conocidos los resultados, de haber podido “ganar a las encuestas”. Dentro de todo lo malo que nos está pasando durante estos meses a las y los trabajadores de Euskal Herria, no está mal alegrarse por la derrota sin paliativos del españolismo, ubicándose cada vez más en una posición absolutamente residual. Haciendo un primer análisis partido por partido podemos señalar lo siguiente:

-El PNV, pese a la notable perdida de votos (entorno a 50.000), sale reforzado de esta última contienda electoral. Obtiene, tal y como predijo Ortuzar, un escaño más por provincia, lo que les consolida aún más si cabe como primera fuerza, aunque lejos aún de una mayoría absoluta que nadie nunca ha logrado en el Parlamento de Gasteiz. Lo más destacable es la consolidación del bloque en el Gobierno PNV+PSE, que pasa de los 37 escaños a los 41, lo que les hace obtener entre ambos una mayoría absoluta que en la pasada legislatura no tenían. Ello conlleva el que no tengan que echar mano de un tercero para sacar adelante sus iniciativas, tal y como vimos en los últimos presupuestos, apoyados por Elkarrekin Podemos. Obviamente eso consolida a los jeltzales, lo que les permitirá abordar a su gusto la llamada “reconstrucción en Euskadi” sin apoyarse ya sea en las fuerzas progresistas a la izquierda del PSE (EH BIldu y Elkarrekin Podemos) o en el españolismo. Desde nuestro punto de vista, eso supone un paso atrás a la hora de esperar reformas de calado social en Euskadi, ya que las fuerzas progresistas dejan de tener ese pequeño resquicio que les permitía presionar al PNV+PSE desde posiciones más transformadoras. En términos generales, el bloque en el poder que hemos venido caracterizando se consolida y refuerza en la CAV.

-El caso de EHBildu tiene una doble lectura. Por un lado, se refuerza como la única alternativa mínimamente viable al PNV en la CAV (si es que algo así existe) obteniendo 22 escaños, lo que supone su máximo histórico. Se refuerza enormemente en Araba (donde más problemas había tenido históricamente la izquierda abertzale) y logra igualar nuevamente en su feudo histórico, Gipuzkoa, al PNV. No se puede dejar de lado que la suma del conjunto de los diputados de partidos de ámbito estatal en el Parlamento (PSOE+PP+VOX+PS+CS) da exactamente los mismos diputados que ha obtenido EH Bildu, 22, hecho por el que se mostraba preocupado Pablo Casado. No hay que dejar de lado que la alta abstención, que luego analizaremos, ha beneficiado a parte de a la extrema derecha de Vox, a las dos principales fuerzas políticas en este momento en la CAV, el PNV y EH Bildu. Sin embargo, y tal y como hemos señalado en el punto anterior, la nueva mayoría absoluta que obtienen PNV+PSE le hace perder un gran mecanismo de presión que tuvo en sus manos la pasada legislatura. Todo ello partiendo de la idea de que un hipotético tripartido entre EH Bildu + PSE + Elkarrekin Podemos es hoy una quimera en la CAV.

Otros hechos remarcables que podemos señalar en el caso de EH Bildu es que no logra capitalizar la pérdida de votos que ha sufrido Elkarrekin Podemos, ya que mejora resultados con 20.000 votos más, pero lejos de los más de 80.000 que ha perdido estas elecciones la formación morada. En este contexto nos surge la duda de si estamos ante el techo electoral de la coalición abertzale. La subida estructural que señalaba Otegi es cierta, pero viene acompañada de una alta abstención que ayuda a las dos fuerzas políticas más consolidadas y con una mayor estructura en la CAV. Su fuerza entre los jóvenes (que viene contrastada por su debilidad entre los más mayores) es el principal dato que puede hacernos pensar que una mayor subida aún es posible, todo ello si tenemos en cuenta que Elkarrekin Podemos ha tocado suelo, tal y como veremos a continuación.

Por último también es importante señalar que los resultados de EHBildu dejan en una situación comprometida a los sectores críticos de la izquierda abertzale, y su línea de reconstrucción de un “movimiento revolucionario socialista de liberación nacional”, ya que sus llamamientos al boicot y a la “abstención revolucionaria”, no han sido asumidos por las bases de EHBildu de manera significativa. No cabe duda de que los resultados del proceso soberanista catalán, junto a una más pragmática posición sobre la cuestión nacional y el independentismo incondicional y unilateral, condujeron a EHBildu a un reforzamiento de su perfil “de izquierdas”, tanto de cara a su confrontación con el PNV dentro del espacio nacionalista vasco, como para integrar a sectores de izquierdas no nacionalistas pero con posiciones abiertas a la autodeterminación, del espacio de Podemos.

-Los socialistas vascos se mantienen prácticamente igual que como estaban hace 4 años. Desde que se coaligaron con el PNV han ido perdiendo la fuerza que tenían en ciertas zonas del país, como pudo ser en su día la margen izquierda, que desde hace ya 8 años ha ido a parar a manos jeltzales. Todo ello les hace situarse muy lejos de los más de 20 escaños que lograron tener en el pasado. Como en todas las coaliciones de Gobierno (que se lo pregunten a Podemos) el segundo de a mando sale perjudicado en la contienda electoral. Tampoco han logrado obtener rédito electoral alguno del hundimiento de Elkarrekin Podemos a través de lo que se venía denominando “efecto Pedro Sánchez”, lo que nos da buena muestra de que las dinámicas y las lógicas de Madrid no funcionan en la CAV. Su papel no dejará de ser el de la muleta del PNV, atado de pies y manos por los acuerdos con estos en Madrid. La proximidad de la votación de los Presupuestos Generales del Estado no hace más que reforzar la posición jeltzale, que es probable que gane más peso en el futuro Gobierno vasco a costa del ya poco peso que tenían los socialistas. Por mucho que algunas voces cuestionen la alianza con el PNV (sobre todo desde la filial de Gipuzkoa) no parece que corra peligro.

-El hundimiento de Elkarrekin Podemos es lo más notable de la jornada electoral. Un partido que en 4 años ha tenido 4 secretarios generales y que ha pasado a su vez de ganar unas elecciones generales al PNV a colocarse en la posición residual que históricamente tuvo en la CAV Ezker Anitza. El agujero negro del que algunos antiguos dirigentes de IU hablaban vuelve a mostrarse nuevamente para la formación morada. En la realidad pre15M en la CAV existían 4 familias políticas sólidas (PNV, IA, PSE y PP) y una quinta que aparecía y desaparecía. Ese papel que históricamente había representado Ezker Anitza en la CAV y con el que termino Elkarrekin Podemos en 20 16 vuelve a ser hoy palpable. Eso nos lleva a pensar que esta formación se sitúa ahora en su suelo electoral, lo que a su vez puede suponer que EHBildu este en su techo, visto el trasvase de votos que ha habido entre ellos desde el surgimiento de Podemos. Malos tiempos para una formación que ha sido incapaz de formar una estructura sólida en la CAV y que siempre ha estado enormemente condicionado por decisiones provenientes de la dirección estatal, algo que queda patente que no funciona en los casos no sólo de Podemos sino también del PP.

-Sobre la coalición españolista entre el PP y Cs cabe señalar que sufre también una caída importante. Visto los datos, es probable que haya sido la opción electoral más perjudicada por la abstención que tanto peso a tenido en su feudo histórico, Araba. La formula de agruparse con Ciudadanos no funciona, tal y como ocurrió el pasado año en Nafarroa con el caso de la coalición Navarra Suma. Si algo le puede enseñar Feijoo a la derecha española es que funcionan mejor las estrategias “autónomas” alejadas de los designios de los lideres de Madrid. Las particularidades de estos lugares siempre tienen un gran peso a la hora de decidir el voto, y las estrategias que se observan como impuestas desde el exterior: pocas veces obtienen un gran resultado, es por ello que se vienen reforzando en algunos lugares las estrategias autónomas, lo que nos da buena muestra de la importancia para muchos electores de la autonomía o la soberanía, según la óptica que empleemos.

-Vox entra en el Parlamento de Gasteiz por primera vez pese a una importante bajada de votos con respecto a las elecciones generales. La alta abstención de Araba (la más alta de la CAV) le permite obtener un escaño con unos 4000 votos, lo que les permitirá ahondar en su estrategia de crispación con las miras puestas en el resto del Estado. Su presencia puede servirnos de reflejo a la hora de no dejar de darle la importancia a la lucha antifascista, siempre desde una visión de clase que impida a la extrema derecha entrar en los barrios obreros (algo que sigue sin conseguir). Eso sí, no caigamos en la trampa de decir que es la primera vez que la extrema derecha tiene representación en la CAV, ya que no hace tantos años teníamos Abascal ocupando una silla junto a otros personajes como Jaime Mayor Oreja, Maria San Gil, o el propio Carlos Iturgaiz.

-La abstención es indudablemente otra de las grandes noticias de las elecciones de este domingo. Siempre ha sido alta en la CAV (cabe recordar que llego a ser incluso mayor en la votación del Estatuto) aunque si que nos da ciertas enseñanzas.

Una de ellas, es que existe una correlación muy significativa entre niveles de renta y abstención, ocurriendo que los barrios con niveles de renta más bajos, tradicionalmente han tenido unos niveles de abstención más elevados que los de rentas más altas, algo que se confirma en diferentes estudios, pero no se puede afirmar que esta mayor abstención, implique un ejercicio activo, politizado y consciente de rechazo al sistema. Entre ciertos sectores del proletariado más precarizado, el riesgo lo encontramos en que su abstencionismo esté más ligado a un proceso de desclasamiento y de “lumpenproletarización”, determinado por un alejamiento respecto a la política y de lo que denominamos una ausencia de “capital cultural” que, además de una despolitización en su sentido más amplio, supone importantes dificultades a la hora de integrarlos en dinámicas de movilización y organización en torno a una alternativa al sistema. La autocrítica se hace necesaria cuando es evidente que no acertamos a trabajar de manera sostenida con los sectores más golpeados por la lógica capitalista. Bien haríamos desde la izquierda transformadora en dar centralidad a recorrernos las calles para poder escuchar y aprender de estos sectores del proletariado si queremos evitar que su proceso de “politización” pase por participar electoralmente o se sigan atendiendo sus necesidades materiales solo desde la asistencia social, en vez de buscar la organización integral del proletariado en su conjunto.

También consideramos que la juventud en la CAV cada vez se muestra como más apolítica. Tal y como nos viene señalando el Euskobarometro, aunque una parte de la abstención de la gente joven se entienda desde un rechazo al sistema, la mayoría proviene de un hartazgo y de la falta de interés por la política, lo que supone un gran riesgo de cara al futuro si pretendemos articular movimientos que puedan hacer frente a las futuras medidas que empeoren las condiciones de vida de la clase trabajadora, reformas que sufrirán en sus carnes especialmente aquellos que se vayan incorporando en los próximos años al mercado laboral.

En ningún caso podemos considerar un triunfo el hecho de que más de 800.000 vascos se abstengan (más de un 47% del electorado) ya que la mayoría de ellos no lo hacen por mostrar su rechazo al sistema, sino por la falta interés, el miedo vinculado al Covid, o el hartazgo después de años de depauperación, sumidos en la mera supervivencia en el día a día.

El reto que se nos presenta es enorme, y no podemos iniciarlo confundiendo nuestros deseos con la realidad. Ojalá estuviésemos ante casi un millón de vascos conscientes de su papel como proletariado que es, pero esto es algo que creemos que esta alejado de la realidad, ya que , en los barrios más depauperados, la abstención respecto a la lógica electoral, no se ha visto acompañada de un incremento significativo de la organización en movimientos sociales o una mayor receptividad a planteamientos de transformación social. Si es verdad que en pasados comicios -y suponemos que en estos últimos se confirmará esta tendencia- la izquierda reformista en su variante abertzale y no abertzale, si alcanzan una mayor representación electoral.

Respondiendo a la pregunta que da título a nuestro análisis, podemos responder que en ningún caso sale ganando el proletariado vasco. Tal y como venimos señalando, el PNV es en este momento el principal enemigo de la clase trabajadora vasca. Estas elecciones refuerzan su posición debido a la mayoría absoluta que logran los jeltzales con el PSE, por lo que el bloque en el poder gana fuerzas, el mismo bloque que tal y como hemos venido apuntado sigue los mandatos de la patronal y de la burguesía vasca representada en Confebask. El crecimiento de la abstención puede ser visto como un caldo de cultivo incipiente que puede nutrir los movimientos populares, pero en ningún caso como la plasmación material del éxito de las tesis más rupturistas. Nos queda un gran camino por delante antes de poder hacer afirmaciones tan relevantes que en este momento no son en ningún caso acompañadas por los datos reales que podemos vislumbrar pueblo a pueblo y barrio a barrio. Los y las comunistas tenemos mucho camino por delante, que arrojará más luz si sabemos por donde caminar.

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