ANIVERSARIO DEL FRENTE POPULAR-Manuel Navarrete, publicado en INSURGENTE

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Ante el acto que celebramos este 16 de febrero en Córdoba, nos gustaría destacar unas consideraciones que vamos a dividir en tres partes: los antecedentes, el desarrollo del Frente Popular y la necesidad de recuperar su legado.

I. Antecedentes históricos

La historia del frente popular y de la propia guerra civil no puede comprenderse si se hace abstracción de lo sucedido en las décadas anteriores. Habría que hablar de la catastrófica guerra mundial estallada en 1914 (la peor forma de esclavitud, como decía el movimiento obrero entonces, ya que ni siquiera te secuestraba para trabajar sino para morir directamente) y de la consecuente quiebra del sistema liberal que ello supuso. Ante la crisis de la democracia burguesa surgieron dos alternativas: una fue la revolución rusa y la otra, como reacción desesperada ante el riesgo de extensión de esta primera, el fascismo.

Italia, Alemania y, desde 1934, Austria habían caído ya en manos de regímenes de este tipo. En lo que respecta a España, heredaba una situación particular de su revolución liberal inconclusa en el siglo XIX. La república surgida tras las municipales de abril del 31 se pondrá como tarea culminar de una vez dicha revolución burguesa y modernizar el país, acabando con sus rasgos semi-feudales y atajando los principales problemas del país (el latifundio, la cuestión territorial, el papel de la Iglesia, el atraso del ejército…). Primero habrá un gobierno republicano-socialista pero, desde 1933, gobernarán los radicales (republicanos de derecha). Con la posterior entrada en el gobierno de ministros de la para-fascista CEDA, se producirá una revolución de octubre del 34 que solo progresa en Asturias, para acabar siendo ahogada en sangre por los mandatarios del “bienio negro”.

Paralelamente, lleva años produciéndose un proceso de rectificación en el seno de la Internacional Comunista. Tras un primer periodo revolucionario inaugurado en el 17 y un segundo periodo de reflujo, se consideraba que de nuevo se estaba viviendo una ofensiva obrera y se defendía la consigna de “clase contra clase”. Tal ofensiva, en realidad, estaba lejos de ser real. La política del tercer periodo fue rectificada en 1935, de la mano de los propios Dimitrov y Stalin, y pasó a defenderse la necesidad de frentes populares antifascistas. (1)

Desde luego, la política de “clase contra clase” era errónea; pero también comprensible teniendo en cuenta ciertos hechos: la ruptura con los socialistas, que apoyaron la guerra mundial, se había producido poco tiempo antes; Kautsky llamaba a derrocar al gobierno soviético; el PSOE había colaborado con la dictadura de Primo de Rivera (Largo Caballero, el supuesto “Lenin español”, había llegado a Consejero de Estado, entre otros cargos)…

No obstante, el PCF y el PCI (con un papel destacado por parte de Togliatti y Gramsci) estaban ya en abierta disensión con esa política; pronto se sumaría a ellos el PCE con la brillante aportación de José Díaz, y tras ellos, no sin resistencias, la propia dirección de la Komintern. En el caso español, se lograría un pacto amplio en torno a la amnistía (había en torno a 30.000 presos de la izquierda tras la insurrección fallida del 34) y derechos sociales básicos. Y ello a

pesar de que los republicanos bloquearon la mayor parte de las propuestas que el PCE y el PSOE habían consensuado.

II. El Frente Popular

El 16 de febrero se produce la victoria electoral del Frente Popular. Hay que subrayar la participación inédita de los anarquistas y también, siguiendo a José Díaz, la masiva participación femenina, destacada de hecho en los informes elaborados por los comunistas entonces. (2) Algo que choca, desde luego, con la visión de Azaña (heredada por muchos hoy día) que culpó de la derrota del 33 al voto femenino, en lugar de culparse a sí mismo por la tibieza en la aplicación de la reforma agraria y de todas las mejoras prometidas, lo que causó decepción entre el pueblo.

Lo crucial es que el Frente Popular desborda inmediatamente lo pactado. En primer lugar, se libera a los presos inmediatamente, sin esperar siquiera al decreto de amnistía. Además, comienza una ocupación masiva de tierras, que el Instituto de Reforma Agraria sancionará a posteriori. Se implanta una legislación laboral notablemente progresista y empiezan a darse los pasos para el autogobierno de Cataluña, Galicia y Euskadi.

Desde el mismo día de las elecciones, la oligarquía empieza a conspirar con la intención de repetir, con mejor suerte, la acción golpista de Sanjurjo en el 32. Los pistoleros falangistas no cesan en sus provocaciones hasta que, tras asesinar al teniente republicano Castillo, las organizaciones de la izquierda liquidan a Calvo Sotelo, líder reaccionario que había sido ministro de Primo de Rivera. Días después, la oligarquía desencadena el golpe para el que llevaba comprando armas a Mussolini desde hacía meses.

El 17 de julio se desencadena la sublevación (el fascismo ensalzará el 18 por ser el día en que entró en acción su héroe, Francisco Franco) y, en lo que respecta al análisis de los hechos, a día de hoy prosigue la batalla entre los historiadores. Produce verdadera desazón comprobar que, entre las filas de la izquierda (y no solo entre amigos de la IV Internacional, sino incluso entre anarquistas), todavía hay quien recomienda libros infames como el de Burnett Bolloten, auténtico panfleto anticomunista descaradamente escrito desde el espíritu (y desde los intereses materiales) de la guerra fría. Máxime habiendo surgido, en los últimos años, grandes historiadores del periodo, insobornables y desde luego mucho más recomendables, como Ángel Viñas (3).

A los partidarios de la república del frente popular nos queda reservada la difícil tarea de, por un lado, refutar las insidias de Payne, Moa, etc. y, por otro, no contagiarnos de la actitud predominante entre la historiografía progresista, que tiende a pedir perdón por el hecho de que los campesinos y los obreros quisieran librarse de su yugo asfixiante y secular. Por nuestra parte, no vamos a negar lo evidente ni a “hacernos los inocentes”: pues claro que se vivía una revolución, aunque no fuera aún una revolución proletaria. En España estaba surgiendo una república de nuevo tipo, antimonopolista, popular; y la oligarquía sabía muy bien lo que hacía cuando decidió derrocarla.

También es erróneo atribuir la derrota que sufrimos a la división existente en el seno de la izquierda. La guerra se perdió porque solo la URSS ayudó a la república, mientras que los sublevados contaban con la ayuda de Hitler, de Mussolini y con la cobertura fronteriza para sus tropas de la Portugal de Salazar. Fue la política de “no intervención” de Francia y Reino Unido la

que sentenció a la república, demostrando además que un posicionamiento “ni-ni” implica, en el fondo, apoyar la victoria del lado más fuerte: el imperialismo.

Dicho esto, sí que fueron lamentables ciertas divisiones surgidas… como las que hubo en el propio seno del PSOE, con un Largo Caballero más preocupado en sus “guerritas” internas contra Indalecio Prieto que en la verdadera guerra que había que afrontar. Sin olvidar la actitud de sectores anarquistas y del POUM, tema que abordaremos más adelante.

La revolución entró en otra fase cuando, tras el golpe, la cadena de mando del ejército se desmorona y las milicias obreras toman el control de la calle y el protagonismo de la resistencia al fascismo. Igual que en el 34 (cuando los socialistas negaron todo conocimiento), fue nuevamente el PCE quien dio el paso al frente más decidido, siendo junto a la CNT la fuerza más destacada en la heroica defensa de Madrid y en asalto al Cuartel de la Montaña.

Comenzó entonces un meteórico crecimiento del PCE, que pasó a convertirse en la mayor fuerza republicana. Un crecimiento acaso excesivo, teniendo en cuenta que la estructura que debía hacerse crecer era la del frente popular (u otro frente nacional que eventualmente pudiera crearse ad hoc), y no la de un partido que, más allá de su innegable heroísmo, fue descuidando en cierta medida la labor de la lucha ideológica, llenándose de arribistas y quizá olvidando su papel natural. No se comprendió, por ejemplo, la necesidad de un trabajo en la retaguardia enemiga para pasar de una guerra de posiciones a una guerra de guerrillas. (4)

En mayo de 1937 se produjeron los famosos hechos de Barcelona, retratados por Orwell e inspiradores, suponemos, para el cineasta Ken Loach (que se basaba quizá también en la llegada de Líster a Aragón). En realidad, la polémica surgida a raíz de esto se basa en varios equívocos, comenzando por la misma incomprensión de la naturaleza de la revolución; e incluso de la naturaleza del propio poder, que era concebido de un modo fragmentario e incluso sectario-organizativo, como si cada organización debiera aspirar a conservar su propio reino de Taifas. ¿Eran contrarrevolucionarios el PCE y el PSUC por aspirar a un mando único (el único capaz de lograr algo en una “guerra total” moderna) o por oponerse a que la central telefónica se negara a contestar a las instrucciones del Ejército Popular republicano? (5) ¿Lo eran por entender la estructura de clases realmente existente en la sociedad española entonces?

España era un país semi-feudal y agrario; además, en el agro abundaban los campesinos y los arrendatarios (o aparceros), incluso por encima de los abundantes jornaleros. Obligar a bote pronto a estos campesinos y pequeños propietarios a experimentos de “socialización inmediata” que no podían entender ni apoyar equivalía a entregarlos en brazos de Franco. (6) En Rusia, el Código de la Tierra de 1922, supervisado por Lenin, no “socializó” la tierra: la nacionalizó, si por ello entendemos la entrega de la tierra al campesinado, rigurosamente controlada por el Estado, en régimen de pequeña propiedad familiar. La socialización no llegó hasta más de una década después de realizada la revolución, coincidiendo con el primer plan quinquenal; y, paradójicamente, entonces fue criticada por estos mismos sectores del movimiento obrero por constituir una “colectivización forzosa”.

En realidad, se trataba -como cuando la misma creación del Frente Popular- de comprender cuál era la política de alianzas necesaria en ese momento o, en términos de Mao, cuál era la contradicción principal entonces. La dirección de la CNT (que entró a formar parte del Frente Popular y tuvo incluso ministros en el gobierno) lo comprendió: no así algunos sectores de las bases. Ni tampoco el POUM, desencadenando una “guerrita” en la retaguardia que provocó 500 muertos en Barcelona, aparte de cierta desmoralización.

Tras muchos avatares y sacrificios, fue un posterior gobierno de Negrín quien mejor comprendió que era necesario prolongar la resistencia para intentar enlazar nuestra guerra nacional revolucionaria con la guerra europea que estaba a punto de estallar, lo que nos habría convertido en un frente más de la batalla contra el fascismo desarrollada por los pueblos de toda Europa. Desgraciadamente, Besteiro y el padre de Carrillo (ambos del PSOE), Cipriano Mera (de la CNT), junto a sectores republicanos y al coronel Segismundo Casado, dieron un golpe de Estado para rendir la república ante Franco, entregándole la emblemática ciudad de Madrid donde hasta entonces había ondeado bien alto el “No pasarán”. Y todo ello a solo unos meses de la invasión de Polonia por Hitler.

Hasta la fecha, ninguna película “de moda” ha retratado esta puñalada por la espalda que puso fin a la república y al único gobierno que podía mantenerla en pie: el del frente popular.

III. Sobre la necesidad de un frente popular hoy

Hay que destacar que, pese a la derrota en España, posteriormente se crearon frentes populares que en Europa encabezaron la lucha armada contra la bestia fascista. Habría que hablar igualmente de la política de frente nacional anti-japonés en China. O posteriormente en Argelia o en numerosos procesos de liberación nacional y antiimperialistas. O incluso de los gobiernos de corte chavista como el de Venezuela.

Lo de menos es el nombre del frente en cuestión: lo crucial es entender la política de alianzas de la clase trabajadora en contextos en los que, dada la estructura real de las clases sociales, se muestra insuficiente y estéril el análisis simplista que trata de reducir la lucha de clases a la cuestión de “la burguesía y el proletariado” (válida en todo caso como esquema universal, pero jamás para las luchas concretas, como a la perfección se encargó de plasmar Marx, por ejemplo, en sus análisis políticos sobre Francia).

Cosa distinta es entender que las situaciones de doble poder no son eternas, sino que más temprano que tarde se deslizan hacia un lado o hacia el otro. Lenin lo destacó en las Tesis de abril. Y fue también el maestro en cuanto a la política de alianzas de clases, asumiendo, una vez en el gobierno, tareas pendientes de la revolución democrático-burguesa, como el reparto de la tierra a los campesinos, sin cuya base social los bolcheviques no habrían perdurado en el poder, en un país agrario en el que Moscú y San Petersburgo eran meras “islas”.

También nos enseñó Lenin la necesidad y el arte de revolucionar la realidad, incluso aunque la mayoría de los sujetos llamados a protagonizar esto no sean, ni mucho menos, revolucionarios. ¿Y cómo? Haciendo antagonizar a las masas con el poder político, incluso aunque formalmente no se consideren “comunistas”. Porque los comunistas siempre serán minoría.

En suma, en la intervención política es estéril lanzar proclamas abstractas sobre el “socialismo” o enarbolar meras frases. Hay que determinar cuál es la contradicción principal en cada momento; la que puede movilizar a las masas y, a la vez, hacerlas antagonizar con el poder político. Y hoy en día, en nuestro contexto y en el plano socioeconómico, esa consigna es el NO al pago de la deuda, unida a la expropiación bancaria y a la ruptura con las instituciones europeas, como se ha venido apuntando desde un sector del movimiento comunista. (7)

Tal consigna -y no las batallitas culturales en boga hoy día- cumple el doble requisito de ser asumible por los sectores más proletarizados y precarizados de la sociedad y de ser, a la vez, inasumible para el sistema. Puede ser un enganche con las masas, si explicamos algo tan simple

como que la deuda fue creada por el rescate bancario y que los recortes se hacen para pagarla. Máxime cuando hemos presenciado cómo las instituciones europeas manejaron al gobierno griego a placer con el chantaje de la deuda.

Desde ahí, y una vez en conexión con las masas, un nuevo frente popular debería avanzar hacia el plano político, lanzando la consigna del rechazo del régimen de la Transición y reivindicando las libertades políticas plenas, incluida la amnistía. Y, por duro que sea el proceso pedagógico subsiguiente, sería imprescindible asumir la responsabilidad de explicarle a nuestro pueblo la necesidad de respetar el derecho de autodeterminación, dando solución del modo más rápido posible a tareas que nuestra historia dejó inacabadas y que la izquierda archivó al pasar por el aro del 78.

Consideramos que estas son las enseñanzas de un proceso histórico, el del frente popular, que por desgracia ha sido olvidado o distorsionado, pero que puede hacer sentir orgulloso a cualquier revolucionario de los pueblos de España, porque le representa.

NOTAS:

1. Fernando Hernández Sánchez: Guerra o revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil

2. José Díaz: “El alcance del triunfo popular del 16 de febrero”, artículo incluido en la recopilación Tres años de lucha

3. Ángel Viñas: La República en guerra. Contra Franco, Hitler, Mussolini y la hostilidad británica

4. Colectivo Francisco Javier Martín Eizaguirre: Aproximación a la historia del Partido Comunista de España

5. Manuel Tuñón de Lara: La España del siglo XX. Tomo 3

6. José Luis Martín Ramos: El Frente Popular. Victoria y derrota de la democracia en España

7. Vicente Sarasa: “Línea revolucionaria y referente político de masas”, artículo de 2013 que está disponible online y será incluido en El día D y su gerundio (Parte segunda), libro de próxima aparición.

INSURGENTE

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MARCO NACIONAL VASCO, AUTOGOBIERNO Y REGIMEN DEL 78-Jon Ibaia, militante de HERRI GORRI

hozmartilloEn su día ya señalamos en otro escrito lo que representa el hecho objetivo de la mejor situación económica y social de Hegoalde en comparación a la del resto del Estado español, y cómo es gestionado política e ideológicamente este hecho. Efectivamente, la positiva percepción de una mayoría social vasca de la situación general tanto en términos económicos como sociales, frente a las realidades del Estado español donde los valores de pobreza relativa y absoluta, de desempleo, de calidad de los servicios públicos fundamentales son objetivamente peores, se asienta sobre una evidencia empíricamente contrastable. El problema reside en que esa evidencia, parece imponerse a otra como es la de un aumento de la pobreza relativa y absoluta del desempleo, de la precariedad laboral y una pérdida de derechos sociales y laborales en la Comunidad Autónoma Vasca en esta década de crisis y posterior ofensiva del capital sobre el trabajo.

Definir Euskal Herria, principalmente Hegoalde, como Marco nacional en el que la lucha de clases mantiene unas características propias, no implica ninguna concesión al nacionalismo vasco, sino confirmar la evidencia de una realidad política, ideológica y económica heterogénea respecto a otras realidades y marcos de lucha de clases. De manera simultánea el Régimen del 78 para su reproducción como estructura de poder capitalista, establece unos mecanismos ideológicos, políticos, económicos e institucionales en función de estas características propias y específicas del marco nacional vasco. Como se entenderá perfectamente, la reproducción del Régimen del 78 en Madrid, en Andalucia, en Catalunya o en Hegoalde no se desarrolla de la misma forma.

El Régimen del 78 se reproduce en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) bajo la premisa del mayor grado de desarrollo de las fuerzas productivas, de la existencia de múltiples identidades nacionales y sentimientos de pertenencia, del carácter extremadamente minoritario y disfuncional del nacionalismo español y de la presencia de un nacionalismo vasco mayoritario. También de la sobre-representación de la pequeña burguesía y de una aristocracia obrero-funcionarial que mantienen una posición política e ideológica muy relevante en la dinámica de lucha de clases.

El Régimen del 78 en la CAV en el contexto en el que nos encontramos, ha tenido la capacidad de construir un bloque de fuerzas políticas y sociales que, de izquierda a derecha y de “españolismo a abertzalismo”, ha logrado generar en torno a las instituciones del autogobierno, un alto grado de legitimación y de consenso, no exento de contradicciones, de conflictos de intereses pero con una estabilidad suficiente y necesaria, para la reproducción del capitalismo y su proceso de valorización integrado dentro del marco estatal y de la Unión Europea.

En la coyuntura en la que nos encontramos, en Hegoalde no existe una verdadera oposición al Régimen del 78. Lógicamente no podemos considerar oposición al Régimen del 78, a un reformismo en su variante abertzale y no abertzale, empeñado en reconstruir ideológicamente lo que es la “izquierda” despojándola de su raíz transformadora y separándola del antagonismo entre capital y trabajo como pilar central de su discurso y praxis. Una de las funciones que el reformismo está realizando en el seno del Régimen del 78 es la de dar forma e incluso contenido, a una izquierda para la que la pobreza, la precarización, la creciente distancia entre beneficios empresariales y salarios o la disolución del Estado de Bienestar, son afrontadas como algo “ya dado”, frente a lo cual la respuesta es mera gestión de un asistencialismo corrector institucional o de “economía social” -que no socialista- y de bonos contra “la pobreza eléctrica”.

El reformismo abertzale y no abertzale, hegemónico entre amplios sectores de la clase trabajadora vasca, es la causa y simultáneamente la consecuencia de un Movimiento Comunista que no ha sabido, ni podido reconstruirse como referente político y organizativo y columna vertebral de una oposición al Régimen del 78 en Hegoalde.

La pequeña burguesía y la aristocracia obrero-funcionarial, vector dirigente del reformismo, produce un discurso y una praxis funcionalmente contradictoria con el polo de centro-derecha, en tanto que permite identificar posiciones y políticas de izquierdas y de derechas, con capacidad de integrar a sectores de la clase trabajadora vasca, ante la ausencia de otros referentes.

Que el centro del debate político en la CAV, se encuentre en la presente coyuntura en la territorialidad, en reforzar al Régimen del 78 mediante un “Nuevo Estatuto”, o en mantener el vacuo “derecho a decidir” como artificiosa contradicción, es demostrativo de la eficacia con la que el Régimen del 78 se reproduce como bloque social, complejo y diverso, en el que izquierda-derecha y nacionalismo vasco y español, establecen unas correlaciones de fuerzas y equilibrios de poder que lo consolidan.

La formación de una oposición al Régimen del 78, se debe articular estableciendo una línea de demarcación con el reformismo abertzale y no abertzale, pero de manera simultánea, interpelando a las fracciones de la clase trabajadora que lo apoyan, con un programa político en el que las reformas, los avances en derechos sociales y laborales, en derechos y libertades fundamentales, estén encuadrados en una estrategia de transformación social.

Pensar que los derechos sociales pueden ser “blindados” con un nuevo estatuto sometido a los límites del endeudamiento prefijados por las instituciones financieras de la Unión Europea, a la lógica de la competitividad basada en los ajustes salariales, y al chantaje el bloque en el poder incluso para fijar políticas fiscales progresivas y progresistas, entra dentro de la lógica reformista. Una lógica que presentará como éxitos de su gestión reducir los impactos sociales del capital y que simultáneamente, legitimarán su condición de izquierda razonable y pragmática.

Un Nuevo Estatuto que erige la territorialidad en el centro de un debate en realidad secundario, pero útil para el nacionalismo, para legitimar su interclasismo y su identitarismo, como expresión de la “buena gestión” del capitalismo dentro de las instituciones del Régimen del 78. En un contexto en el que la estatalización de nuevas naciones dentro del marco de la Unión Europea, incluso bajo la premisa de su sometimiento a la lógica de la Troika y al imperialismo, es una vía muerta. En un contexto en el que la represión del Régimen del 78 sobre el Proceso Soberanista Catalán, ha contado con el beneplácito de la Unión Europea y ha demostrado la capacidad del capital para intervenir decisivamente sobre “el derecho a decidir” definiendo el marco de decisión, ¿bajo qué parámetros define el nacionalismo vasco, en su variante más o menos esencialista, el debate sobre el “derecho a decidir”? ¿Quizás para mantenernos otro lustro de debates en torno a cómo decidir no se sabe qué, mientras se practica en las instituciones del Régimen del 78 identitarismo y esencialismo, como ideología al servicio de la reproducción del capitalismo?

El independentismo, como vector de confluencia transversal entre sectores de la pequeña burguesía, de la aristocracia obrero funcionarial y sectores de la clase trabajadora vasca, ha perdido fuerza social y política en Hegoalde. Ante las incertidumbres -o certezas, depende cómo se mire- del Proceso Soberanista Catalán, el reformismo abertzale, ha tenido que reconstruir su nacionalismo en un horizonte en el que la Independencia no puede ser hipótesis, pues implicaría una ruptura con el Régimen del 78 y el Marco de la Unión Europea. Un reformismo abertzale que, para diferenciarse del Partido Nacionalista Vasco, más coherente, realista y con conciencia de la función que cumple como apéndice del Régimen, inunda su documento de “Nuevo Estatuto”, de palabrería, de términos como “Comunidad Estatal Vasca”, de soberanías… de confederalidad incluso, aderezado con términos del postmodernismo izquierdista anglosajón, para llegar a la misma conclusión: defendamos el autogobierno, mantengamos a la clase trabajadora vasca dividida y, por supuesto, alegrémonos de lo bien que estamos en la CAV, aunque siempre hay que seguir trabajando…

Una oposición al Régimen del 78, fundada sobre cuatro pilares fundamentales:

1º La lucha en torno a derechos sociales y laborales y derechos y libertades fundamentales, como punto de confluencia democrática y popular, no como una inviable vuelta atrás al Estado de Bienestar, sino desde la perspectiva de que fueron derechos fundamentales logrados por la lucha de la clase trabajadora y que le están siendo arrebatados con impunidad por el capital y el bloque en el poder que lo representa.

2º La necesidad de afrontar transformaciones estructurales en el sistema político y el sistema económico, como única vía para superar las condiciones de creciente explotación, opresión y dominación de la clase trabajadora. La ruptura con el euro, con la lógica capitalista e imperialista de la Unión Europea, son la condición para impulsar un programa de nacionalizaciones, tanto de la banca, como de entramados oligopólicos como la energía y poder desarrollar derechos sociales y blindarlos mediante una democracia popular, al servicio de un nuevo bloque en el poder, en el que la clase trabajadora asuma la centralidad política.

3º La autodeterminación, como derecho democrático fundamental, por supuesto, pero principal y prioritariamente, fundamentada en la soberanía de la clase trabajadora, como sujeto político, en condiciones de establecer alianzas y liderar un bloque transformador que rompa las actuales correlaciones de fuerzas e impulse un deslizamiento político e ideológico en el campo del reformismo, hacia posiciones de ruptura y transformación social.

4º La amnistía de los presos y presas encarcelados por motivos políticos y la transformación de las condiciones que generaron su estatus de presos políticos como reivindicación esencial.

5º La oposición al Régimen del 78 en Hegoalde, implica dos marcos de intervención. El primero de ellos, ligado a la consigna histórica de “ajustar cuentas” con la burguesía local, y el segundo a la necesidad de conformar un frente de lucha político e ideológico en el conjunto del Estado español, con las fuerzas políticas y sociales dispuestas a superar el Régimen del 78 e impulsar una República democrática en cuyo proceso constituyente, las clases trabajadoras de las diferentes naciones del Estado español definan las condiciones de unidad política para desarrollar una vía hacia el socialismo, en la que la República Socialista Vasca estará como objetivo de la clase trabajadora vasca.

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Kurdos de Siria ¿Un proyecto libertario patrocinado por el imperialismo?-Iñaki Urrestarazu

kurdosTuvimos ocasión de asistir recientemente a una charla sobre los kurdos titulada ¿Qué está pasando en Rohava? dada por una militante kurda,con intervenciones ideológicas complementarias desde la mesa, en el contexto de unas jornadas organizadas por los KI (Comites Internacionalistas) bajo el lema de “herriok bidean! Hojas de ruta para la liberación nacional y social” en las que la intención era el ir hablando sobre los Tamiles, Cataluña, Euskal Herria, Sri Lanka además del citado de Rohava y los kurdos.

Una buena parte de la exposición se basó en explicar en qué consiste y como se aplica el proyecto denominado de la “Confederacion Democratica”, propuesto por el líder del PKK Ocalan hace alguna década, inspirado en la ideología del municipalismo libertario, de la democracia directa y del ecologismo del militante libertario norteamericano Murray Bookchin, y haciendo en el caso kurdo un gran énfasis en la liberación de la mujer. Estos planteamientos de Ocalan surgen de un proceso de evolución de su pensamiento que parte de unos planteamientos inicialmente marxistas-leninistas. No vamos a entrar por nuestra parte a analizar ni valorar este proyecto sino el contexto de la línea política y la práctica de los kurdos, especialmente del PYD/YPG dentro de la guerra que sacude a Siria.

La primera cuestión que llamaba poderosamente la atención en el discurso argumentativo era la ausencia casi absoluta de referencias al origen de la guerra y los causantes de la misma, de una guerra llevada a cabo contra Siria, contra sus estructuras soberanas, contra el pueblo sirio y también contra los kurdos, organizada desde el exterior por el imperialismo norteamericano con el apoyo fundamental de sus aliados Francia, Reino Unido, Turquia, Israel, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Arabes Unidos principalmente. De una guerra financiada y armada por estos y materializada mediante el envío a través de las fronteras de cientos de miles de mercenarios extranjeros, organizados en autenticas hordas terroristas, estructuradas en torno a la hegemonía de ISIS y Al Qaeda, creaciones directas de los EEUU y el imperialismo, y con el patrocinio de diversas potencias, que a su vez apadrinaban cada uno sus propias redes de terroristas.

Ni tampoco hicieron referencia a los objetivos reales de toda esta operación, la de destruir Siria y desmembrarla, para colocar sobre sus restos a islamistas radicales takfiries y wahabitas, a fanáticos islamistas que impusieran a todo el mundo la Sharia y dispuestos a servir y obedecer al imperialismo [el objetivo final es evitar una unión antiimperialista entre Irán, Siria, Irak y el Líbano, que perjudicaría todos los planes de EEUU e Israel para la región]. Todo esto quedaba obviado e invisible. Ni los causantes de la guerra, ni el ISIS ni Al Qaeda, ni los 500.000 muertos, ni las increíbles barbaridades practicadas contra el pueblo, contra intelectuales, contra lideres religiosos, contra las minorías religiosas, las minorías étnicas, los alauitas, los sunitas moderados, los discrepantes con el terrorismo o los que apoyan al Gobierno pareciera que existieran.

En su lugar aparecía el relato propio de todos los medios intoxicadores y mentirosos, con un Assad supuestamente criminal, sin legitimidad (cuando han sido muchísimas y muy importantes las demostraciones de apoyo) y con un gobierno supuestamente creado por dos o tres potencias -¿de donde sacan esta barbaridad?- y que no se preocupaba de los kurdos, cuando Siria ha acogido más de un millón de refugiados kurdos escapándose de la barbarie turca, a quienes se les concedió asilo político. Y cuando asimismo Ocalan estuvo protegido en Siria durante casi 20 años al igual que muchos militantes del PKK hasta el punto de haber recibido ayuda incluso militar de Siria y haber convertido Siria en centro de operaciones del PKK. O cuando igualmente las milicias del YPG han estado financiadas por el gobierno sirio al menos en un principio y el Ejército sirio retiro sus tropas de las zonas kurdas, dando entera libertad a los kurdos para organizarse y defenderse autónomamente de las agresiones de los yihadistas. Y esto a pesar de que los kurdos vieron al principio “los toros desde la barrera”, sin mover un dedo en contra de la agresión a Siria hasta que los yihadistas les atacaron también directamente a ellos.

Y lo que ya queda sumido en lo absolutamente injustificable e inexplicable es la alianza forjada por el PYD/YPG con el mayor asesino de la historia de la humanidad como son los EEUU, propiciadores de cientos de golpes de Estado, de innumerables masacres en todos los continentes, de asesinatos políticos, de atentados, de guerras sucias, de terrorismo, los creadores de la guerra contra Siria, como contra tantísimos países sea directa o indirectamente via intermediarios –Libia, Yemen, Libano, Palestina, Irak…- Cómo se puede justificar la alianza con este pais criminal y barbaro, para supuestamente lograr la independencia(?) o la autonomía (?) o muchísimo menos una sociedad libertaria y autogestionada (¡). Hay que preguntarse en primer lugar cuáles son las razones que han podido motivar a EEUU a apoyar militarmente a los kurdos, con enormes cantidades de armas incluso pesadas, y cuando han establecido al menos una docena de bases militares en su territorio o incluso un acuerdo por 10 años en los que los kurdos se comprometen a no enfrentarse con los EEUU y ser parte fáctica de su ejército.

Es muy triste decirlo, pero desgraciadamente los EEUU están utilizando a los kurdos como peones en su estrategia de destruir Siria, de desmembrarla, de romper el Eje de la resistencia, de controlar todo el Oriente Medio, a cambio de unas promesas que jamás serán cumplidas, como ha sucedido siempre y en el mejor de los casos convirtiéndolos en un protectorado, incrustrado en Siria y en el Medio Oriente para seguir conspirando por destruir y controlar toda la región. Si hacemos el paralelismo con nuestra realidad de Euskal Herria, lo que está clarísimo es que jamás de los jamases, nos podríamos aliar con la OTAN ni con el Ejército de los EEUU para luchar –es un supuesto- contra una España agredida por los EEUU desde el exterior por mucho que tuviera reticencias con nuestra lucha por la soberanía, aliándonos oportunistamente con el mayor enemigo de los pueblos, el mayor asesino y el responsable de la agresión. Antes tendríamos que basarnos en nuestra propia lucha, en la solidaridad, en la búsqueda de la negociación y en alianzas antiimperialistas. Hacer estos planteamientos además, en una semana que supuestamente pretende trabajar unas “hojas de ruta para la liberación nacional y social”, raya el cinismo y la sinrazón.

Decir que la alianza con los “EEUU” es una alianza “táctica”, es otra “ilusión” o engaño de cara al exterior. Una alianza de 10 años no es táctica, una alianza con 12 o más bases militares en el territorio kurdo, lo que hace la mayor concentración de bases militares por unidad de territorio del mundo, no es una alianza táctica ni tampoco cuando les están suministrando enormes cantidades de armamento, cientos de camiones que incluyen armamento pesado. Y menos teniendo en cuenta los grandes intereses que tiene EEUU en la región. Al igual que en la OTAN, desprenderse de una alianza con EEUU es muy difícil y tanto más cuanto mas tiempo dure esa alianza y más se consoliden los intereses norteamericanos. Antes, los EEUU están dispuestos a destruir a los kurdos, a Kurdistan y a quien haga falta. Por eso, la autentica salida del YPG es romper inmediatamente esta nefasta alianza, enfrentarse a EEUU y a los turcos y tratar de negociar con los sirios y los rusos. Es la única salida.

Ademas, pretender crear una sociedad libertaria como es la de la “Confederacion Democrática” con el patrocinio de EEUU, es como decir que ahora EEUU, el máximo representante del capitalismo y del imperialismo, va a apoyar o consentir que un aliado suyo plasme un proyecto en absoluta contradicción con sus principios, sus estrategias y sus practicas. Algo absolutamente insostenible. Ya de hecho los EEUU están hablando –lo dijo el Secretario de Estado Tillerson- de que van a utilizar personal y cuadros técnicos expertos en la gestión de instituciones locales y superiores, para adiestrar a los kurdos en estas técnicas. Es decir en lo contrario de lo que es el “Confederalismo Democrático”.

Y paralelamente al tema de la alianza con EEUU, los kurdos del YPG se atienen a otra alianza antinatura, esta vez con sectores yihadistas árabes, con autenticos “rebeldes moderados”, la de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), otra creación estadounidense para dar color árabe y constituir una coartada para el plan norteamericano de ocupación de amplios territorios de Siria no kurdos, en la perspectiva del desmembramiento de Siria, de apropiarse de importantes recursos (petrolíferos, gasisticos y acuíferos) impidiendo que pasen a manos de su dueño, el gobierno sirio, y creando barreras a la esencial comunicación terrestre entre Iran, Irak, Siria y Líbano bloqueando las fronteras de Irak.

El plan norteamericano ha sido empujar al ISIS, desplazarlo, para sustituirlo por los kurdos de manera que se logre lo fundamental para ellos, evitar que ese territorio vaya manos del Gobierno sirio. Siria ya lo ha dicho repetidas veces, que esos territorios no están liberados sino que están ocupados, siguen ocupados, antes por el ISIS y ahora por los kurdos, y siempre y en todo caso de la mano de EEUU. Cuando a los conferenciantes se les plantea el absurdo de su postura y de la situación, responden con algo inverosímil, y que es que ellos “no están ocupando”, sino que van involucrando a las poblaciones en el Confederalismo Democratico, es decir que su papel al parecer es ir “evangelizando” en el Confederalismo Democrático a las poblaciones cuyos territorios han conquistado con las armas y el apoyo de EEUU, al igual que hacían los españoles en América.

A todo ello se añade el proyecto de creación de las “Fuerzas de Defensa de las Fronteras” con 30.000 miembros de los cuales la mitad serian kurdos y la otra mitad yihadistas “reciclados” (¡). Otra contradicción brutal, expresión de que los EEUU juegan con todas sus bazas, el ESL, el ISIS, los kurdos… haciendo toda clase de combinaciones y filigranas. Ahora que el ISIS esta derrotado, los reciclan, enviandolos a Libia, Afganistan o incluyéndolos en las “Fuerzas de Defensa de las Fronteras”. Este proyecto trata de consolidar militarmente sus “conquistas” territoriales y evitar que pasen a manos sirias. Erdogan por su parte lo interpretó como un proyecto dirigido contra él, a impedir que entre en Siria e incluso –lo llegó a decir- para conspirar contra él mismo y derrocarlo y ha sido lo que le ha motivado a su última incursión en Efrin y sus proclamas de que esto no es más que el principio, que va a ocupar una franja de 30 kms de profundidad desde Efrin hasta la frontera irakí.

Otra cuestión que llamaba la atención en la charla era la distribución de responsabilidades por igual entre los norteamericanos –los aliados del YPG a pesar de todo- y los rusos, entre los diversos “imperialismos”, difuminando una vez más las responsabilidades y blanqueando a los verdaderos responsables de la guerra, el imperialismo norteamericano, el que tiene mas de 1000 bases militares por el mundo, un presupuesto militar igual al del resto del mundo, el que controla todas las instituciones económicas y políticas mundiales mas importantes, el que ha montado cientos de golpes de estado por todas partes desde la II Guerra Mundial [y antes], el que ha organizado autenticas carnicerías y matanzas en todos los continentes, el que ha destruido en última instancia Libia, el que está destruyendo via Arabia Saudita Yemen, el que impulsa y sostiene el sionismo de Israel, el que quiere destruir Iran, el que bombardeo Irak, Afganistan –donde sigue-, el gran utilizador de los drones asesinos y un larguísimo etcétera.

Y que son los creadores de la guerra contra Siria y los que como decíamos han fabricado el ISIS, Al Qaeda y todas las subespecies de terroristas islámicos para destruir Siria y el Oriente Medio, para desestabilizar Rusia y China… Comparar esta barbarie con los rusos es un auténtico despropósito. Y en concreto en el caso de Siria, donde los norteamericanos además de crear la guerra, campean a sus anchas sin permiso del Gobierno de Siria ni de la ONU, pisoteando la soberanía siria, mientras que los rusos han ido por solicitud del gobierno sirio y para ayudarlo, con una ayuda que ha sido vital, imprescindible y decisiva en el curso de la guerra. Los rusos lo proclamaron y está muy a la vista, que iban a Siria a luchar contra el terrorismo, a tratar de extirpar un tumor maligno que está también dirigido contra ellos, para desestabilizarlos al igual que para desestabilizar a China, exportando el cáncer del ISIS y Al Qaeda a las zonas musulmanas de ambos estados.

En cuanto al ataque turco contra Efrin y contra los kurdos, pretenden responsabilizar también de esto a los sirios y rusos, sobre la base de unas supuestas conversaciones mantenidas por estos con los turcos, en el que les conminaban supuestamente a estos últimos a hacer el “trabajo sucio” de obligar a los kurdos a que cedan el territorio de Efrin al Ejército sirio y en caso contrario, dando luz verde para machacarlos. Asimismo responsabilizan a los rusos por abandonar la base que tenían en Efrin, desplazarse a otra zona y no enfrentarse con los turcos defendiendo a los kurdos.

Los sirios han condenado muchas veces la presencia de los turcos en el norte de Siria como han condenado toda presencia e intervención de fuerzas extranjeras ocupantes en su territorio –tanto de turcos, estadounidenses como israelíes y fuerzas occidentales-. Condenaron la entrada del Ejército turco acompañado de sus huestes del ESL y con la proteccion aérea de los EEUU en Jarabulus y Aziz en agosto de 2016. Y en el caso de Efrin han amenazado al ejercito turco de derribar sus aviones si entran en territorio sirio. Además, cuando les pidieron ayuda los kurdos, exigieron como es lógico la presencia de sus fuerzas en la frontera para hacer frente al ejercito turco, cosa a la que se negaron los kurdos. A pesar de todo los sirios han dejado pasar por territorio bajo control de su Ejército a tropas del YPG de apoyo procedentes de Raqqa y otros lugares. Es más, sectores importantes de los kurdos de Efrin, considerando Efrin parte de Siria, han pedido la entrada del Ejército sirio en el territorio, cosa a la que se han negado los mandos militares del YPG.

El gobierno sirio –ni el ruso- jamás negociaría con los turcos acuerdos de invasión a su propio territorio para atacar a los kurdos. El gobierno sirio ha demostrado durante todos estos 7 años de guerra brutal contra ellos, una dignidad y consecuencia como no han demostrado otros muchos. Entendiendo Efrin como parte de Siria, el gobierno sirio jamás entraría en trapicheos con los turcos – a los que conocen bien- sabiendo que todo territorio ocupado por fuerzas extranjeras luego hay que pelear por desocuparlo, complicando más el ya tremendamente complejo panorama de la guerra. Y lo mismo podemos decir de Rusia. Si Rusia se ha retirado de Efrin es porque un enfrentamiento directo con Turquia significa un enfrentamiento con la OTAN, lo cual es algo que podría acarrear unas consecuencias imprevisibles y catastróficas.

En lugar de tratar a los rusos de traidores por haberse retirado de Efrin, más bien deberían de tratar de traidores a los EEUU con los que tienen la alianza y que les han dejado “tirados” a merced de los ataques turcos, rompiendo de una vez con ellos. Y no es la primera vez que les dejan tirados. Lo hicieron cuando la aviación norteamericana apoyó a las tropas turcas y sus mercenarios del ESL en su entrada en Jarabulus y Aziz, y cuando les exigieron al unísono con Turquia que se retiraran al este del Éufrates si querían seguir recibiendo ayuda militar, cosa que obedecieron sin rechistar, de manera que en lugar de enfrentarse con los turcos fueron de campaña al son norteamericano primero hacia Raqqa y después hacia Deir Ezzor y Abu Kamal, muy lejos de sus tierras. Tambien fueron digamos “ninguneados”, cuando habiendo jugado un papel esencial en la conquista de Manbij y de Raqqa, luego han sido desplazados de su gobernanza, en favor de instancias manejadas por los EEUU, que no van a administrar según los criterios del “Confederalismo Democrático” y que van a estar de hecho relacionadas con variantes del yihadismo y de los “rebeldes moderados”.

A todo esto hay que añadir el hecho de que EEUU por boca de [el ministro de Exteriores] Tillerson ha manifestado que los turcos tienen razón al reclamar unas zonas de seguridad en sus fronteras, es decir que vienen a defender esa franja de protección, ese “buffer” que reclama Erdogan a lo largo de la frontera con Siria y hasta la frontera con Irak. ¿Dónde quedan ahí los kurdos? Es que hay que tener muy claro que para los EEUU, Turquia es prioritario sobre los kurdos, por ser miembro de la OTAN y la importancia estratégica que tiene en su política de acoso a Rusia. Una vez más se manifiesta el agujero negro en que se ha metido el YPG en su alianza con los EEUU y en su alianza con las FDS.

Como decíamos antes, la única salida coherente, consecuente y digna para los kurdos es que rompan con EEUU y traten de llegar a acuerdos con los sirios. Ha habido desacuerdos, desavenencias y acciones negativas por ambas partes, pero han de ser superadas y buscar la entente como sea. Por otra parte, los rusos siempre han tenido una postura de apoyo a los kurdos, de buscar acuerdos entre sirios y kurdos, de tratar de que participen en las negociaciones de Ginebra, de Astana y de Sochi e incluso en el organismo estratégico conjunto que formaron en su dia entre Irak, Iran y Siria para dirigir la lucha antiterrorista a la que se opusieron los kurdos. Pero han sido las fracciones terroristas del Grupo de Riad, de Al Qaeda y sus diversas variantes las que mas firmemente se han opuesto a la presencia de los kurdos en las mismas.

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LA MARCHA INTERNACIONAL DE MUJERES O LA ARTERA INSTRUMENTALIZACIÓN DEL FEMINISMO-TOMADO DE CANARIAS SEMANAL.

Por TITA BARAHONA PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

Probablemente a estas alturas muchas personas observadoras se habrán percatado de que la denominada Marcha Internacional de Mujeres (Women’s Global March), de la que recientemente se ha celebrado la segunda edición anual, es un apéndice del Partido Demócrata de los EE.UU. y por ende de los intereses reales que representa. En lo que sigue se ofrecen algunos datos que corroboran esta impresión, con una pizca de historia (que siempre ofrece mayor perspectiva), y se propone una reflexión sobre las implicaciones que ello tiene para los movimientos de emancipación, especialmente el feminista.

El Partido Demócrata es una de las dos cabezas del único cuerpo que controla todos los aparatos del Estado norteamericano en beneficio de la clase capitalista. Para mantener la ficción de que sus políticas y valores son diferentes a las del Partido Republicano, los demócratas se presentaban antes como el partido de la “clase media”, es decir, las familias trabajadoras en pos del “sueño americano”. Desde los años 80, cuando los intelectuales ultraliberales dijeron que ya no había que hablar de clases, que había que pregonar que estas habían desaparecido y ya no creaban identidad, el Partido Demócrata dirigió de forma más firme sus reclamos electorales a otras identidades: las de género, raza, religión, orientación sexual, etc. Hicieron una fuerte labor de cooptación de grupos de mujeres, asociaciones por los derechos civiles, inmigrantes…, lo que consiguieron en buena medida inyectándoles financiación a través de una red de fundaciones. Paralelamente patrocinaron el ascenso social de una minoría de mujeres, afro-americanos e hispanos, a los que colocaron en el propio partido, el congreso y el senado. La clase trabajadora, mientras, era desahuciada. Bill Clinton y señora se encargaron de recortar el ya de por sí raquítico estado del bienestar, de expandir a niveles sin precedentes el encarcelamiento masivo, de firmar tratados de libre comercio como el NAFTA y de dar rienda suelta a Wall Street.

 

El descontento que produjo la guerra de Irak, bajo el mandato de George W. Bush, fue aprovechado por el Partido Demócrata para jugar la baza de la identidad de raza, que reforzaba el tradicional apoyo de la comunidad afro-americana al Partido Demócrata, con un programa atrayente para más sectores sociales, que prometía entre otras cosas parar la guerra y cerrar la prisión ilegal de Guantánamo. Así fue cómo, en la tierra del Ku-Klux-Klan y las leyes Jim Crow, por primera vez un negro (además, de nombre musulmán), Barak Hussein Obama, alcanzaba la presidencia de la nación. Juraba su cargo con la mano sobre la biblia de Martin Luther King, al que sometieron a un proceso de blanqueado y esterilizado para despojarlo de sus adherencias anti-capitalistas. La población negra no cabía de gozo. La “comunidad internacional” y sus medios le dieron al atractivo Obama la bendición Urbi et Orbi y el premio Nobel de la Paz antes de que emprendiera siete guerras. Aquella inicial emulsión de esperanza de la población trabajadora negra acabó en cenizas, pues no han visto ventaja alguna en tener a un “hermano” presidente, como tampoco la habrían visto la mayoría de las mujeres de haber tenido una “hermana” presidenta. Y, con ella (I’m with her, decían sus incondicionales) se cambió a la baza del género. Hillary Clinton se presentaba como feminista por el hecho de competir con un hombre (tanto en las primarias demócratas como en las presidenciales), y porque el pseudofeminismo liberal-posmoderno que se promovió en las universidades había decretado que ser mujer en la alta política ya te gradúa de feminista. Y aun parece que la mezcla de género y raza se postula para las próximas presidenciales en la figura de una multimillonaria, reina del show-business, llamada Oprah Winfrey, que se ha uncido al carro del feminismo rosa liberal-demócrata en su discurso de la entrega de los premios Globos de Oro.

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Manifestación “por los derechos de las mujeres” promovida por el Partido Demócrata

 

La derrota de Hillary ante un baboso que alardeó de agarrar a las mujeres por el pussy (gatito), fue devastadora para las bases y el aparato del Partido Demócrata. En seguida, surgiendo de lugares aparentemente no conectados con el partido, un grupo de mujeres empresarias y directoras ejecutivas de diversas instituciones y ONG’s pusieron manos a la obra para organizar una gran movilización de protesta para el día siguiente en que Trump jurara el cargo. No lo tuvieron difícil. Desde los propios inicios, la campaña tuvo recursos, entre ellos el apoyo de la plataforma Move on, ligada a la Open Society Foundation, y una amplia cobertura mediática. Prácticamente todos los medios controlados por las seis grandes corporaciones que dominan las ondas, se hacían lenguas de la proyectada Marcha de Mujeres sobre Washington. En realidad, no se convocaba sólo a mujeres, sino a la “gente de todos los géneros, edades, razas, culturas, afiliaciones políticas, discapacidades y antecedentes (sic)”, con el fin de “afirmar nuestra común humanidad y pronunciar nuestro valiente mensaje de resistencia y autodeterminación”.

 

“Resistencia” era ya el lema del Partido Demócrata en su nuevo papel de oposición. Por supuesto, como se saben el ombligo del mundo, quisieron que la convocatoria tuviese réplicas a nivel global. Para la pátina feminista que debía tener el evento, ligaron oportunistamente su lucha con las que en meses previos habían protagonizado las mujeres en Argentina, India, Polonia, Irlanda, contra la violencia machista y los recortes de los derechos reproductivos. Y, para garantizarse la simpatía mundial, los grandes medios ya habían denigrado lo suficiente a Trump (no digo inmerecidamente sino interesadamente). Elaboraron una tabla reivindicativa que contenía una ensalada de muy variados elementos: tiraron de las justas demandas de los grupos de oposición que están hoy más activos en EEUU: contra el encarcelamiento masivo y la brutalidad policial, los que luchan por la extensión de los derechos reproductivos y la sanidad pública, por el aumento del salario mínimo, por los derechos de los inmigrantes sin papeles, contra la contaminación del agua…, casi siempre con la coletilla “para todas las mujeres, incluidas negras, indígenas, pobres, musulmanas, lesbianas, discapacitadas, queer y trans”. Todo resumido en la demanda de “una economía que funcione con transparencia, responsabilidad, seguridad y equidad” (lo que quiera que eso sea). Curiosamente, ninguna mención a la política exterior norteamericana.

Bajo el lema “Los derechos de las mujeres son derechos humanos”, el 21 de enero de 2017 se llenaron las calles de Washington, otras ciudades de EEUU y más allá de una marea colorista, en la que destacaban los gorros de lana rosa con orejas de gato (en alusión al pussy), que hoy son ya merchandising. Las manifestaciones fueron, en efecto, multitudinarias. A diferencia de otras, sin policía acosando y con la presencia de señeros políticos y políticas demócratas, que tuvieron que aguantar algún abucheo; no así las celebrities de Hollywood y la industria del atontamiento -ya se sabe, feministas de toda la vida-, cuyos discursos fueron vitoreadas por la multitud mientras los periodistas rosas (Vogue, Vanity Fair…) sacaban fotos. Más vergonzoso fue ver a una Angela Davis, otrora referente del feminismo negro revolucionario, vendida al Partido Demócrata para servir de reclamo a los sectores izquierdistas (cuando se cae desde muy alto se llega muy bajo).

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Ángela Davis, ex revolucionaria cooptada en la actualidad por el Partido Demócrata, sugirió la necesidad de votar por Hillary Clinton en las pasadas elecciones presidenciales de EE.UU., como mal menor frente a Donald Trump

 

Al día siguiente, los medios calificaban el evento como la mayor manifestación en la historia de EEUU. Entusiasmadas por el éxito, en febrero ya estaban las promotoras pergeñando la organización de una International Women’s Strike (Huelga Internacional de Mujeres), para celebrar el 8 de Marzo. En septiembre, la revista Time las incluía en la lista de las personas más influyentes de 2017.

Ha pasado un año desde entonces. En todo este tiempo, el nuevo programa político del Partido Demócrata se resume en una frase: no somos Trump; y su estrategia en una somera etiqueta-hashtag: Resistance. Su práctica en el día a día, sin embargo, ha sido la de votar con los republicanos el aumento del gasto militar, los ataques a Siria, el espionaje masivo, el fin de la neutralidad en Internet, la eliminación de controles a los grandes bancos, la privatización de la enseñanza, el alza del precio de los medicamentos… Hoy se venden como los defensores de los inmigrantes sin papeles, cuando las deportaciones masivas comenzaron en la era de Obama. La resistance es en realidad assistance. Pero, de puertas afuera, la resistance prosigue, y este año hemos sido debidamente informados tanto de los preparativos como del desarrollo de la Segunda Marcha Global de Mujeres, celebrada entre el 20 y 21 de enero. El mismo programa-revoltijo que esta vez incluye a los dreamers (inmigrantes que llegaron siendo niños y están en riesgo de deportación). Pero la marcha ha tenido menos afluencia y seguimiento internacional, ya que algunos grupos han retirado su adhesión al darse cuenta de la manipulación. Esta ya se presenta sin caretas. Este año el lema ha sido Power to the Polls (poder a las urnas), una auténtica campaña de registro de votantes para el Partido Demócrata, aunque esto último, claro, no se dice abiertamente. Las llamadas mid-term (elecciones a mediados de mandato para renovar el congreso y parte del senado) están cerca. Las mismas celebrities en las tribunas, esta vez pidiendo a las mujeres que se “empoderen” presentándose como candidatas. La misma sobre-exposición mediática, que no se presta cuando son trabajadoras y trabajadores quienes organizan huelgas y manifestaciones; porque, en definitiva, las Marchas no ponen en absoluto en peligro al Estado y los empresarios al ser un tipo de disidencia totalmente controlada por los aparatos de esas mismas clases.

Hoy hasta la elite mundial capitalista se ha vuelto feminista. Lo hemos visto en la cumbre económica de Davos. Poniendo en la presidencia del foro a cuatro señoras privilegiadas cuya misión es arruinar la vida a la mayoría de mujeres y hombres del mundo, se nos intenta convencer de que eso es feminismo. Es una de las maneras de succionar toda la savia revolucionaria de este movimiento histórico para convertirlo en un trending-topic, una empresa capitalista o un guiñapo.

 

En el movimiento feminista siempre hubo una corriente que tuvo claro que el destino social de nuestro sexo va ligado a la evolución general de la sociedad, cuya principal fuerza motriz es el trabajo y la vida económica. La emancipación social de todas las mujeres -no de unas pocas- está, por tanto, íntimamente ligada a la emancipación social del trabajo, lo cual sólo es posible con la lucha de la clase explotada, a la que pertenecemos. El feminismo es patrimonio de todas las mujeres que dedicaron y dedican su vida a este objetivo, no de las señoras de la clase dominante o aspirantes a ella que se aprovechan del trabajo de otras y de las luchas de otras para su beneficio personal o político. Hoy, sin embargo, cuatro décadas de neoliberalismo han convertido a las corrientes liberal-posmodernas, con sus políticas de la identidad, en hegemónicas dentro del feminismo llamémosle institucional. Han tenido todos los medios para ello. El feminismo revolucionario y, para el caso, cualquier movimiento de liberación, cualquier organización que verdaderamente luche por superar la explotación y la opresión construyendo el socialismo, debe reflexionar hasta dónde quiere ser cooptado, manipulado e instrumentalizado; hasta qué punto va a consentir que nuestras justas reivindicaciones sirvan para sazonar platos que no son nuestros.

Enero de 2018.

http://canarias-semanal.org/not/21921/la-marcha-internacional-de-mujeres-o-la-artera-instrumentalizacion-del-feminismo/

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Hace 75 años, en Stalingrado…- Jon Ibaia, militante de HERRI GORRI

STALINGRADO HACE 75 AÑOS

kalach-nov-1942Cuando el 23 de Noviembre de 1942, elementos avanzados del 5º Ejército de Tanques de la Guardia, se encontraron en el pueblo de Kalach con soldados del 4º Cuerpo Mecanizado, la trampa se había cerrado sobre los fascistas y el 6º Ejército en su totalidad, la mayor parte del 4º Ejército Panzer y algunas fuerzas rumanas habían sido cercados en torno a la ciudad de Stalingrado. En un primer momento, el alto mando soviético no tenía conciencia de la magnitud de las fuerzas fascistas embolsadas. Los cálculos iniciales eran de aproximadamente 100.000 soldados… pero la cifra de 330.000, se aproximaba más a la realidad.

Para contextualizar los acontecimientos que dieron lugar a la batalla de Stalingrado,avance nazi debemos remontarnos a mayo de 1942 en el frente sur. El Alto Mando nazi, ante la imposibilidad de desarrollar una ofensiva general en todo el frente del este, decidió concentrar sus esfuerzos en el frente sur que comprendía desde la ciudad de Kursk hasta el Mar Negro. Una ofensiva que sería conocida como la “Operación Azul” que tenía como objetivo principal y esencial, alcanzar los pozos petrolíferos del Caúcaso necesarios para el sostenimiento de la economía de guerra y el poder ofensivo nazi. Como dato, debemos decir que en la planificación inicial de la Operación Blau, Stalingrado era un objetivo secundario, necesario para consolidar el flanco defensivo de las operaciones en el Caúcaso. En mayo, las fuerzas nazis estaban acumulando refuerzos en la región y , en especial, en torno a la ciudad de Jarkhov, punto de concentración del 6ºEjército.
Hacemos mención a la ciudad de Jarkhov, porque ahí fue precisamente donde el 12 de Mayo, el Mariscal Timoshenko lanzó una ofensiva para retomar la ciudad. La ofensiva Timoshenko, fue un verdadero desastre puesto que además adolecer de importantes errores de planificación y ejecución, por los que pagaría Timoshenko, siendo destituido poco tiempo después, se topó precisamente con el punto en el que estaban concentrándose las divisiones panzer para acometer la Operación Azul.

La grave derrota de Jarkov, unido a los enormes preparativos de la ofensiva nazi, desequilibraron al ejército rojo en todo el frente sur, que se vio obligado a una retirada junto a millares de civiles. La situación en junio de 1942, era de una gravedad extrema, puesto que no era posible reconstruir un frente defensivo y los dos ejércitos panzer (el 4º y el 1º) implicados en el frente, parecían imparables. Las reservas generales del Alto Mando Soviético (STAVKA), se encontraban en el frente central, en torno a Moscú, por lo que su redespliegue, llevó tiempo que no concedieron las fuerzas fascistas, que avanzaron a sangre y fuego por la región de Ucrania, sin apenas oposición.

ni un paso atrasTuvieron que afrontarse medidas excepcionales desde el STAVKA y el 19 de Julio, ante la posibilidad de colapso del Frente sur y la llegada de los nazis al Volga, con lo que todo el Caúcaso hubiera quedado aislado, Stalin emite su famosa Orden 227 con la consigna “Ni un paso atrás”. Stalingrado se declara en estado de sitio y el 62º Ejército al mando del general Chuikov es desplegado en la ciudad, junto a las milicias obrero-campesinas de hombres y mujeres dispuestos a defender su ciudad natal. De manera simultánea,a lo largo del río Don se logra consolidar un frente defensivo. La Orden 227 supuso la adopción de medidas excepcionales para reconstruir la moral y la disciplina de muchas unidades en desbandada y recuperar su capacidad combativa.

Y es en agosto cuando el Alto Mando fascista cometió el error que terminaría pagando muy caro. La falta de oposición y la retirada del Ejército Rojo, es entendido por parte de los mandos nazis que el poder soviético está en plena descomposición, por lo que se amplían los objetivos estratégicos de la Operación Azul. Dividen su ofensiva en dos vectores de avance, uno hacia el Caúcaso y otro hacia Stalingrado y Astrakhan, con el objetivo de aislar toda la región del resto de la URSS.
Así Stalingrado se convierte en un objetivo prioritario y se asigna el refuerzo del 4º Ejército Panzer al 6º Ejército para su toma.

Bundesarchiv_Bild_183-J20510,_Russland,_Kampf_um_Stalingrad,_Luftangriff_cropLa batalla en la ciudad de Stalingrado, comienza el 23 de agosto de 1942, cuando la Luftwaffe comienza a bombardear de manera indiscriminada la ciudad, asesinando a miles de civiles y reduciéndola a escombros. El 6º ejército del General Paulus avanza desde el oeste y el 4º Pancer desde el Sur, pero el 62ºEjército en la ciudad y el 64º Ejército al sur, estableciendo una sólida línea de defensa en los suburbios.

Extendida a lo largo de la ribera occidental del Volga unos 40 km y con 8 km de profundidad, Stalingrado era una ciudad moderna y próspera, con una importante industria de guerra. Al encontrarse alejada del frente, fue un punto de acogida de numerosos civiles que escapaban de las atrocidades nazis. La Luftwaffe, convirtió en escombros el 80% de la ciudad, pero esos escombros, fueron defendidos con heroísmo y resolución por soldados y la milicia integrada por obreros y obreras.

chuikovEl general Chuikov, general del 62ºEjército, sabía que no había posibilidad de retirada, pues a su espalda tenía el Volga, por lo que utilizó su experiencia en tácticas de lucha urbana ganada en China en 1937, como asesor militar, para resistir lo que fuera necesario. Uno de los problemas del 62ºEjército era que de facto, se encontraba aislado, ya que los nazis habían tomado el norte y el sur de la ciudad y sólo podía reabastecerse a través del Volga, lo que sólo podía realizarse de noche, ante la superioridad aérea nazi. Las noches eran un continuo ir y venir de embarcaciones de todo tipo, portando suministros, municiones y refuerzos a Stalingrado, y evacuando civiles y heridos, bajo el fuego de la artillería nazi, empeñada a fondo para cobrar un sangriento peaje cada noche.

hqdefaultDurante los meses de septiembre y octubre, se luchó sin cuartel, en escenarios ya legendarios como la colina de Mamayev Kurgan y las fábricas “Octubre Rojo” y “Barricada”. A costa de enormes pérdidas por ambos bandos, los avances se medían por metros, por edificios en ruinas, llegándose al punto en el que en un mismo edificio, los nazis ocupaban una planta y los soviéticos otra, o estaban separados por un tabique. Las fuerzas nazis fueron tomando la ciudad hasta que a finales de octubre, el 62ºEjército llegó a verse reducido a una franja de poco más de 1 km de profundidad y 3 km de anchura, junto con algunos puntos fuertes aislados en otros puntos de la ciudad.

Ya desde septiembre, Stalin hizo llamar a los mariscales Zukhov y Vasilevsky para mantener una reunión con ellos para analizar la situación en Stalingrado y estudiar la posibilidad de una contraofensiva. La industria de guerra soviética, tras su prodigioso traslado en el transcurso de la Operación Barbarroja hacia la región de los Urales, había reconstruido y expandido su capacidad productiva y durante el verano de 1942 comenzó a disponerse de ingentes cantidades de tanques, aviones y armamento de todo tipo, la cuestión era cómo usar ese poder ofensivo de la mejor forma.
t34La propuesta de Zukhov, iba en la línea de la estrategia que ya usara en la victoria de Moscú. Acumular reservas, desangrar al enemigo y esperar al momento oportuno para lanzar las reservas sobre los puntos débiles del frente enemigo. Zukhov tenía claro que los refuerzos que estaban a disposición de los frentes del sur, no debían ser empeñados en una guerra casa por casa, por la que los nazis habían apostado. A Chuikov se le reforzaría con las fuerzas estrictamente necesarias para mantener una resistencia que desangrara a los nazis, pero el resto de los refuerzos, debían ser utilizados en una operación de gran envergadura, que diera un verdadero vuelco a la situación estratégica en el sur. Vasilevsky apoyó el razonamiento de Zukhov y Stalin les urgió a que le presentaran una propuesta ofensiva.
Así el Frente del Don, al mando de Rokosovsky y el Frente Suroeste, al mando de Yeremenko, fueron reforzados con numerosas tropas, mientras que en Stalingrado, se continuaba desangrando a las unidades militares nazis.
Paradógicamente, la excelencia táctica y operativa de las fuerzas armadas nazis, contrastaba con la absoluta ineficacia de sus servicios de inteligencia y de información que, además de no detectar la concentración de fuerzas soviéticas, básicamente seguían pensando que el poder militar soviético, estaba en plena desintegración e incapaz de desarrollar una contraofensiva.

mapa cercoEl alto mando nazi, ante las graves pérdidas sufridas en Stalingrado y la dispersión de fuerzas en el Caúcaso y la creciente resistencia en el mismo, tuvieron que confiar a las desmoralizadas y poco equipadas tropas rumanas, la protección de los flancos del 6º Ejército y del 4ºPanzer. Este hecho, por supuesto, no pasó desapercibido a la STAVKA. La forma de herradura que formaba el frente en torno a Stalingrado, hacía posible una operación de cerco en torno al 6ºEjército; esa era la base del plan, pero además, debía planificarse una ofensiva general en todo el frente sur y, de manera simultánea, evitar que los fascistas pudieran trasladar fuerzas de otros puntos del frente.

La planificación de la contraofensiva por parte del STAVKA, fue brillante. En primer lugar, los Frentes del Don y Suroeste, desarrollarían la Operación Urano, para acometer la operación de cerco, pero además, para desequilibrar a las fuerzas fascistas e impedir una redistribución de fuerzas, se lanzarían a continuación dos operaciones consecutivas. La Operación Saturno, en el frente sur y a continuación la Operación Marte en el Frente central, en las inmediaciones de Moscú.

En la madrugada del 19 de noviembre, comienza Urano, cuando el alto mano transmitió a todas las unidades la palabra clave “Sirena”, con la que millares de cañones y lanzacohetes Katyushas (los famosos “órganos de Stalin”) aplastaron las líneas rumanas, al norte el 3ºEjército Rumano y el 4º Ejercito al sur, tomando por sorpresa al alto mando nazi. La habilidad táctica, operacional y estratégica del ejército soviético, hizo que en cuatro días, se hubiera cerrado el cerco y, de facto, de estar aislado el 62ºEjército de Chuikov, se convirtió en parte del anillo que rodearía al 6º Ejército, a la mayor parte del 4ºPanzer y diversas unidades rumanas.

Suele afirmarse, que el 6º Ejército, debiera haber aprovechado esos primeros momentos del cerco, para romperlo, pero no creemos que hubiera sido tan sencillo, ya que una de las premisas de la Operación Urano, fue cerrar el cerco muy a la retaguardia, en Kalach, precisamente para evitar el redespliegue de las unidades panzer encerradas en Stalingrado de una forma rápida. Pero de todas formas, en ningún momento se planteo por parte del alto mando nazi, una ruptura del cerco desde su interior. Se lanzaría una operación de rescate y mientras, sería abastecido por la luftwaffe.

La operación de rescate, fue asignada al mejor mando nazi, el mariscal Manstein que organos de stalininmediatamente comprueba lo difícil de la misión. Mientras trata de conseguir los refuerzos necesarios, incluyendo una división panzer al completo traída de Francia, todo el frente fascista se encuentra bajo la presión del Ejército Rojo.
Con retrasos, ante la imposibilidad de conseguir refuerzos, ya que Vasilevsky en el sur había desencadenado una ofensiva general en todo el frente, a lo largo de la línea del Don y en el Caúcaso y Zukhov en el frente central, en torno al saliente de Rhzev, finalmente Manstein lanza la operación de rescate el 26 de diciembre llegando a avanzar hasta 30 km del cerco. Sería el 2º Ejército de guardias el que finalmente derrotaría a las fuerzas de socorro en el río Myskhova, mientras que los avances soviéticos, amenazaban con cercar incluso a las tropas de Manstein, que se ve obligado a retirarse.

La contraofensiva en el frente sur, incluso hacía peligrar a las fuerzas nazis del Caúcaso, saturnoque tuvieron que retirarse para evitar también ser aisladas y Stalingrado se convirtió en la tumba del 6º Ejército nazi. En estas fechas hace 75 años, las fuerzas soviéticas seguían tratando de aplastar a las fuerzas fascistas en el cerco, cuyo papel estratégico se reducía ya a evitar que las fuerzas soviéticas que las cercaban, alimentaran la ofensiva general en todo el frente sur.
El hambre, el tifus, las congelaciones, unidos a la presión del sólido anillo soviético, que poco a poco se iba cerrando. A principios de enero, las tropas del 62ºEjército, se encuentran en Mamayev Kurgan con sus camaradas del 66ºEjército, dividiendo a las tropas fascistas en dos bolsas de resistencia y por primera vez desde septiembre, la heroicas tropas de Chuikov, dejaban de estar aisladas. El 31 de enero el recién nombrado Mariscal Paulus, rindió la bolsa del sur, y el 2 de febrero el general Strekker la del norte, dando por finalizado el sitio de Stalingrado. No hay cifras exactas, pero se calcula que entre 90.000 y 110.000 fascistas se rindieron, encontrándose la mayor parte, en condiciones dramáticas de enfermedad, hambre y desesperación. Pocos sobrevivirían al traslado hacia los campos de prisioneros.

stalingradoVencer al fascismo en Stalingrado, tuvo un alto precio en vidas de civiles y soldados del ejército rojo. El poder militar nazi, concentraba la mayor parte de sus recursos, las mejores unidades de combate y a sus mejores generales en el frente del este y más específicamente, en el frente sur.
Stalin, Zhukov, Vasilevsky, Yeremenko o Rokosovsky, eran conscientes del terrible precio en vidas humanas que debía ser pagado para contrarrestar la experiencia operativa de las unidades nazis.
Durante la guerra fría -incluso hoy en día-, han sido recurrentes las críticas vertidas desde el academicismo al servicio de la ideología burguesa, hacia el Alto Mando Soviético, alegando un “desprecio” por las vidas humanas en cada operación ofensiva realizada, incluyendo Stalingrado. Estas críticas se han centrado sobretodo en Zhukov, el general invicto en la Segunda Guerra Mundial y muy probablemente, el mejor general de la guerra, pero…era soviético.
Este academicismo burgués, es el que ha “reconstruido” la historia de la Segunda Guerra Mundial, presentando a los Estados Unidos, como los ganadores de la Guerra.

Como dato histórico, mientras sucedían los acontecimientos de Stalingrado, en noviembre y diciembre de 1942, los aliados occidentales combatían en Túnez contra unas fuerzas alemanas e italianas que fueron derrotadas esencialmente, porque no pudieron ser abastecidas, debido a que la Luftwaffe había concentrado casi todos sus recursos para abastecer a las tropas cercadas en Stalingrado. Además, todas las fuerzas de reserva del Reich, serían derivadas al frente del este, para sostener el frente sur, en peligro de colapso y disgregación.

También ha tratado de ser presentada la batalla de Stalingrado, más como una derrota nazi, producto de las “erróneas decisiones de Hitler”, que como una victoria de un Ejército Rojo que, tras la crítica situación de mayo y junio, se recompuso, reaccionó a la ofensiva nazi cebando la trampa de Stalingrado, desangrando a las fuerzas fascistas y, preparó una contraofensiva general sin que los nazis siquiera lo sospecharan.
Chuikov al mando del 62ºEjército, mostró una extraordinaria capacidad táctica para combatir en un entorno urbano, ante fuerzas muy superiores. De nada vale decir que los fascistas “no estaban combatiendo en su medio natural”, porque el ejército nazi, estaba esencialmente preparado para la guerra maniobrera y de movimientos. Los fascistas eligieron combatir en Stalingrado casa por casa, por lo que fue decisión suya.
El heroísmo de los soldados del Ejército Rojo, fue proverbial. Innumerables anécdotas de valentía, capacidad de sacrificio y resolución para resistir y vencer al fascismo, alimentan la gloria de la Gran Guerra Patria.stalingrado (1)

Pero además, el Ejército Rojo mostró una capacidad operativa y táctica excepcional. La forma en la que el general Romanenko, al mando del 5º Ejército de Tanques de la Guardia, condujo la ruptura del frente y la penetración hasta alcanzar la retaguardia del 6º Ejército, demostró que muy poco tenía que aprender de la “Blitzkrieg” alemana, a la hora de manejar fuerzas acorazadas.
El mérito de la planificación de la “Operación Urano” y las posteriores ofensivas en el frente sur, puede decirse que lo comparten por igual Zhukov y Vasilevsky, aunque su conducción estuvo en manos de Vasilevsky, ya que Zukhov se encargó de la “Operación Marte”, en las inmediaciones de Moscú, en esas mismas fechas.
En el frente político, la “Orden 227” y la consigna de Stalin “Ni un paso atrás”, con las medidas excepcionales que tuvieron que ser acometidas, ante el colapso del frente sur y la retirada de las fuerzas del Ejército Rojo en el mes de junio, sin duda cumplieron con el objetivo de recomponer una línea de defensa eficaz y devolver la capacidad combativa a muchas unidades desmoralizadas.

La victoria del Ejército Rojo en Stalingrado significó el principio del fin del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. En sentido estricto, no fue la batalla determinante de la Gran Guerra Patria, pues tras la victoria de Stalingrado, el ejército nazi aún estuvo en condiciones de rehacerse e infligir una derrota de envergadura al ejército rojo en marzo de 1943 en el frente sur. En nuestra opinión, Stalingrado significó la imposibilidad de la victoria del fascismo, frente al Estado soviético, cambiando la tendencia de la guerra, pero no sería hasta la batalla de Kursk, en julio/agosto de 1943, cuando el Ejército Rojo obtiene la victoria decisiva que abriría una nueva fase de la guerra de avances imparables hasta la definitiva toma de Berlín en 1945.

Muerte al invasor alemán

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